La Comisión de Juicio Político volvió a ponerse en marcha después de dos años, pero el estreno dejó una sensación anunciada para la oposición en Diputados: por más pedidos que hagan, ninguna iniciativa contra Milei prosperará en ese cuerpo mientras esté en manos del oficialismo, a pesar de los escándalos que explotaron con Adorni y $LIBRA.
Con el respaldo del bloque de LLA, Lilia Lemoine fue confirmada como presidenta sin sobresaltos, en una reunión que combinó chicanas, ironías y advertencias cruzadas, pero también señales claras de cómo funcionará —o no— uno de los espacios más sensibles del Congreso.
La propuesta la formalizó el jefe del bloque libertario, Gabriel Bornoroni, quien pidió designar a Lemoine por “sus antecedentes que son de público conocimiento”, sin mayores desarrollos. Hubo asentimiento inmediato y la diputada quedó al frente de la comisión.
“Muchas gracias por la confianza de mi bloque”, alcanzó a decir antes de avanzar con la designación del resto de las autoridades.
Un arranque con cuentas pendientes
El primer cruce no tardó en llegar. Desde Unión por la Patria, Paula Penacca apuntó directo al conflicto que había dejado a la comisión paralizada durante dos años.
“Celebramos que esta comisión vuelva a estar en funcionamiento”, arrancó, y enseguida marcó la diferencia con el pasado: “Evidentemente nadie tropieza dos veces con la misma piedra”. La referencia a Marcela Pagano fue explícita. Y también la advertencia: Lemoine —sugirió— no tendrá la “criticidad” necesaria si algún día debe evaluarse la conducta del Presidente.
La respuesta llegó rápido. “Dijo que iba a ser breve”, la interrumpió Lemoine. Penacca no se corrió: “Está ansiosa”, retrucó, y volvió a cargar contra el oficialismo por haber mantenido la comisión inactiva durante dos años.

Mientras la oposición intentaba instalar el debate político, el oficialismo avanzó sin trabas con el armado interno.
El PRO, a través de Javier Sánchez Wrba, pidió reservar la vicepresidencia primera. Unión por la Patria propuso a Guillermo Snopek como vicepresidente segundo, mientras que el oficialismo colocó a Sebastián Pareja como secretario.
“Reúne las condiciones necesarias”, lo presentó Bornoroni. “Y es un gran dirigente de fútbol de San Lorenzo”, bromeó Nicolás Mayoraz, en un gesto que reflejó el clima distendido con el que el oficialismo se regodeaba una comisión clave.
La escena contrastaba con el trasfondo: la comisión que debe investigar al Presidente, sus ministros y jueces de la Corte quedaba bajo control de un bloque que ya tiene mayoría para bloquear cualquier avance.
$LIBRA, Adorni y la falta de números
La oposición intentó mover el eje. Juan Marino llevó a la mesa las ampliaciones de los pedidos de juicio político contra Javier Milei.
Apuntó por duplicado: por el caso $LIBRA y por la política exterior del Gobierno, que —según planteó— invade facultades del Congreso cuando llama a apoyar a Estados Unidos e Israel en la guerra con Irán. También sumó presión sobre Manuel Adorni, al advertir que su permanencia podría abrir un nuevo frente. “No corresponde tener complicidad”, lanzó, mirando a los bloques aliados.
Desde la izquierda, Néstor Pitrola denunció un “simpático reparto de cargos” y enumeró causales para avanzar contra el Presidente. Pero el problema es otro: aunque los expedientes se acumulan, la oposición no tiene los números. Y lo sabe.
Del recinto a las redes: el cruce que expuso el clima
El tono del debate no quedó encerrado en la comisión. Horas después, el cruce siguió en redes sociales. Lemoine apuntó contra Marino: “Está convencido de que entramos en guerra con Irán… ¿sufre alucinaciones?”, escribió.
El diputado de Unión por la Patria respondió con dureza: defendió los pedidos de juicio político, acusó al Gobierno de avanzar en “actos preparatorios” de guerra sin aval del Congreso y le reclamó al oficialismo que someta esas decisiones a votación parlamentaria.
El intercambio dejó expuesto algo más que una diferencia política: mostró el nivel de confrontación que rodea a la comisión desde su mismo arranque.
JD/CM






