Después de dos semanas de silencio absoluto, el gobierno descongeló a Manuel Adorni y lo obligó a poner la cara en medio de las investigaciones judiciales que investigan el origen de los fondos con los que abonó el viaje en jet privado a Punta del Este y las propiedades que tiene a su nombre.
Obviando todo tipo de matemática posible, el ex vocero advirtió que su patrimonio fue construído «en mis 25 años trabajando en el sector privado» y descartó que se tratase de un delito. En este sentido, intentó eludir toda acusación advirtiendo que no continuará hablando del tema para evitar «entorpecer» la causa judicial que lo tiene como principal implicado y, ante la consulta del periodismo acreditado en la Casa Rosada advirtió: «no voy a hablar sobre mi patrimonio, con mi dinero hago lo que quiero».
Eludiendo toda respuesta a las sospechas por su crecimiento patrimonial, el jefe de gabinete advirtió que su declaración jurada está en orden y volvió a poner sobre la mesa la moral que lo puso hace dos semanas bajo los focos. «Quiero dejar algo en claro, ningún otro gobierno dejó una vara tan alta como el nuestro. No somos lo mismo que los que vinieron antes. No voy a dejar que me den clases de moral quienes viven del estado», lanzó sin tapujos desde el atril que lo tuvo como protagonista durante los primeros dos años de gestión de Javier Milei.
Pese a los rumores, el jefe de gabinete confirmó que irá al Congreso a brindar su informe de gestión, tal como lo estipula la Constitución Nacional. Según él mismo confirmó, la fecha estipulada será el 29 de abril próximo, en el Senado.

Luego del pequeño descargo, el ministro coordinador dio a conocer que el gobierno da por iniciado «al año más reformista de la historia» con el que el presidente pretende recuperar la agenda mediática, cooptada desde el fin de las sesiones extraordinarias por la interna oficialista y los escándalos de su gabinete.
Según adelantó el propio Adorni, el gobierno enviará esta tarde al Congreso el tratamiento de 60 pliegos para empezar a completar las más de trescientas vacantes vigentes en los juzgados nacionales. Los mismos, explicó, fueron coordinados por el flamante ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, quien llegó a la gestión en medio de las tensiones que Karina Milei mantiene con Santiago Caputo, a quien le arrebataron el control del mismo con la eyección de Sebastián Amerio del ministerio.
Adorni agregó que el oficialismo enviará un paquete de diez leyes al Congreso, entre las que se encuentran las modificaciones sobre la legislación de propiedad privada y el código penal. El mensaje no es menor, porque el escándalo desaceleró el envión que pretendía mantener el Gobierno después de las victorias legislativas de febrero.
En una muestra de unidad forzada, el jefe de gabinete llegó a la conferencia de prensa escoltado por gran parte del gabinete. El ministro de Economía, Luis Caputo; el ministro de Relaciones Exteriores, Pablo Quirno; la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva: el ministro de Desregulación, Federico Sturzzeneger; el ministro de Salud, Mario Lugones; la secretaria legal y técnica, María Ibarzabal Murphy y el asesor presidencial, Santiago Caputo, llegaron puntuales a la sala de conferencia de la Casa Rosada para apoyar al ex vocero que no logró ocultar su nerviosismo frente a la situación.

Respecto a las versiones sobre su posible salida, Adorni descartó de cuajo que el presidente le haya exigido su renuncia. Además, en este mismo sentido, advirtió que todas las versiones al respecto fueron falsas y sostuvo que la aparición de casas no declaradas en su declaración jurada presentada en 2024 son una «operación de la oposición» que busca desestabilizar al gobierno nacional.
Según pudo saber este medio, la idea de montar una conferencia de prensa vino de parte del propio Adorni, quien advirtió la necesidad de salir del laberinto autoinfligido en el que se encuentra inmerso desde hace dos semanas.
Después del furcio de la primera entrevista con Eduardo Feinmann, en el que el ex vocero juró “deslomarse” en Nueva York, el funcionario solicitó expresamente la ayuda de Santiago Caputo para la preparación de la conferencia. Desde la semana pasada el asesor se puso al frente de la estrategia comunicacional para sobrellevar la crisis y desde entonces los equipos del asesor y el jefe de gobierno trabajaron coordinadamente para pulir lo más posible las declaraciones con las que pretenden dejar atrás uno de los escándalos más grandes que el oficialismo tenga memoria.
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