Un avión de Air Canada Express protagonizó un trágico accidente en el Aeropuerto LaGuardia, en Nueva York, al colisionar contra un camión de bomberos durante el aterrizaje. El impacto, ocurrido a alta velocidad, dejó como saldo la muerte del piloto y el copiloto, además de varios pasajeros heridos. El hecho generó conmoción en uno de los aeropuertos más transitados de Estados Unidos.
La aeronave, un Bombardier CRJ-900 operado por la compañía Jazz Aviation, había partido desde Montreal con 72 pasajeros y cuatro tripulantes a bordo. Según los primeros reportes, el avión descendía en condiciones meteorológicas adversas, con lluvias y niebla, cuando se produjo la colisión con el vehículo de emergencia que se encontraba en la pista.
Tras el choque, se activaron de inmediato los protocolos de emergencia. Equipos de rescate y bomberos trabajaron intensamente para evacuar a los ocupantes, varios de los cuales quedaron atrapados en el fuselaje. De los heridos, una parte fue trasladada a centros de salud cercanos, mientras que otros recibieron atención en el lugar. Las autoridades confirmaron que decenas de personas fueron asistidas, aunque muchas ya fueron dadas de alta.
La Administración Federal de Aviación dispuso el cierre total del aeropuerto y la suspensión de vuelos durante varias horas, lo que provocó importantes demoras y cancelaciones. En paralelo, la Junta Nacional de Seguridad en el Transporte inició una investigación para determinar cómo el camión de bomberos ingresó a la pista en el momento del aterrizaje.
Testimonios de pasajeros describieron escenas de caos dentro del avión segundos después del impacto. Algunos relataron un descenso brusco seguido de una frenada violenta antes de la colisión. Mientras avanzan las pericias, el accidente vuelve a poner el foco en los protocolos de seguridad en aeropuertos y en la coordinación entre aeronaves y vehículos terrestres en situaciones de emergencia.
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