«El fuego venía de todos lados. Más que nada de la ladera del Pirque y estaba yendo para La Garganta… En un momento cambió el viento y en diez minutos se nos vino encima. No hubo forma de pararlo», dice Manu. Es un brigadista autoconvocado, uno de los tantos vecinos de El Hoyo que se prepara para combatir el fuego dado que vive en una zona en amenaza permanente de incendio. Detrás de Manu hay chapas retorcidas y escombros. Humea. «Esto era para mí un santuario», sigue. Lo que había ahí, sobre sus pies, era la casa de Lucas Chiappe, ambientalista, fotógrafo y referente comunitario en Epuyén desde 1976, cuando se instaló.
El testimonio de Manu fue publicado en En estos días, una plataforma periodística de la Fundación de Periodismo Patagónico. El video se viralizó, acaso por lo conmovedor, quizás también porque el brigadista es uno de los tantos lugareños que salieron a ponerle el cuerpo al fuego. La zona de El Hoyo arde desde el 5 de enero, cuando advirtieron un foco de incendio en Puerto Patriada. El fuego ya arrasó con más de 1.800 mil hectáreas. Hay unos 3 mil evacuados -entre habitantes y turistas- y viviendas destruidas; animales muertos y otros buscando refugio. Los cambios bruscos de la dirección del viento hacen que el control de las llamas sea difícil.
Ignacio Torres, gobernador de Chubut: «Fue intencional»
La provincia declaró la emergencia ígnea en noviembre pasado, con vencimiento el 1° de abril de este año. Ese estado abarca la zona cordillerana. Fue luego de que el «Informe Técnico Evolución y previsión meteorológica Temporada Alta de peligro de Incendios 2025-2026» observara que la falta de precipitaciones, «acumulación de combustible vegetales disponibles para arder en verano» y los antecedentes -sólo en junio y julio se registraron ocho incendios-.
En La Patriada se registró el primer incendio, el 5 de enero. El fuego se extendió rápido y hoy afecta a El Hoyo, Parque Los Alerces y Los Glaciares. “Ya teníamos las alertas de que este iba a ser el verano más seco de la última década, lo cual hace mucho más compleja la situación para los incendios que son por distintas causas climáticas, o lamentablemente los que estamos viendo que, efectivamente, son intencionales”, dijo Ignacio Torres, gobernador de Chubut, el 7 de enero, dos días después de la primera alerta de fuego. Ese día, la fiscalía había confirmado que el fuego se había producido de manera intencional. Torres ofrece 50 millones de pesos a quien ofrezca información sobre «los culpables».
La búsqueda de «un culpable» no resuelve el problema
“Hubo una llamada, concretamente a la Brigada provincial, amenazando con prender fuego nuevamente este lugar, que es una base que reconstruimos porque en su momento se había abandonado, y hoy funciona de manera interjurisdiccional con las provincias de Río Negro y Neuquén”, agregó Torres en aquella conferencia de prensa, en la que también destacó el trabajo de los brigadistas. Los vecinos y voluntarios que salieron a controlar el fuego que acechaba sus casas y chacras apuntan que ese análisis es «punitivista» y que «no resuelve el problema».
Una brigadista que pidió reserva de su nombre opinó a La Pluma que la búsqueda de un culpable crea una imagen de un ‘enemigo’: «La mirada punitivista tapa el problema real: que los gobiernos no están haciendo nada para prevenir los incendios. Los brigadistas están trabajando en condiciones precarias, sueldos bajos y estancados desde 2022, porque no tienen paritarias». La cantidad de brigadistas, además, es escasa.
La mirada punitivista tapa el problema real: que los gobiernos no están haciendo nada para prevenir los incendios.
«A la hora de pensar en la naturaleza, y en particular en el paisaje andino patagónico, pocas imágenes son tan directas y elocuentes de cómo hemos modificado para siempre nuestros ecosistemas, como un pinar quemándose en la ladera de una montaña«, posteó un turista que, en plenas vacaciones, se topó con el incendio en Puerto Patriada. El video muestra las llamas consumiendo una ladera del cerro Pirque, que divide El Hoyo de Epuyén. Junto con el desfinanciamiento del Servicio de Manejo del Fuego, el monocultivo de pinos -un árbol no autóctono e inflamable- es un reclamo histórico de las organizaciones vecinas. Los voluntarios colaboran con los brigadistas llevando motobombas caseras, machetes y botellas de agua.
Los hidrantes no pueden volar por el humo y los brigadistas piden ayuda «para helar la zona» a pie
Se esperan para estos días temperaturas superiores a los 32° y ráfagas de 30 kilómetros por hora: todo atenta contra el control de los incendios. Además, la Unidad de Planificación del Servicio Provincial de Manejo del Fuego informó que en el lapso de un mes «no se registrarán precipitaciones significativas» y que «las condiciones de inestabilidad atmosférica que favorecen el comportamiento agresivo e impredecible del fuego».
En colaboración con Chubut, las provincias de Santiago del Estero y Córdoba enviaron aviones y helicópteros hidrantes, y brigadistas. Ya está en Esquel el Boeing 737 Fireliner (LV-KJS), la aeronave más grande de Latinoamérica que puede descargar 15 mil litros de retardante y cuenta con tecnología de alta precisión. Llegó desde Santiago del Estero. Córdoba -cuya zona centro sufrió incendios forestales en septiembre pasado- aportó un avión hidrante y un helicóptero. Por el humo aún no pueden sobrevolar la zona. Córdoba envió, además, 63 bomberos.
De acuerdo a información oficial, en el combate de los incendios trabajan más de 340 personas, entre brigadistas y personal de apoyo, pertenecientes a organismos provinciales, nacionales y municipales, fuerzas de seguridad, protección civil, bomberos voluntarios y equipos técnicos especializados. El operativo cuenta con una importante dotación de recursos terrestres, que incluye camionetas, autobombas, camiones cisterna, maquinaria vial, drones, embarcaciones y puestos de comando. La comunidad, organizada, busca ayuda para los brigadistas: handies, drones, cascos, mamelucos y borceguíes con protección para fuego.









