Argentina está en el top tres de los países con los combustibles más caros de la región. En un período de dos años, el precio promedio de la nafta pasó del equivalente a 70 centavos de dólar a US$ 1,34 en marzo de 2026.
Durante años, el país fue uno de los más baratos de América del Sur. Con los combustibles subsidiados, el litro costaba alrededor de 60 centavos de dólar en enero de 2021, según la serie histórica que elaboró la Confederación de Entidades del Comercio de Hidrocarburos (Cecha) para realizar un seguimiento mensual
Con la asunción de Javier Milei y su política de desregularización de precios, los valores de los combustibles comenzaron una tendencia alcista muy marcada. En diciembre de 2023, un litro de nafta costaba el equivalente a 70 centavos de dólar, para marzo de 2025, ya se pagaba un dólar.
La guerra en Medio Oriente aceleró el ritmo de los aumentos. Antes de que comenzaran los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, el precio promedio de la nafta había subido hasta el equivalente a US$ 1,10. Hoy en día, entrando en la cuarta semana del conflicto, pasó a US$ 1,30, según los datos de la plataforma internacional Global Petrol Prices. Esto significa un incremento de más del 10%.
Cabe recordar que, en lo que va de marzo, el precio del petróleo se disparó 30% en el indicador Brent en Europa, que se usa de referencia para determinar los valores locales. El viernes rozó los US$ 110 y cerró a casi US$ 107.
El precio de la nafta en cada país
Quien lidera la lista de precios en la región es Uruguay con un precio promedio por litro de US$ 1,89, el segundo lugar lo ocupa Perú con US$ 1,53. El podio lo completa Argentina, con US$ 1,34.
En el medio de la tabla, en cuarto puesto se ubica Chile, con US$ 1,33. Más abajo se ubica Brasil, con US$ 1,22; y Colombia, con US$ 1,07. Completan el listado Bolivia, con US$ 1, seguido por Ecuador, con US$ 0,72. En el último lugar está Venezuela, con US$ 0,03.
Por qué sube el precio del combustible en Argentina
Si bien la guerra en Medio Oriente es un factor determinante en el armado de los precios en el país, no es el único. Uno de los factores fundamentales fue la política de desregularización que promovió La Libertad Avanza.
Con el fin de llevar los precios hacia una lógica de paridad de importación, lo que en el sector se conoce como import parity, el Gobierno dejó de subsidiar el combustible, lo que provocó diferentes aumentos. Argentina dejó de ubicarse entre los países más baratos de la región para posicionarse en el medio de la tabla. Así, el litro se fue acercando a los niveles internacionales, en torno a US$ 1.
En esa línea, también se fueron actualizando los impuestos nacionales que habían permanecido congelados, como los impuestos a los Combustibles Líquidos y al Dióxido de Carbono. A comienzos de la guerra, las petroleras trasladaron al precio final que pagan los consumidores la actualización que dispuso el Gobierno. Por caso, YPF aplicó una suba de 1,1%.
Por último, otro factor clave fue el cambio en la dinámica de los aumentos. Las petroleras dejaron de informar públicamente los incrementos y pasaron de aplicar subas más espaciadas a implementar micro ajustes más frecuentes, en línea con la cotización del dólar, la inflación, la actualización impositiva y los costos logísticos.
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