Tres senadores demócratas de Estados Unidos acusaron a la administración de Donald Trump de ejercer presión diplomática, económica y política sobre Brasil en el marco de las elecciones presidenciales y advirtieron por un posible patrón de intervención de Washington en procesos electorales de América Latina. En una carta dirigida al secretario de Estado, Marco Rubio, los legisladores reclamaron que Estados Unidos reconozca el resultado de los comicios brasileños y mencionaron expresamente a la Argentina como uno de los antecedentes de esa estrategia.
La carta fue enviada el 29 de septiembre por Jeanne Shaheen, principal demócrata del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, junto con Tim Kaine y Peter Welch. El planteo apunta a las medidas adoptadas por el gobierno de Trump frente a Brasil, entre ellas los aranceles y sanciones aplicados durante el proceso judicial contra Jair Bolsonaro, además de otras acciones comerciales y diplomáticas que, según los senadores, pudieron haber buscado condicionar el escenario político brasileño.

Los legisladores también cuestionaron el vínculo entre Trump y Flavio Bolsonaro, candidato presidencial opositor que avanzó al balotaje contra Luiz Inacio Lula da Silva. La reunión entre ambos en el Salón Oval fue incorporada como otro elemento de la acusación. Para los senadores, el acercamiento entre Trump y el dirigente brasileño, sumado a las medidas de presión contra el gobierno de Lula, constituye un indicio de una posible intervención de Washington en la disputa electoral.
“Estas acciones reflejan un patrón más amplio y profundamente preocupante de interferencia de la administración Trump en recientes procesos electorales en América Latina”, sostuvieron Shaheen, Kaine y Welch. En ese punto de la carta aparece la Argentina, junto con Honduras y Colombia, como parte de una serie de episodios que, según los demócratas, muestran una utilización de herramientas económicas y políticas estadounidenses para influir sobre procesos electorales de la región.
El antecedente argentino al que hacen referencia es el respaldo financiero otorgado al gobierno de Javier Milei semanas antes de las elecciones legislativas de 2025. En ese momento, el Tesoro estadounidense puso a disposición de la Argentina un swap de US$20.000 millones a través del Exchange Stabilization Fund y avanzó además con una intervención directa en el mercado cambiario mediante la compra de pesos.

La operación había sido cuestionada por la propia Shaheen antes de las elecciones. La senadora consideró entonces que el respaldo estadounidense tenía una escala extraordinaria y puso el foco en el momento en que fue otorgado, cuando faltaban pocas semanas para los comicios. También señaló que se trataba de una intervención excepcional del Tesoro de Estados Unidos en el mercado cambiario.
La administración Trump, en cambio, defendió abiertamente la decisión. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, volvió a reivindicar recientemente el auxilio financiero a la Argentina y sostuvo que la estabilización del país produjo un cambio de alcance regional. Incluso dejó abierta la posibilidad de repetir una operación de características similares en el futuro.
Para los senadores demócratas, el problema no se limita al impacto económico de esas medidas. La preocupación central es que el respaldo financiero, las sanciones comerciales, los vínculos políticos y la presión diplomática puedan convertirse en herramientas para favorecer a gobiernos o candidatos alineados ideológicamente con Trump.

Ese argumento vuelve a aparecer ahora frente a Brasil. En la carta a Rubio, los legisladores advirtieron que este tipo de acciones puede afectar la confianza de los ciudadanos en las elecciones y en las instituciones democráticas. “Este patrón corre el riesgo no solo de socavar la integridad de los procesos electorales en cada país, sino también de erosionar progresivamente la confianza de los electorados en los procesos e instituciones democráticas de toda la región”, señalaron.
Los senadores también cuestionaron el nombramiento de Darren Beattie como asesor principal para asuntos brasileños dentro del Departamento de Estado, al que describieron como un dirigente de extrema derecha y señalaron por sus antecedentes de declaraciones favorables a sectores de la ultraderecha brasileña. A esto sumaron los aranceles aplicados a productos brasileños y las sanciones vinculadas al caso Bolsonaro.
El planteo demócrata coloca así a Brasil en el centro de una disputa que excede su política interna. La pregunta que los legisladores trasladaron al Departamento de Estado es si Washington está dispuesto a reconocer el resultado certificado de las elecciones brasileñas y mantener relaciones diplomáticas normales con quien sea elegido libremente por los votantes.
AL/CM










