En su última conferencia de prensa, el vocero presidencial, Adrián Ravier, sostuvo que el incremento de los incumplimientos responde, en muchos casos, a que «la gente misma se expone a riesgos de impago». Sin embargo, los últimos datos oficiales y privados muestran que el problema excede las decisiones individuales y refleja el creciente deterioro de la capacidad de pago de los hogares, especialmente de quienes recurrieron al crédito para sostener el consumo durante los últimos meses.
Un informe del Banco Central correspondiente a abril confirmó que la mora promedio del sistema financiero alcanzó el 6,8%, el nivel más elevado en más de una década. Sin embargo, entre las entidades más enfocadas en el crédito al consumo -incluidos bancos digitales y bancos especializados en financiamiento de personas- los niveles de cartera irregular son muy superiores al promedio del sistema.
Según un informe de Equilibra, en mayo había 20,7 millones de personas endeudadas en la Argentina. De ellas, 5,3 millones se financiaban exclusivamente mediante entidades no financieras -las fintech-, mientras que otros 7,6 millones combinaban préstamos bancarios y no bancarios.
La consultora calcula que la morosidad total alcanzó el 9,7% en mayo, cuando apenas 18 meses atrás rondaba el 2%. Ese porcentaje contempla tanto los créditos bancarios como los otorgados por entidades no financieras. El deterioro resulta mucho más pronunciado entre las personas que entre las empresas (16,1% frente a 3,5%) y, sobre todo, entre las entidades no financieras, donde la mora llega al 30,3%. En el caso de los bancos, Equilibra estima una morosidad del 7,6% en mayo, por encima del 6,8% informado por el Banco Central para abril, lo que muestra que el deterioro continuó entre ambos meses.
Un caso extremo es Carrefour Banco, cuya cartera irregular llegó al 50,45% en abril. Es decir, más de la mitad de los créditos otorgados por la entidad presentan algún grado de atraso en los pagos. También aparecen Ualá (22,07%), Reba (20,75%), Brubank (19,06%) y Naranja X (15,2%). Incluso los casos menos graves muestran índices de morosidad superiores al 5%, como Banco del Sol (11,09%) y Banco Voii (5,73%).
Los datos corresponden únicamente a entidades con licencia bancaria, por lo que dejan afuera a billeteras virtuales como Mercado Pago o Lemon. Aun así, muestran que el segmento de créditos al consumo es uno de los más afectados por el deterioro de los ingresos familiares.

En Ámbito Financiero destacaron que desde Equilibra sostienen que el fuerte crecimiento del crédito durante el inicio del gobierno de Javier Milei respondió a la necesidad de muchas familias de compensar la pérdida inicial del poder adquisitivo. Sin embargo, la consultora advierte que ese proceso terminó convirtiéndose en un problema financiero.
«La mora no es solamente con el crédito; también crecen los atrasos en expensas, medicina prepaga, cuotas de clubes y otros gastos habituales porque los ingresos ya no alcanzan», señalaron en el informe.
El deterioro es todavía más evidente entre quienes recurren al financiamiento no bancario. Un relevamiento de LCG muestra que las fintech ya representan el 13,7% del crédito privado, con una morosidad cercana al 28,7%, casi cuatro veces superior a la registrada por los bancos tradicionales. Además, el 91,6% de esos préstamos está destinado a familias y no a empresas.
Los jóvenes, los más afectados
Los jóvenes aparecen como el segmento más comprometido. De acuerdo con Equilibra, casi cuatro de cada diez personas de entre 18 y 29 años se encuentran en mora, porcentaje que disminuye al 27,5% entre los adultos de 30 a 64 años y al 16,4% entre los mayores de 65. Según la consultora, esto se explica por el mayor uso de plataformas fintech entre ese grupo etario y por una mayor dificultad para acceder al crédito bancario tradicional.
Pese a la preocupación, tanto el Banco Central como algunas entidades privadas creen que el deterioro podría haber encontrado un techo. El vicepresidente de la autoridad monetaria, Vladimir Werning, sostuvo semanas atrás que la morosidad habría alcanzado su pico durante el segundo trimestre. No obstante, consultoras como 1816 advierten que el problema seguirá condicionando el crecimiento del crédito: estiman que más del 27% de quienes tomaron préstamos dejaron de ser sujetos de crédito, lo que equivale a unos 5,6 millones de personas.

En ese contexto, las declaraciones oficiales que atribuyen el aumento de la mora exclusivamente a las decisiones individuales de los deudores contrastan con un escenario en el que distintos indicadores muestran un creciente estrés financiero de los hogares. La expansión del crédito que acompañó la desaceleración inflacionaria permitió sostener el consumo de muchas familias, pero también dejó un nivel de endeudamiento que hoy dificulta el cumplimiento de los pagos.
Aunque desde el oficialismo consideran que la morosidad podría haber alcanzado un techo, los niveles actuales continúan siendo elevados y el fenómeno se observa con mayor intensidad entre las fintech y los bancos digitales, donde los incumplimientos superan ampliamente el promedio del sistema y se convirtieron en uno de los principales focos de preocupación para el mercado financiero.
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