El conflicto entre Israel e Irán sumó este jueves un nuevo capítulo de alta intensidad tras un ataque inédito en el Mar Caspio, donde las Fuerzas de Defensa israelíes golpearon buques lanzamisiles de la Armada iraní. La operación, denominada “Rugido del León”, fue ejecutada con apoyo de inteligencia militar y naval, y tuvo como objetivo instalaciones estratégicas que sostenían la logística marítima de Teherán en esa región clave.
Según fuentes militares israelíes, el bombardeo impactó un puerto donde se encontraban decenas de embarcaciones, entre ellas unidades con capacidad de misiles y sistemas de defensa aérea. Además, fueron alcanzadas infraestructuras de mantenimiento y un centro de comando desde el cual la Armada iraní coordinaba operaciones en el Caspio. El ataque, considerado uno de los más significativos desde el inicio de la ofensiva, apunta a debilitar el control iraní sobre esa vía estratégica.
En paralelo, la escalada también se extendió a territorio iraní, donde Israel aseguró haber destruido un helicóptero militar en el aeropuerto de Sanandaj, en la provincia de Hamedán. La acción, basada en inteligencia en tiempo real, se enmarca en la estrategia de deteriorar las capacidades aéreas de la Guardia Revolucionaria, en un intento por consolidar la superioridad aérea en el oeste del país.
En tanto, la polémica entre Israel y Estados Unidos se extiende. En el plano político, el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que su país actúa con independencia estratégica, aunque en coordinación con EEUU. El mandatario sostuvo que el objetivo es desmantelar el programa nuclear iraní, neutralizar su capacidad misilística y generar condiciones para un cambio interno en Irán. También aseguró que los arsenales del régimen están siendo “masivamente degradados”.
Por su parte, el presidente estadounidense Donald Trump advirtió sobre posibles represalias si Irán intensifica ataques contra aliados regionales, mientras crece la preocupación global por el impacto económico del conflicto. La tensión en torno al estrecho de Ormuz, clave para el comercio energético, y la suba del precio del petróleo reflejan el alcance de una crisis que ya trasciende lo militar y amenaza con reconfigurar el equilibrio geopolítico en Medio Oriente.
Trump desmintió este jueves que vaya a enviar tropas a Oriente Medio. «Si lo hiciera, desde luego no se lo diría. Pero no voy a desplegar tropas», afirmó a los periodistas mientras se reunía con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi.






