Adorni es “es un maravilloso jefe de Gabinete”.
“Haber tomado ese crédito, ¿mató gente?. ¿Afecta el derecho a la vida?”. “Tampoco le violentó la libertad a nadie ni a la propiedad privada”.
“Nosotros estamos sufriendo un embate mediático que, básicamente, responde a que cortamos la pauta oficial y que nuestras ideas están confrontadas con el socialismo del siglo XXI”.
«Mucha gente de la política es una basura, pero muchos de los periodistas son peores”.
Este miércoles por la tarde, mientras el Congreso ardía por dentro y por fuera por la ley de glaciares y la represión de siempre; mientras Comodoro Py profundizaba el frente judicial contra el Gobierno; mientras las encuestas arrojaban resultados muy alarmantes para la gestión libertaria; mientras la crisis por el precio del combustible hacía que decenas de miles de personas viajaran en pésimas condiciones, Javier Milei grababa una charla para la TV Pública. Esa misma que había prometido cerrar y que no solo no la cerró -afortunadamente- sino que puso ahí a sus amigos y dialogó con ellos. Una charla, si. Llamarlo entrevista sería demasiado generoso y es sabido que el presidente dice que odia a los periodistas. Tal vez sea porque los periodistas tenemos esa mala costumbre de preguntar y, sobre todo, repreguntar.
Hacía un mes que Milei no daba una nota/charla a un medio argentino. La última conversación había sido con Luis Majul el pasado 8 de marzo, antes de que estallara el Adornigate. Es que algo huele mal para la Rosada. Desde enero de este año todos los sondeos de opinión comenzaron a mostrar una tendencia constante a la baja de la imagen presidencial, hasta llegar a que, por primera vez desde que asumió LLA, ante la pregunta «¿a quién votaría si el ballotage volviera a ser hoy?», la respuesta mayoritaria ya no es Javier Milei.
Hubo un quiebre. Algo cambió. Los sondeos muestran que, también por primera vez, el descontento lo puede capitalizar el peronismo. La consultora Trends por ejemplo, publicó esta semana una encuesta que muestra a Axel Kicillof por encima de Javier Milei si la elección en segunda vuelta fuera hoy. El escenario es inédito.

El tercer año de gestión libertaria muestra debilidades en la macro y, sobre todo, ahí abajo, bien abajo, a donde la política del Palacio en general no llega. La crisis económica que el Presidente no quiere ver (aunque algo tuvo que admitir esta semana tímidamente en uno de sus miles de tuits, en el que pidió a la gente paciencia) empezó a brotar a la superficie con más fuerza. Milei y su entorno no deberían subestimar lo que pasa ahí en el fondo de todas las cosas. En Chile, la crisis más grande que tuvo el segundo gobierno de Sebastián Piñera empezó por un reclamo estudiantil por el precio y las condiciones del transporte público.
Quiebre
Hace más de un mes que LLA no logra torcer la agenda. Le duró un suspiro el respaldo de casi todo el sistema, que le dio importantes triunfos en el Congreso. Un veranito, literal. Y su máquina feroz de iniciativa política y capacidad para manejar la agenda hace semanas que no funciona. Algo se rompió. Algunos apuntan a un hecho cuyas consecuencias pocos dimensionaron en su totalidad. El avance de Karina sobre el área de Justicia, lejos de ayudarla en las causas contra el Gobierno pareciera haber complicado a LLA en ese terreno siempre fangoso para la política.
Comodoro Py le empezó a mostrar sus dientes como nunca antes a la gestión libertaria. Las causas por corrupción que complican al gobierno apuntan al final del camino a los mismísimos hermanos presidenciales.
El caso Adorni fue profundizado en las últimas horas por el fiscal Gerardo Pollicita y el excandidato para la Corte Suprema propuesto por Santiago Caputo, el juez Ariel Lijo. A tal punto, que levantaron el secreto fiscal y bancario del actual jefe de Gabinete y esta semana avanzarán con más testigos. Llamaron hasta al encargado de edificio de uno de los departamentos en cuestión y al que hizo la remodelación de la casa del country. Que nunca falte en Comodoro Py un portero en una causa por corrupción. Y que nunca falte un poco de punch mediático, como la contadora que se volvió meme y sticker de WatsApp. Las risas, igual, podrían terminarse, si es que ocurre lo que expertos apuntan en tribunales: Adriana Mónica Nechevenko debería declarar en indagatoria y no como testigo, si la investigación apunta al presunto delito de lavado de dinero.

