El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, concluyó este sábado su campaña electoral con una multitudinaria caravana en San Pablo, acompañado por su compañero de fórmula, Geraldo Alckmin, y referentes del oficialismo paulista. En su discurso, el mandatario llamó a defender la democracia y la soberanía frente a la “barbarie y la corrupción”, en la antesala de una elección que se anticipa reñida.
En primer lugar, la movilización se inició en la emblemática Avenida Paulista y avanzó hacia la Plaza da República, en el centro de la ciudad, tras varios días de discusiones sobre la viabilidad del acto y el recorrido previsto. Asimismo, participaron de la actividad la ministra de Planificación, Simone Tebet; la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva; y el dirigente Márcio França, quienes habían convocado previamente a la militancia y pedido el voto tanto para Lula como para Fernando Haddad, candidato del PT en San Pablo.
En ese marco, la realización de la caravana había generado dudas debido a las restricciones establecidas para la Avenida Paulista durante el período electoral. La Municipalidad había advertido que no podían realizarse eventos allí los días 3 y 4 de octubre, siguiendo las recomendaciones del Tribunal Regional Electoral de San Pablo (TRE-SP).
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Sin embargo, el viernes el TRE-SP autorizó finalmente la caminata, con la condición de que las calles no quedaran bloqueadas y que los organizadores respetaran las indicaciones de la Policía Militar y de la Compañía de Ingeniería de Tránsito (CET).
El discurso de Lula
Durante la concentración, se produjo un momento de tensión entre integrantes de la organización y agentes de la Policía Militar. Los organizadores denunciaron que los efectivos impedían avanzar por el recorrido acordado, mientras que la fuerza de seguridad sostuvo que estaba realizando tareas de ordenamiento del tránsito, según informó O Globo. A continuación, Lula tomó la palabra y presentó la elección como una disputa entre proyectos políticos antagónicos. Reiteró la defensa de la democracia, los derechos humanos y la educación como ejes centrales de su campaña.
Del mismo modo, cuestionó a las páginas de apuestas online, un tema que ha ganado relevancia en Brasil en las últimas semanas. “Esta es la marcha que puso fin al juego. Nadie lucrará extorsionando a los pobres de este país”, afirmó. En otro tramo de su discurso, el mandatario subrayó: “Nos quedan pocas horas para hacer continuamente el mayor gesto de la revolución democrática de este país”.
Acto seguido, lanzó una frase que se convirtió en el eje de la jornada: “Lo destruyeron todo, y nosotros lo reconstruimos. Mañana acudiremos a las urnas con gran tranquilidad, conscientes de lo que está en juego”. De esa manera, Lula planteó: “Por un lado, la democracia y la soberanía. Por otro lado, la barbarie y la corrupción”.
El presidente también dedicó parte de su mensaje a los mayores de 70 años, un segmento al que su campaña había buscado convocar especialmente durante las últimas semanas. “Tenemos que convencer a las personas de 70 años de que tienen que votar por su hijo, por su padre, por su hermano”, sostuvo Lula, quien agregó que él mismo, pese a tener 80 años, se sentía “como un chico de 15 años”.
GLF









