Todas estas dudas suelen aparecer después de los encuentros o cuando ya hay algún síntoma: ¿Cómo nos estamos cuidando de las infecciones de transmisión sexual? ¿Qué pasa si para la penetración usamos preservativo pero para el sexo oral no? ¿Qué cuidados necesito tener con alguien que recién conozco?
Hay recursos y opciones para cuidarnos y vivir nuestra sexualidad a pleno. Entre las opciones están el PrEP y PEP, cuyo uso -de acuerdo a relevamiento de los Estados Unidos- se extiende entre varones gays y bisexuales, pero no tanto entre personas hétero.
De acuerdo a los datos abiertos del Ministerio de Economía el año pasado -2025- no se ejecutó el presupuesto destinado a la compra de preservativos de parte del Estado. En simultáneo, la Argentina rompió el récord en positivos de sífilis. Lo indica el Boletín Epidemiológico Nacional: en 2025 se confirmaron 55.183 casos, lo que implica un incremento del 71% de positivos en comparación con la mediana anual del período 2020-2024.
«La PrEP» es la profilaxis pre exposición (PrEP) y en nuestro país es conocida entre la comunidad LGBTIQ+. Se trata de una medicación para personas VIH negativas que al tomarla de manera regular, cumpliendo los esquemas, evita que una exposición al virus resulte en una infección.
La «PEP» es la profilaxis post exposición. Una mediación que se toma después de haber tenido, o creer que posiblemente se tuvo, un contacto de riesgo. Para que sea efectiva se debe empezar dentro de las 72 horas del encuentro. Al igual que la PrEP está garantizada por la Ley 27.675 y te la deben dar gratis en cualquier sistema de salud. Tanto PrEP como PEP son parte de la estrategia de prevención combinada propuesta por organismos locales e internacionales para dar respuesta al VIH e ITS.
No alcanza que existan estas opciones si no hay programas de educación y difusión que hagan que la población las conozca. Ninguna de las dos significa automáticamente eliminar el preservativo u otros métodos de barrera, pueden ser complementarias. Tampoco sirven si están rodeadas de estigma, prejuicio y violencia a la hora de reclamarlas. Para eso hay leyes y también se necesita la articulación de todas las áreas del Estado y de la sociedad para que se implementen.
La efectividad de la PrEP depende mucho de la adherencia al tratamiento. Es de entrega gratuita en cualquier sistema de salud, esto lo garantiza la Ley 27.675 de Respuesta Integral al VIH, Hepatitis Virales, Tuberculosis y otras ITS. Público o privado, no importa, te la tienen que dar. Para empezar a tomarla se necesita el acompañamiento de los servicios de salud.
Es decir que si cogés “a pelo” -sin ningún tipo de profilaxis- y entrás en contacto con el virus, al estar en tratamiento de PrEP no resultás VIH+. Pero ojo, esta te protege del VIH pero no de las demás ITS. Por eso cuando empezás el tratamiento es importante realizar un seguimiento periódico de gonorrea, clamidia, sífilis y HPV, entre varias infecciones que la PrEP no cubre. Este dato no es menor, ya que por ejemplo en estos momentos la sífilis se encuentra en un pico histórico en el país.
Cómo se administra
La PrEP puede tomarse de otras formas además de diariamente. Una de las opciones es “a demanda”, este es un esquema en el cual se toman dos pastillas por lo menos dos horas antes de tener un encuentro, luego otra a las 24 horas, y una más 24 horas luego del encuentro. Esta modalidad (2-1-1) requiere concentración y compromiso para no olvidarse de la medicación y cumplir rigurosamente los horarios de toma ya que saltearse una o cambiar el cronograma afecta mucho su efectividad.
Hoy también sabemos que hay opciones de PrEP inyectable que cubren por varios meses. En todos los casos la decisión de la manera en la que deberíamos acceder al tratamiento debe ser acordada con especialistas de salud que escuchen, comprendan y acompañen nuestras prácticas, no que las juzguen.
Ahora, imaginate que no estás en PrEP, ayer tuviste relaciones y por algún motivo no usaste preservativo. Hoy te despertás y te entra la duda. No sabés qué onda la otra persona, o no te da seguridad lo que hayan charlado. En ese caso podés ir al sistema de salud y pedir la PEP. De nuevo, acordate que debe ser antes que pasen 72 horas.