El segundo capítulo es la causa por corrupción en Discapacidad, que comenzó a escribirse con nuevos llamados a indagatorias y audios, en los que se menciona elípticamente a Karina y a los Menem.
En paralelo, en la causa $Libra uno de los damnificados pidió las indagatorias de los hermanos presidenciales y también de Adorni, al que parece que todavía le entra algún quilombo más. Quién sabe… tal vez $Libra pueda explicar algunas cosas y cerrar el círculo de la causa por enriquecimiento ilícito en la que está imputado el jefe de Gabinete.
El otro frente abierto en la justicia y en la opinión pública es el de los créditos millonarios para funcionarios libertarios. Todo dentro de la vara moral, según el Presidente, porque nadie murió por financiar una tercera vivienda con la banca pública a un funcionario que gana fortunas, mientras la mayoría de las y los argentinos no pueden acceder a financiamiento para dejar de ver cómo sus ingresos se desangran en un alquiler.
El quiebre es en todos los escenarios. La Justicia, la economía, el relato oficial y los medios de comunicación. Como nunca antes, los periodistas y medios amigos hicieron cadena nacional con escándalo Adorni. Tal vez no sea gratis insultar a viva voz y con nombre y apellido a algunos de los empresarios más poderosos de la Argentina, aunque tu gobierno no sea peronista. El vuelto siempre llega, más tarde o más temprano. El interrogante sin responder es si es una ruptura definitiva del círculo rojo con el experimento Milei o si es un apriete de los ya conocidos para conseguir más muestras de amor.
La tormenta perfecta
¿Qué bandera le queda en pie al gobierno libertario?
Este martes se conocerá el índice de inflación de marzo. El de la Ciudad fue 3%, el de La Plata, 5%. Si desde mayo del año pasado el IPC no para de subir ¿cómo es que Javier Milei y su equipo económico pueden seguir sosteniendo que están bajando la inflación?. La verdad no importa. Los datos del Presidente son su diario de Irigoyen y en agosto la inflación empezará con cero. Ahá.
La otra bandera que se desmoronó -está claro- fue la de la lucha contra la corrupción, contra la casta y los políticos que te roban. El enemigo al que Milei venía a combatir. El relato se retuerce y el gobierno no puede salir de su propio laberinto. La vara de la total transparencia y eso de cortarle la mano al que roba la puso el propio Presidente.

Mientras tanto, el consumo desplomado, aunque en su mundo paralelo el jefe de Estado crea que está por las nubes. Los testimonios que se escucharon esta semana por todos los medios de comunicación de trabajadores y trabajadoras viajando como ganado por un conflicto con el precio del combustible, en el que el Estado no hizo absolutamente nada más que amenazar con sanciones a las empresas, pusieron en primer plano cómo la crisis se cocina por lo bajo. Levantarse a las cinco de la mañana, esperar una hora el colectivo, viajar dos horas, trabajar, otras tres horas para volver, llegar a casa a las nueve de la noche y que la plata no alcance. Esa es la vida de las grandes mayorías hoy en la Argentina. La vida cotidiana, en solo dos años, se volvió una pesadilla para los que viven de un salario, muchos de los cuales habían votado a este gobierno con la esperanza de estar mejor. Los que de verdad se desloman para llegar a fin de mes, mientras el gobierno le habla de un país que no existe y le pide paciencia.





