La guerra en Medio Oriente se intensificó este jueves con nuevos ataques cruzados entre Irán, Israel y Estados Unidos. Mientras el conflicto se expande por tierra, aire y mar se profundiza su impacto en el comercio energético mundial. En el decimotercer día de enfrentamientos, ataques a buques petroleros, bombardeos en ciudades y operaciones con drones marcaron una nueva jornada de escalada militar.
Uno de los episodios más contundentes ocurrió en el Golfo Pérsico, donde fuerzas iraníes atacaron dos petroleros que operaban en aguas territoriales de Irak. El gobierno iraquí calificó el hecho como “una violación de su soberanía” y confirmó que el ataque dejó al menos un muerto. Uno de los buques afectados, el Zefyros —propiedad de una compañía griega y con bandera de Malta— realizaba una transferencia de carga cuando fue alcanzado y se incendió. Sus 22 tripulantes, de nacionalidad georgiana, fueron rescatados.
La tensión también se trasladó al estratégico estrecho de Ormuz, punto clave del transporte global de petróleo. La agencia marítima británica reportó el impacto de un proyectil no identificado contra un buque portacontenedores a unos 64 kilómetros de la costa de los Emiratos Árabes Unidos, lo que provocó un incendio menor a bordo. Paralelamente, Irán lanzó ataques contra barcos comerciales en la región y apuntó también al Aeropuerto Internacional de Dubái.
En tanto, el ejército iraní aseguró haber atacado objetivos en territorio israelí con drones, entre ellos las bases aéreas de Palmachim Airbase y Ovda Airbase, además de la sede del servicio de seguridad interior israelí, el Shin Bet. Según Teherán, los ataques forman parte de la respuesta a la ofensiva lanzada por Israel y Estados Unidos contra instalaciones militares y nucleares iraníes.
Por su parte, Israel extendió sus bombardeos a objetivos en territorio iraní y también en Líbano, donde las fuerzas israelíes atacaron posiciones vinculadas al grupo chiita Hezbollah. En la capital libanesa, Beirut, un bombardeo sobre la zona costera de Ramlet al Bayda dejó al menos ocho muertos y 31 heridos, en un área donde se concentran miles de desplazados por el conflicto.
La escalada militar también comenzó a repercutir en el mercado energético global. El precio del crudo Brent volvió a superar los 100 dólares por barril, impulsado por los temores a una interrupción del suministro desde Oriente Medio, especialmente ante el virtual bloqueo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo.
Ayuda humanitaria
En este contexto, la comunidad internacional empezó a mover fichas diplomáticas. China pidió frenar de inmediato las acciones militares y advirtió sobre el riesgo de que la guerra afecte el comercio mundial. Al mismo tiempo, Rusia anunció el envío de 13 toneladas de medicamentos como ayuda humanitaria a Irán a través de Azerbaiyán, en una señal de respaldo político a Teherán.
Mientras tanto, algunos países buscan proteger sus economías ante la volatilidad energética. Bangladesh solicitó a Estados Unidos una exención temporal de sanciones para poder importar petróleo ruso, siguiendo un esquema similar al que recientemente obtuvo India para garantizar su abastecimiento.
En medio de la escalada, Irán dejó entrever la posibilidad de una tregua, aunque condicionada a que Estados Unidos e Israel garanticen que no volverán a atacar su territorio. Sin embargo, el presidente estadounidense Donald Trump sostuvo que Washington y sus aliados están «ganando la guerra”, lo que reduce por ahora las expectativas de una desescalada inmediata del conflicto.
Información revelada por el New York Times indicó que Estados Unidos fue el responsable del ataque con misiles contra una escuela de niñas en Irán. Los datos surgen de la investigación militar en curso donde se estableció que el ataque fue el resultado de un error en la selección del objetivo.
AL/SC






