Javier Milei llegó este martes a las 19:35 al Palacio Bosch, la residencia del embajador de Estados Unidos Peter Lamelas en Buenos Aires, para encabezar como principal invitado los festejos por el 250° aniversario de la Declaración de Independencia norteamericana. Se entonaron los himnos de ambos países, el acto abrió con un video de Donald Trump y Lamelas pronunció el discurso central. Milei no habló, pero se quedó hasta el final, donde la ceremonia terminó con un espectáculo musical de su ex pareja Fátima Flores. Fue la primera vez que un presidente argentino asiste a una celebración de este tipo en la embajada estadounidense.
El debut de Diego Santilli como nuevo jefe de Gabinete fue en el Palacio Bosch, apenas horas después de haber jurado ante Milei a las 17:30 con la presencia de 14 gobernadores dialoguistas. Junto a él estuvieron Federico Sturzenegger, Karina Milei, Santiago Caputo, Martín Menem, Patricia Bullrich y Mario Lugones, entre otros funcionarios de primera línea del Gobierno. Del PRO concurrieron Cristian Ritondo, Jorge Macri, Luciano Laspina y otros dirigentes que celebraron la salida de Adorni. 
No va el 4 de julio, pero podría hacer un viaje express
Fuentes oficiales confirmaron a La Pluma que Milei no viajará el 4 de julio a Washington para los festejos centrales en la Explanada Nacional, donde Trump encabezará el acto ante miles de simpatizantes. El motivo es el tiempo: el 9 de julio el Presidente debe estar en Argentina para el acto por el Día de la Independencia. Sin embargo, no se descarta que pueda viajar entre el 5 y el 6 de julio para un encuentro bilateral con Trump en la Casa Blanca. Sería su 18° visita a Estados Unidos desde que asumió.
Todos los guiños de Milei a Trump en una semana
El acto de esta noche no es un gesto aislado sino el último de una semana que Milei dedicó a construir señales de alineamiento con el eje Washington de la derecha regional. El lunes recibió en Olivos a Flávio Bolsonaro —senador brasileño, hijo del expresidente y candidato a desafiar a Lula en octubre— y vaticinó una «marea azul» en Brasil. El domingo había celebrado el triunfo de Abelardo de la Espriella en Colombia antes de que cerrara el escrutinio definitivo, lo que le valió críticas de la oposición por «intromisión» e imprudencia. Y el martes, mientras sus colegas del bloque sesionaban en Paraguay, mandó a su canciller Pablo Quirno a representarlo en la cumbre del Mercosur y se quedó en Buenos Aires.

El faltazo al Mercosur tiene su propia lectura en clave regional. Milei viene vaciando de contenido político al bloque y construyendo en paralelo su propio mapa de alianzas: once países de la región tienen hoy gobiernos conservadores o de nueva derecha —Argentina, Chile, Bolivia, Paraguay, Perú, Ecuador, Colombia, El Salvador, Costa Rica, Honduras y Panamá— frente a cuatro cercanos al progresismo. Ese mapa podría cambiar si Flávio Bolsonaro gana en Brasil en octubre. Mientras tanto, Milei se posiciona como referente regional de lo que él mismo bautizó como «Las Fuerzas de la Libertad», una red de dirigentes conservadores que encontró en la CPAC y en las redes sociales su principal espacio de articulación, en las antípodas de la Cumbre Progresista que impulsa el español Pedro Sánchez con Lula y Claudia Sheinbaum.
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