Es tu derecho recibirla, por el motivo que sea. A veces los servicios de salud anteponen el prejuicio y eso expulsa a muchas personas del acceso. Al pedir la PEP hay un protocolo que incluye otros estudios, análisis de otras ITS y en algunos casos te dan la dosis para pocos días y luego deberás consultar con el servicio de infectología para completar el tratamiento. Otras te dan la medicación para el mes que corresponde.
VIH e ITS: el escenario en la Argentina y el mundo
Una encuesta realizada por AHF (AIDS Healthcare Foundation) detalla que sólo el 14,5% de los argentinos usa preservativo en todas sus relaciones sexuales. Este estudio de 2022 se realizó consultando a unas 6.800 personas. Al día de hoy el boletín de Respuesta al VIH y las ITS en la Argentina del Ministerio de Salud de la Nación explica que los nuevos casos de VIH están “en una meseta”, esto significa que desde hace años siguen reportándose las mismas cantidades. El VIH no es “algo de los ‘90”, ni “cosa de putos”, sigue siendo una infección vigente en nuestro cotidiano.
¿Cuánto hace que no te realizás un test de VIH? Las cifras de 2024 compartidas por el boletín epidemiológico argentino estiman que el 48,1% de las personas diagnosticadas con VIH tuvo un diagnóstico tardío: prácticamente 1 de cada 2 testeos. Es decir que los nuevos resultados positivos fueron detectados cuando el virus ya se encontraba avanzado. Hacerte un test y recibir tu resultado a tiempo puede salvarte la vida. Si es positivo podes empezar el tratamiento antirretroviral. Si es negativo podés preguntarte cómo estás viviendo tus encuentros y pensar con tu sistema de salud la mejor prevención para vos.
Los preservativos y barreras como el campo de látex cada vez se usan menos. Traerlos al debate como “obligación” no es efectivo. Podemos preguntarnos porqué se redujo el uso, preguntarnos cómo los vemos, las posibilidades de erotizar estos recursos y hacerlos partes de nuestra sexualidad no desde el miedo sino desde la posibilidad de reducir las infecciones.
Su uso disminuye la posibilidad de contagios y transmisiones, pero para esto debemos hacerlos parte no solo de nuestras vida sexual a la hora de tener encuentros sino también de nuestra sexualidad “dialogada”: hablarlo con parejas, poder llevar las preguntas al sistema de salud, charlar entre amistades para poder repensar en comunidad nuestras formas no solo de cuidarnos, sino también de disfrutar.
El problema de mirar colectivos en vez de prácticas
Se cree que alcanza con ser heterosexual o estar en una relación monogámica para no tener alguna infección de transmisión sexual. Pero hay reportes de la OMS en Europa (European Centre for Disease Prevention and Control) en los que se registra que la mayoría de nuevos casos son en personas heterosexuales. El boletín epidemiológico argentino habla de aumento en las edades de las nuevas personas positivas. Entonces ese imaginario de “jóvenes gays con VIH” queda cada vez más lejos de la realidad.
Las personas heterosexuales también pueden contraer VIH, que las edades también son un tema a tener en cuenta para comprender cuáles son las conductas de exposición y que si hablamos de colectivos de la diversidad es para pensar estrategias y no para crear sesgos de prejuicio.
Incluso a veces los estudios se orientan más que a colectivos a prácticas. Por ejemplo es probable que se analicen las conductas de HSH (hombres que tienen sexo con hombres), o que cuando se hable de “mujeres” debamos hacer zoom en qué mujeres: ¿el estudio es sobre personas blancas? ¿Están hablando de mujeres del África subsahariana?
¿Por qué las cifras en Argentina suelen ser pocas y generalizadas? Sin duda los reportes son necesarios para poder avanzar en las estrategias colectivas, pero en este momento quizás la pregunta sea más directa y cercana: ¿Vos conocías estas opciones? ¿En tu grupo de amistades o de parejas sexuales la escuchaste hablar alguna vez?
Entonces: ¿para quién es la PrEP y la PEP? Para quién la necesite. No importa si sos una persona LGBT+ con una vida sexual activa, una persona heterosexual que prefiere una de estas opciones por seguridad, también la pueden usar mujeres menopáusicas o varones-adultos-mayores que no usan preservativo. No son para una población determinada, son para evitar la transmisión de un virus. Y también, son tu derecho a una vida sexual plena, consciente y acompañada.
LF/VDM










