Nadie cree, dentro del gobierno nacional, que el escándalo que esta semana tuvo como protagonistas a Santiago Caputo y Martín Menem motivará un cambio en la dinámica política de la gestión. Javier Milei, miembro honorario del club de la indefinición, ya avisó en público y en privado que se mantendrá indiferente frente a la escalada de la tensión entre su asesor preferido y el ladero de su hermana Karina por considerarla un mero intercambio de posturas.
“El periodismo llama interna a las discrepancias entre dos personas. Es sano que no haya un único pensamiento”, dijo el presidente por teléfono en la última entrevista que brindó a Malena de los Ríos y Julieta Tarres en Neura. Mientras el libertario buscaba disipar las versiones sobre la guerra incontrolable entre Las Fuerzas del Cielo y el ecosistema riojano, en Twitter, territorio por excelencia de la guardia pretoriana digital, los usuarios ardían. En el prime time televisivo, también.

Este jueves, Menem volvió a referirse al conflicto que lo tiene bajo los reflectores luego de haber sido culpado de crear la cuenta @periodistarufus para operar al asesor y su entorno. Notablemente fastidioso con el tema, el presidente de la Cámara de Diputados apuntó directamente contra Daniel Parisini, conocido popularmente como Gordo Dan: “¿Es funcionario Daniel Parisini?”, dijo chicanero contra el tuitero intentando desprestigiar el peso de sus dichos.
Dan, lejos de quedarse atrás, redobló la apuesta y otra vez desde La Misa, su programa en el canal oficialista Carajo, defenestró al riojano. «Ahí Rufus dijo que no soy funcionario, de lo cual yo estoy orgulloso. No sé desde cuándo es un honor para el mileísmo ser funcionario público. Creo que subestimar al Presidente, como dijo Martín Menem, es mentirle para que tenga que salir a defenderte, porque no te podés defender solito, querido Periodista Rufus”, lanzó sin rodeos.

Pese a la escalada de la tensión, en ninguno de los dos bandos creen que este conflicto pasará a mayores. “Esto es una forma de sacar a la luz algo que todos sabíamos que pasaba, pero si Javier no va a cambiar absolutamente nada para nadie”, dijo un integrante de uno de los campamentos para graficar el presente que atraviesa el oficialismo. El presidente cree que las diferencias de criterio son sanas para la convivencia de su gestión. Lo que no entiende es que esa convivencia ya está en un punto de no retorno.
Este lunes, todo el gabinete se reencontrará luego de la ceremonia del Tedeum por los 216 años de la Revolución de Mayo. Pese a los rumores que circularon en las últimas horas sobre una posible “limpieza” de participantes en la mesa de ministros, tanto Patricia Bullrich, como Martín Menem y el propio Santiago Caputo seguirán participando de las mismas, tal como vienen haciendo desde el inicio de la gestión libertaria.

El encuentro de los ministros tendrá como principal objetivo la puesta en común de los proyectos de ley que el jefe de gabinete, Manuel Adorni, les exigió presentar a cada uno de los titulares de las carteras para destrabar una gestión que desde hace más de dos meses está paralizada por la investigación judicial que lo tiene como protagonista. Mientras el fiscal Gerardo Pollicita y el juez federal Ariel Lijo siguen viendo los testigos pasar y analizan el futuro procesal del protegido de la hermanísima, Milei apuesta por darle al ex vocero un rol central dentro de la coordinación política de su gobierno y por eso le ordenó ser quien lleve las riendas de los próximos pasos legislativos.
Como ya él mismo dio cuenta, el primer mandatario no tiene intenciones de dejar ir a Adorni pese a la sugestiva tardanza del jefe de gabinete para presentar su declaración jurada. El líder libertario está convencido de la inocencia de su ministro coordinador. Por eso buscó empoderarlo aún más, haciendo caso omiso a los pedidos desesperados de sus propios funcionarios para sacarse de encima el ancla más pesada de su gestión. La formalización de los desayunos que están teniendo en la Quinta de Olivos una vez por semana son una muestra concreta de ello. Allí, el ex compañero de radio de Cristina Pérez le cuenta de primera mano las agendas y tareas de cada ministerio al economista, quien gusta de bajar órdenes más no encabezar reuniones.

El martes, en tanto, se volverá a reunir la mesa política que integran Karina Milei, Manuel Adorni, Martín Menem, Santiago Caputo, Patricia Bullrich, el ministro de Economía, Luis Caputo, el ministro del Interior, Diego Santilli; el secretario de asuntos estratégicos, Ignacio Devitt y el armador nacional, Eduardo “Lule” Menem. Se reencontraran luego de dos semanas para volver a reencauzar la estrategia para llevar adelante las negociaciones con el Congreso para aprobar un nuevo paquete de leyes que tendrá al gobierno ocupado por varias semanas.
Según dejaron trascender desde el oficialismo, entre los proyectos que buscarán impulsar se encuentran el ya pre anunciado Súper RIGI y una serie de normativas que darán que hablar. Entre ellas, se encuentra la posibilidad de, tal como ocurre en Estados Unidos, regularizar el lobby empresarial, instancia que blanquearía los intereses de determinados sectores frente a determinadas circunstancias. También, el gobierno prepara una modificación en la ley de Etiquetado Frontal, a la que apuntarán a eliminar como parte de la batalla cultural que La Libertad Avanza lleva como bandera.

También, se avanzarán con proyectos para la legislación de la Ludopatía, la conformación de sociedades y la implementación de juicios por jurado. Además, no se descarta nuevas iniciativas para profundizar la desregulación estatal que lleva adelante Federico Sturzzeneger y no son pocos los rumores que advierten sobre la presentación de una nueva Ley de Medios con la que el oficialismo pretende, nuevamente, amedrentar al periodismo, a quien el presidente está seguro de no odiar lo suficiente.
TS/CM






