El presidente Javier Milei utilizó el fervor argentino por el Mundial para insistir en su idea de que los argentinos están recuperando su poder adquisitivo. Esta vez lo hizo al repostear una publicación de un usuario que mostraba a miles de hinchas argentinos durante los festejos posteriores al partido frente a Suiza. El video estaba acompañado por una reflexión que decía: «Cuando salga el dato de LA CANTIDAD de argentinos que viajaron al Mundial no sé cómo piensan volver a decir que la gente está mal y no llega a fin de mes».
Cuando salga el dato de LA CANTIDAD de argentinos que viajaron al mundial no sé cómo piensan volver a decir que la gente está mal y no llega a fin de mes pic.twitter.com/E3EHZhr0vJ
— Negro Almeida del 55,6% (@NegroCensurado) July 12, 2026
Antes del inicio del campeonato, estimaciones privadas indicaban que entre 45.000 y 50.000 argentinos viajarían al torneo. Si se toma la proyección más optimista, ese universo representa alrededor del 0,1% de una población cercana a los 47 millones de habitantes. Es razonable suponer que, con el avance de Argentina a las instancias finales, más hinchas hayan decidido acompañar a la Selección en su intento por conseguir el bicampeonato. Incluso si 200.000 argentinos realizaran ese viaje, representarían apenas el 0,43% de la población: aproximadamente uno de cada 235 habitantes. El dato muestra que, aunque el turismo emisivo pueda expandirse impulsado por un tipo de cambio favorable para viajar al exterior, continúa siendo un consumo al alcance de un sector ínfimo.
Según cálculos de la consultora Qualy, el gasto promedio por persona rondaría los US$ 10.000, sin incluir el pasaje aéreo desde Argentina. Por su parte, un relevamiento de Focus Market para Naranja X estimó que un hincha que asistiera únicamente a los tres partidos de la fase de grupos necesitó desembolsar cerca de US$ 7.850 entre entradas, alojamiento, comidas y traslados internos. En conjunto, distintas consultoras proyectan que los argentinos gastarán alrededor de US$ 500 millones durante la competencia.
Ese volumen de consumo encuentra una explicación en el nuevo escenario cambiario. Con un peso apreciado en términos reales y un dólar relativamente barato para viajar al exterior, Estados Unidos aparece hoy como un destino mucho más accesible que Qatar en 2022. A ello se suman una mayor conectividad aérea, menores distancias entre las sedes y el atractivo adicional de lo que podría ser el último Mundial de Lionel Messi.
Sin embargo, incluso la consultora que proyecta el mayor flujo de turistas advierte que existe un factor que limita ese crecimiento: el deterioro del poder adquisitivo de la mayor parte de los asalariados. En otras palabras, la posibilidad de viajar continúa concentrada en los sectores de ingresos más elevados.

La desigualdad en aumento
Ese contraste también aparece en las estadísticas oficiales. De acuerdo con los últimos datos del INDEC, la desigualdad volvió a incrementarse durante el primer trimestre de 2026. El coeficiente de Gini, uno de los indicadores utilizados para medir la distribución del ingreso, pasó de 0,430 a 0,435 respecto del trimestre anterior, reflejando un ensanchamiento de la brecha entre los hogares de mayores y menores ingresos.
El informe también muestra que el 10% de la población con mayores ingresos continúa concentrando una porción de los recursos muy superior a la del decil más pobre, una diferencia que se amplió pese a la desaceleración de la inflación y a la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos.
En otras palabras, mientras una parte reducida de los argentinos puede destinar entre ocho y diez mil dólares para asistir al Mundial, una proporción mucho más amplia todavía enfrenta dificultades para recomponer sus ingresos reales. La estabilización macroeconómica convive con una recuperación heterogénea del consumo, en la que los sectores de mayores ingresos exhiben una capacidad de gasto muy superior a la del promedio de la población.

Incluso el propio Banco Central aporta otro dato que relativiza la lectura oficial. Según sus informes sobre el mercado de cambios, alrededor del 70% de los gastos de argentinos en turismo y consumos con tarjeta en el exterior se cancelan directamente con dólares previamente disponibles en cuentas bancarias o provenientes de ahorros en moneda extranjera. En muchos casos, por lo tanto, el financiamiento de esos viajes responde al uso de ahorros acumulados y no necesariamente a una mejora reciente de los ingresos.
Desde el punto de vista macroeconómico, además, el fuerte incremento del turismo emisivo implica una mayor salida de divisas. La Fundación Mediterránea advirtió que el Mundial contribuirá a ampliar el déficit de la cuenta de viajes durante este año, aunque estimó que el impacto sobre las reservas del Banco Central sería acotado en comparación con otros factores.
El reposteo presidencial, así, pone el foco en una realidad parcial. Que decenas -o incluso cientos de miles- de argentinos puedan viajar a Estados Unidos no constituye una prueba concluyente del bienestar general. La propia magnitud del fenómeno muestra que se trata de una fracción muy reducida de la población. Al tomar esa imagen como evidencia del estado de la economía, Milei deja fuera del cuadro a un país donde la desigualdad volvió a crecer y donde el acceso a ese nivel de consumo continúa reservado para los sectores de mayores ingresos.
RM/EO








