Diego Santilli, ministro del Interior, viajó durante enero por las provincias para reunirse con gobernadores. Fue a Salta, Entre Ríos, Neuquén, Corrientes, Chaco y Mendoza. En cada lugar pidió a los mandatarios provinciales que sus senadores levanten la mano para votar la Reforma Laboral. En cada lugar, los mandatarios pidieron a Santilli financiamiento para obras, que Nación se ponga al día con la deuda de la ANSES, que revean el artículo que compromete la coparticipación. Santilli volvía con fotos pero no con votos. Ahora el peso cae sobre la senadora y jefa de la bancada de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, que deberá convencer en el Senado. Y Luis Caputo, ministro de Economía, deberá abrir la billetera.
Enero fue para el ministro del Interior una saga de negociaciones. Los gobernadores respaldan al oficialismo pero también reclaman dinero. Y el oficialismo promete mientras evalúa los alcances y el impacto que tendría la infraestructura pedida por las provincias. En Mendoza, por ejemplo, Santilli le garantizó al gobernador Alfredo Cornejo, que en en breve se licitará la Ruta Internacional 7. La 7 es el principal corredor bioceánico de la Argentina y conecta el centro productivo del país con el Sistema Integrado Cristo Redentor y los puertos del océano Pacífico. La obra favorece directamente al sector minero de la zona cordillerana.
A Santilli le cuesta cumplir el primer encargo de Javier Milei, pero el Gobierno está convencido de que logrará juntar los votos en el Congreso. Ahora las fichas están puestas en la ex ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, ahora senadora y jefa de la bancada oficialista. Al mediodía de hoy Bullrich citó a una reunión con su bloque y después pautó una serie de encuentros con los jefes de bloques aliados y dialoguistas. En resumen: Bullrich hablará con todos menos con el peronismo.
Por lo pronto, LLA no llega a los 37 votos que necesita en el Senado para la media sanción ni el quorum para arrancar la sesión, prevista para el 11 de febrero. LLA, el PRO y la UCR están alineados para avanzar con la modificación de la ley de trabajo. Pero entre todos juntan 34 votos, tres menos de los que necesitan para empezar el debate. Luis Caputo, ministro de Economía, está obligado a entrar en escena: las provincias quieren fondos por los votos y él es el dueño de la billetera.
La discusión está puesta en el artículo 191, que modifica la escala para el pago del Impuesto a las Ganancias de las sociedades y genera una baja en la recaudación. Como se trata de un impuesto coparticipable, eso afectará el dinero que reciben las provincias. Cómo compensarán ese agujero es lo que debe resolver el ministro Caputo para allanar el terreno.
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