El 31 de marzo la comunidad de la localidad santafesina de San Cristóbal amaneció con los escopetazos de un alumno de la Escuela N° 40 Mariano Moreno, que mató a otro e hirió a tres jóvenes más. En medio de la conmoción, los funcionarios que llegaron enviado por el gobierno santafesino aseguraron que no «aparecía como un conflicto intraescolar». Este miércoles, una semana después de los hechos, el gobernador Maximiliano Pullaro y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, confirmaron esa hipótesis y hablaron de un caso que se ha repetido en 15 oportunidades distintos puntos del país.
El autor del ataque “no tuvo un brote psicótico ni había sido víctima de bullying”, sino que «participaba de una red internacional denominada TCC (True Crime Community), que promueve la fascinación por delitos violentos y, en algunos casos, la imitación de estos hechos en entornos escolares», explicó Pullaro y consideró que «se trata de un fenómeno “nuevo y diferente”.
“No estamos ante un hecho aislado ni vinculado al bullying, sino frente a comunidades virtuales que reúnen a niños y adolescentes en torno a la fascinación por asesinatos y tiroteos masivos”, detalló Monteoliva.

Contó que en el país «se identificaron 15 casos vinculados a estas subculturas y que otros cuatro permanecen bajo análisis. En ese marco, consideró clave visibilizar el fenómeno para generar respuestas preventivas que involucren a familias, escuelas, educadores y comunicadores».
El ataque sucedió el 31 de marzo en la mañana en la Escuela Nº 40 Mariano Moreno de San Cristóbal, donde un adolescente de 15 años mató a un estudiante de 13 e hirió a otros jóvenes. Tanto Monteoliva como Pullaro resaltaron que «el hecho se inscribe en un fenómeno vinculado a subculturas digitales violentas de alcance internacional».
Segun informó el diario La Opinión de Rafaela, «conforme a la información preliminar, el adolescente, de 15 años, sacó una escopeta de su mochila en el patio interno donde iban a izar la bandera y comenzó a disparar. Producto del ataque, varios alumnos resultaron heridos y uno de ellos, de 13, falleció».
El atacante fue reducido por un asistente escolar que logró abalanzarse sobre él y quitarle el arma, tras lo cual fue aprehendido por la policía. Los estudiantes heridos fueron trasladados a centros de salud; uno de ellos debió ser derivado a la ciudad de Rafaela con lesiones en el rostro y el cuello, aunque ambos se encuentran fuera de peligro.
El joven asesinato fue enterrado al día siguiente en una localidad que no ha salido de la conmoción.
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