La apertura de las importaciones se consolidó como uno de los pilares centrales del programa económico del gobierno de Javier Milei. En su discurso en la Bolsa de Comercio de Córdoba, el Presidente defendió esta estrategia como un motor clave para el crecimiento, al sostener que “Argentina es el país más cerrado del mundo” y que el nivel de apertura debería alcanzar el 93%, muy por encima del actual 28%. En esa línea, desestimó las políticas de protección industrial al calificarlas como un fracaso histórico que no logró mejorar el bienestar de la población.
Desde la visión oficial, la liberalización comercial trajo beneficios generalizados: mayor competencia, mejores precios y una reasignación eficiente de recursos hacia sectores más productivos. Según el planteo del propio mandatario, el único costo es la desaparición de sectores “ineficientes”, mientras que el resto de la economía se ve dinamizada con más empleo y mejores salarios. Sin embargo, la evidencia reciente comienza a presionar ese diagnóstico optimista.
En 2025, las importaciones registraron subas que en algunos rubros superaron el 70% interanual y, en el caso de los bienes de consumo, aumentos cercanos al 47% respecto del año previo. Al mismo tiempo, el uso de la capacidad instalada de la industria se ubica en torno al 53,8% hacia el final del año, uno de los niveles más bajos del período reciente, lo que evidencia un significativo margen ocioso en el aparato productivo.
Un caso paradigmático es el de Lumilagro, histórica fabricante de termos, que decidió abandonar la producción nacional de termos de vidrio para importarlos desde China. La consecuencia fue inmediata: una drástica reducción de su plantilla, que pasó de 220 empleados a apenas 50.
El sector del neumático ofrece un panorama aún más crítico. Fate, con 80 años de trayectoria, cerró su planta en San Fernando dejando a 920 trabajadores sin empleo. Este hecho se suma a la crisis previa de Bridgestone, que en 2025 suspendió a todo su personal tras una caída del 30% en ventas. Desde el sector denunciaron una competencia desigual frente a importaciones asiáticas, que hoy dominan el mercado con más de 180 marcas presentes en el país.
Los datos productivos reflejan esta tendencia: la producción de neumáticos cayó de aproximadamente 9 millones de unidades en 2023 a 6 millones en 2025, una contracción del 33%. La utilización de la capacidad instalada se desplomó al 33,4%, incluso por debajo de niveles críticos registrados durante la pandemia. En paralelo, las importaciones crecieron un 75% interanual, impulsadas por la reducción de aranceles del 35% al 16%. El resultado es un mercado abastecido desde el exterior, pero con una industria local en retroceso.
El impacto en el empleo es igualmente alarmante. El sector del caucho registra niveles de ocupación en mínimos de la última década, mientras que en el conjunto de la economía se perdieron 272.000 puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y noviembre de 2025. La industria manufacturera, en particular, acumula una caída sostenida que pone en cuestión la promesa de generación de empleo asociada a la apertura.
Es cierto que los precios de algunos productos, como los neumáticos, mostraron una baja significativa -del 30% en términos relativos-, lo que implica un alivio para los consumidores. Sin embargo, esta reducción se da en un contexto de fuerte contracción de la oferta nacional, lo que abre interrogantes sobre la sostenibilidad de este esquema en el largo plazo y el costo estructural que implica para el entramado industrial.
El caso de Georgalos sintetiza esta tensión. La empresa reconoció que parte de su histórica golosina Flynn Paff se produce en China, en medio de una caída del 29% en su producción local y con un esquema de suspensiones rotativas que afecta a decenas de trabajadores. La decisión, según la firma, responde a criterios de competitividad en un mercado global donde los costos -impositivos, logísticos y estructurales-pesan más que nunca. Pero también reabre una pregunta de fondo: si la adaptación al mundo implica producir cada vez menos en el país, ¿cuál es el lugar que le queda a la industria nacional en el modelo económico actual?
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