Como si de la noche a la mañana la Casa Rosada se hubiese convertido en una imponente carpa de circo, sus deambulantes están aprendiendo en tiempo récord a hacer malabares para intentar sobrevivir a su nueva ocupación. El pedido de interpelación y moción de censura que la oposición impulsa contra Manuel Adorni en el Congreso tiene a todo el oficialismo enfocado para intentar contener una avanzada que, reconocen, podría empujar al Ejecutivo a un callejón del que aún no saben si podría tener salida. Mientras tanto, corre otra cuenta regresiva hasta el 2 de julio, la fecha elegida por el ministro coordinador para ofrecer su primer informe de gestión ante el Senado. Le puso fecha a la comparecencia para contener la ofensiva en su contra que busca destituirlo.
Las presiones de la oposición y los dialoguistas se triplicaron luego de la presentación de la deseada declaración jurada del jefe de gabinete, que llegó exactamente treinta y cinco días después de que Javier Milei debiera interrumpir su vuelta a Nueva York para salir a prometer en televisión abierta que su protegido podría justificar todos sus gastos. Como si se tratase de un tabú, hasta el jueves pasado ninguno de los bloques que suelen acompañar los planes del gobierno había hecho grandes movimientos. Algo así como un acuerdo tácito entre aliados para darle un margen coherente al Ejecutivo para resolver su mayor problema desde el estallido de la causa ANDIS. Pero la paupérrima entrevista y defensa que impostó el ministro coordinador frente a José Del Río detonó la paciencia de hasta los más fieles.

Además de los posicionamientos del peronismo y la Coalición Cívica, opositores de la primera ola, las alertas dentro de Balcarce 50 se encendieron luego de los mensajes que recibieron de la Unión Cívica Radical y el PRO. El partido liderado por Mauricio Macri, quien fue el primero en denostar la decisión del jefe de estado de nombrar a Adorni en el Ejecutivo en noviembre del 2025, publicó un durísimo comunicado en el que le habla directamente a Milei. “Presidente: los que estamos apoyando al cambio queremos que usted defienda el cambio y no a Adorni”, reza el posteo.
De inmediato, los interlocutores del oficialismo se pusieron en contacto con los principales referentes del espacio. En este contexto, Diego Santilli activó su amistad de décadas con Cristian Ritondo para tantear la voluntad del bloque para acompañar la avanzada en Diputados. El jefe de la bancada le prometió a su compadre que el control de los siete legisladores le pertenece y, a diferencia de Macri sediento de venganza, él no pondrá a disposición sus votos. Es una incógnita, sin embargo, cómo se dará la dinámica en el Senado: fue Martín Goerling, presidente de la bancada amarilla en la cámara alta, quien presentó una nota solicitado la presencia de Adorni en labor parlamentaria para ser interpelado.

En el Senado, las tareas se dividen. Santilli, por un lado, apuntará a convencer a los gobernadores con cuántas promesas se le ocurran para que no pongan a disposición sus bancas y lograr la mayor cantidad de ausencias posibles para evitar que la oposición alcance el fatídico número de la mitad más uno para eyectar al ministro coordinador. Este martes, por caso, el ministro del Interior mantendrá encuentros con Leandro Zdero (Chaco); Marcelo Orrego (San Juan) y Gustavo Melella (Tierra del Fuego). Una curiosidad. El fueguino tiene desde enero intervenido el Puerto de Ushuaia por presuntas irregularidades financieras detectadas por una investigación interna realizada por la Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPYN). ¿Podría convertirse esto en una moneda de cambio? Habrá que esperar.

Además del scrum a los gobernadores, Patricia Bullrich tiene la tarea de apuntalar a los senadores. Este miércoles a las 18hs la titular de la bancada de La Libertad Avanza participará de la reunión de Labor Parlamentaria que se convocó para organizar la sesión del próximo jueves en la que el oficialismo pretende tratar el proyecto de Propiedad Privada paralizado desde hace dos semanas por las negociaciones que aún mantienen con dialoguistas por la negativa de aprobar la venta de tierras a extranjeros sin tantos controles.

En este marco, la senadora deberá apoyarse en el PRO, el radicalismo y las bancadas federales para intentar cinturear la avanzada que la oposición apuesta a poner en marcha con el tratamiento sobre tablas el próximo jueves para que Adorni sea interpelado y luego avanzar con la moción de censura en esa misma sesión. De las discusiones que se lleven adelante durante la reunión con presidentes de bloque que Bullrich tendrá durante toda la tarde, dependerá el futuro no sólo de la sesión de este jueves, sino también del propio jefe de gabinete, con quien ya no esconde su descontento.
La ex ministra de Seguridad fue la única dirigente en pronunciarse contra el ministro coordinador, instancia que replicó puertas adentro durante la última reunión de mesa política que se llevó adelante la semana pasada en el despacho del ex vocero. El cónclave, reconocen, fue tenso. Sin embargo, pese a las versiones que circularon en las últimas horas, desde el gobierno descartan que las reuniones de mesa chica se suspendan. “No se pudo coordinar las agendas, no más que eso”, justifican en el oficialismo frente a las sospechas.

Mientras las papas arden y todos a su alrededor intentar contener su capricho de sostener su ancla más pesada, Javier Milei mantiene su agenda de trabajo privada recluido en la Quinta presidencial de Olivos. El próximo 20 de junio, el presidente viajará a Rosario para participar de las celebraciones por el Día de la Bandera. Además de su hermana Karina, no se descarta que el jefe de estado lleve consigo a Adorni, para seguir profundizando en la política de estado favorita del oficialismo: fingir demencia.
TS/CM






