Neonatólogo, pediatra y médico legista; perito oficial en el Poder Judicial bonaerense desde 1997: 29 años de carrera. Pablo María Ferrari fue el último testigo en el juicio por la muerte de Diego Maradona. Lo propuso la defensa de los siete imputados y su testimonio era esperado. Es que a él le encargaron un informe que contradice, en parte, al de la Junta Médica. Para el perito Ferrari, Maradona tuvo «una muerte fulminante», es decir, una agonía corta e irreversible en la que no hubo posibilidad de salvarlo. Una muerte «natural».
Se cerró ayer, en la audiencia 44, la segunda etapa del debate, la de los testigos ofrecidos por los acusados. Son siete, todos trabajadores de la salud y están imputados de homicidio simple con dolo eventual, un delito que prevé una pena de entre 8 y 25 años de cárcel, además de inhabilitación profesional.
La palabra «dolo» en esa figura penal significa que hubo intención, en este caso, de matar a Maradona. «Eventual», implica una conducta temeraria. Un ejemplo sencillo es que si pasás por una plaza a 100 km/h, deberías considerar que podés lastimar a un nene. «Dolo eventual» es distinto de «culpa». En la versión judicial –homicidio culposo– la muerte no era un posibilidad cierta, o sea: a los imputados nos se les representó la posibilidad del fallecimiento de Diego.
Estamos cerca del final de este juicio, que arrancó en abril, después de que el anterior se anulara. El perito Ferrari fue el último de la lista de testigos que habló al tribunal, integrado por los jueces Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón. Su declaración fue peleada por el fiscal Patricio Ferrari quien, junto a Cosme Iribarren, lleva adelante la acusación.
Para el perito Ferrari, Maradona murió de repente: líquido en el pulmón y paro cardíaco. ¿Tiempos? «Pocos minutos o unas horas». ¿Diego podría haber pedido ayuda si se estaba ahogando? «Nadie que se ahoga deja de luchar por la sed de oxígeno» y no había, agregó el perito, «lesiones de lucha». ¿Posibilidad de sacarlo de ese cuadro? «No hay acto médico que lo salve». ¿Y los días previos? ¿Indicios, alguna tos? «No hay patología pulmonar que no traiga tos y si no hay tos, no hay edema. Y tos no se registró».
Hubo una pregunta que llegó, en este juicio, con notable demora. La formuló Vadim Mischanchuk, abogado de la psiquiatra Agustina Cosachov, imputada: ¿hisoparon a Maradona para detectar COVID? Negativo. Diego murió el 25 de noviembre de 2020, en plena pandemia y en medio de las restricciones impuestas para frenar el impacto del virus. Pero aunque ese haya sido el contexto -y las circunstancias médicas que se juzgan- poco se habló del virus y su posible incidencia en este juicio.
El perito, oficial, presentó su informe el 25 de abril de 2024, cuando habían pasado casi tres años y medio de la muerte de Maradona. Respondió a cuatro puntos por pedido de la defensa de Leopoldo Luque, neurocirujano, amigo personal de Diego e imputado. Para elaborar sus conclusiones, Ferrari dijo haber estudiado la historia clínica de la víctima comprendida entre los años 2018 y 2020. En ese periodo, dos años, a Diego lo hicieron trece estudios de laboratorio: nada «observable». También tuvo en cuenta el informe de autopsia. Pero no los chats ni los audios que, en gran cantidad, son prueba en este juicio.
Se dijo en este debate que Diego presentó -al menos una semana antes de morir- un cuadro múltiple que fue desatendido. También que agonizó unas doce horas, tiempo suficiente para asistirlo. Es la base argumental de los acusadores y la posición del perito Ferrari va en contra de la fiscalía y las querellas.
A su turno, el fiscal Patricio Ferrari buscó desacreditarlo. Preguntó por su especialidad pero, pillo, el perito esquivó su título de pediatra y neonatólogo para responder «médico legista». Volvió a la carga el Ferrari fiscal, así que el Ferrari perito nos aleccionó. Dijo que es cierto, que en general a los pediatras se los asocia con el feliz momento de un nacimiento, pero que los bebés «también tienen corazón» y «problemas» y que, al cabo, bebés y muertos tienen algo un común: los primeros no saben usar palabras, por lo tanto hay que interpretarlos, y los segundos, bueno, los muertos no pueden hablar así que también hay que interpretarlos.
Recargó el fiscal: que si el cardiólogo que colaboró en la confección del informe es perito oficial. Ahí el perito dijo que no, pero hubo que explicar que el sistema judicial bonaerense es el que no tiene perito oficial cardiólogo. Entonces el fiscal fue por el tiempo: que si 96 horas, de las cuales 48 fueron fin de semana, fueron suficientes para elaborar el dictamen: «Somos auxiliares, tratamos de que sea lo más veloz posible», respondió el perito.
En la jerga y al final de cada audiencia suele decirse que una parte «perdió» y que la contraria «ganó»: los empates, si existen acá, son una rareza. Qué punto anotarán Gianinna y Jana, hermanas e hijas de Maradona, que desde que declararon como testigos tuvieron asistencia perfecta en el juicio. Escucharon a todos desde que ellas hablaron a los jueces. Pasaron por la sala de audiencias 76 testigos.
El martes, en la audiencia 45, hablarán los imputados que quieran ampliar su declaración. ¿Será un monólogo o aceptarán las preguntas de las partes? El 8 de octubre arrancan los alegatos. El cálculo indica que a mediados de octubre el juicio se termina. ¿La sentencia? Principios de diciembre o al final de la feria judicial, en febrero del año próximo.
VDM










