En una sesión que se preveía breve y de carácter administrativo, el Senado terminó convertido en un escenario de fuerte confrontación política entre el oficialismo y la oposición, con el caso de la criptomoneda Libra como eje central del debate y los vuelos de Manuel Adorni.
El recinto se vio atravesado por una seguidilla de cuestiones de privilegio impulsadas por el bloque opositor, que apuntaron directamente contra el presidente Javier Milei y su entorno más cercano. Durante varias horas, el clima estuvo marcado por acusaciones cruzadas, interrupciones y discursos encendidos.
Desde el kirchnerismo, los cuestionamientos fueron contundentes. El senador Martín Soria sostuvo que la promoción del token $LIBRA no respondió a un error aislado, sino a un “modus operandi”, sugiriendo la existencia de una operatoria sistemática.
En la misma línea, Juliana Di Tullio fue aún más allá al acusar al Presidente de haber utilizado su investidura para “estafar”, vinculando el caso con presuntos movimientos millonarios y una amplia cantidad de damnificados.
Las intervenciones opositoras buscaron instalar el tema en la agenda pública y judicial, elevando el costo político para el Gobierno en una semana ya compleja.
Carlos Linares (PJ – Chubut), apuntó al jefe de Gabinete: «Hace dos años, cuando empezó su carrera hablando a la prensa todos los días, era flaquito y pelado; ahora tiene pelo y viaja a Estados Unidos. Hay que reconocerle el progreso que ha tenido», indicó, y completó: «Me acuerdo cuando mostró la radiografía de un perro para burlarse de los discapacitados. Ahora, para quedar bien con su señora, la llevó a dar una vuelta en el avión presidencial».
La respuesta del oficialismo llegó de la mano de Patricia Bullrich, quien salió a rechazar las acusaciones y defendió la figura presidencial. La ministra aseguró que Milei es “absolutamente inocente” y cuestionó lo que definió como una “doble vara judicial” por parte de la oposición.
Además, intentó relativizar el impacto del caso sobre el vocero presidencial, Manuel Adorni, al señalar que “se equivocó y pidió disculpas”, buscando descomprimir uno de los puntos más sensibles del escándalo. Intentó desalentar las acusaciones del peronismo al decir que Cristina Kirchner usaba vuelos oficiales para trasladar diarios. Habló de «hipocresía» a la crítica: «Usaron el Estado como si fuera su propiedad privada», dijo la jefa de la bancada libertaria.
El temario original de la sesión incluía cuestiones formales —como pliegos judiciales y ascensos militares— que se resolvieron rápidamente. Sin embargo, la habilitación del recinto permitió a la oposición capitalizar el momento político y amplificar el conflicto. “La oposición instaló todos los temas en agenda”, admitió un dirigente oficialista, reflejando el malestar interno por el desarrollo de la jornada.
AL/CM





