La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán continúa y se agudiza la preocupación por un posible impacto en el abastecimiento energético global y sus consecuencias en la economía. Los enfrentamientos militares y los ataques con drones y misiles en la región del Golfo han alterado rutas estratégicas del petróleo y provocado fuertes subas en los precios internacionales del crudo que pueden extenderse. Además, las versiones de una negociación entre las partes fueron desmentidas por Teherán. En Israel extienden el plazo de la guerra por otras seis semanas más.
Las acciones militares y la interrupción del tráfico mercante en el estrecho de Ormuz alcanzaron a los países del Golfo. Un dron iraní impactó en un tanque de combustible cercano al Aeropuerto Internacional de Dubai, uno de los centros de transporte aéreo más importantes del planeta. El ataque provocó un incendio y obligó a suspender temporalmente las operaciones del aeropuerto, aunque las autoridades lograron controlar las llamas y no se reportaron víctimas.
Además, un misil iraní alcanzó un vehículo en Abu Dabi, capital de Emiratos Árabes Unidos, lo que dejó al menos un muerto. También se registró un incendio en una instalación petrolera en Fujairah tras otro ataque con drones. Paralelamente, Arabia Saudita informó que interceptó 35 drones iraníes dirigidos hacia su región oriental, donde se concentran importantes instalaciones energéticas.
Desde el inicio del conflicto, Irán lanzó cientos de misiles y drones contra países que albergan bases militares estadounidenses en la región. Muchos de esos proyectiles fueron interceptados por sistemas de defensa aérea, aunque algunos restos cayeron en zonas urbanas. El ejército israelí también informó que se registraron nuevos ataques en su terrotorio.
En el plano diplomático, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que Irán habría mostrado interés en negociar, aunque afirmó que Washington continuará con la ofensiva militar. “Irán quiere llegar a un acuerdo y yo no quiero hacerlo porque las condiciones aún no son lo suficientemente buenas”, declaró en una entrevista con NBC News.
Las afirmaciones fueron rechazadas por el canciller iraní Abbas Araghchi, quien negó que Teherán haya solicitado negociaciones o un alto el fuego. “Nunca hemos pedido un cese ni conversaciones. Estamos preparados para defendernos el tiempo que sea necesario”, sostuvo el funcionario, quien acusó a Estados Unidos de haber iniciado una guerra “ilegal”.
Mientras tanto, Israel estima que la ofensiva podría prolongarse entre tres y seis semanas más. Según el portavoz militar israelí Effie Defrin, las fuerzas armadas aún tienen “miles de objetivos” en territorio iraní y los planes operativos se extenderían al menos hasta comienzos de abril.
El conflicto ya impacta en la economía mundial: el aumento del precio de la energía y de los fertilizantes amenaza con generar inflación y posibles crisis alimentarias en países más pobres. Ante la incertidumbre, varios gobiernos analizan liberar reservas estratégicas de crudo y reforzar la seguridad marítima en el Golfo para evitar un colapso del suministro energético global.
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