¿Cómo lograr una crianza respetuosa en medio de una sociedad capitalista?, ¿Cuánto hay de responsabilidad individual y cuánto afecta lo colectivo?, ¿Cómo se vive la maternidad y la paternidad en tiempos en los que la productividad es la que manda?. Sobre eso trata el primer episodio de “Armacabezas”, el programa de streaming de La Pluma, conducido por Sofía Caram, directora periodística del diario. Para pensar las infancias sin perder de vista el contexto socioeconómico participaron la filósofa y escritora, Flor Sitchel; el investigador del Conicet, Daniel Jones; y la especialista en crianza y lactancia, Aldana Contreras.
Sitchel sostuvo que para hablar de crianza respetuosa es necesario tener en cuenta varios factores, no solo el vínculo entre madres y padres con sus hijos. “Es multicausal. Ojalá pudiéramos cambiar la mirada respecto a los cuidados en la sociedad, para pensar, incluso, lo productivo porque el problema tiene que ver con creer que una sola persona, un individuo o una familia nuclear va a poder acaparar la inmensa tarea que significa criar. Como si no fuera una responsabilidad también del Estado”, dijo la autora del libro “Todas las exigencias del mundo”.
A modo de ejemplo, Jones explicó lo que sucede en los barrios populares en los que trabaja donde, en muchos casos, son los hermanos varones mayores lo que se encargan de criar a los menores porque sus padres están afuera de sus casas la mayor parte del día: chicos de 8 años que quedan a cargo de otros que tienen cuatro, tíos que cuidan a sus sobrinos con apenas dos años menos de edad, etcetera. “Hay varios niveles para pensar la crianza respetuosa, pero hay un contexto macroeconómico de políticas públicas que si no lo ponemos en el centro de la escena, vamos a volver a responsabilizar individualmente, sobre todo a las mujeres, pero si no a las familias más ampliadas”, dijo el autor del libro “León y yo. Diario de una paternidad”.
Además, señaló que la crianza es una discusión política “porque sino podemos creer que hay una respuesta psicologizante, que si nosotros mejoramos nuestro temple y nuestra reflexividad lo resolvemos, pero perdemos de vista todos estos condicionantes. Por supuesto, hay miles de elementos individuales que podemos mejorar, que nos podemos informar, que podemos promover el diálogo. Pero tenemos que tener en cuenta que cuando se toman ciertas decisiones políticas o económicas tienen un impacto directo en las condiciones materiales de crianza”, agregó. Un claro ejemplo de eso, son las licencias por paternidad que la Ley de Contrato de Trabajo establece en 48 horas de corrido para el hombre, lo que genera un gran impacto en el modo en que se organiza una familia. Con condiciones aún más complejas para personas que no tienen un trabajo registrado.

Para Aldana Contreras, la fase del capitalismo actual y su forma de producir influyen en la crianza. “Hay algo del teléfono que te trae un ´no cortes´, una atención constante entre que estoy respondiendo un mail del trabajo, miro un reel y, a la vez, me entraron cuatro mensajes de un chat de familias de la escuela. Ahí no solo nos drenamos sino que nos diluimos muchísimo. Sentimos que sabemos de todo y después, estás vos sola de nuevo. También es una era que apunta a la idea de ´Cuidate vos solo, los de afuera son un riesgo´. Es algo a lo que apuntan estos gobiernos neoliberales”, comentó la autora de libros como “¿Y ahora qué?”, “Decidir y criar” y “CHAU teta”.
Para la especialista, es importante tener en cuenta lo colectivo y, a la vez, revisar la propia historia. ”No tenemos por qué repetir aquellas cosas que pensamos que no estuvieron bien, pero tampoco tenemos que negar de dónde venimos, porque desde dónde venimos es desde donde podemos construir la crianza que en realidad queremos sostener a nuestros hijos e hijas. Y saber que todo está en movimiento, que no hay un momento en el que te recibís de madre respetuosa o de padre respetuoso y que siempre hay oportunidad de reparar, de revisar, de frenar y cambiar para el otro lado”, afirmó Contreras.

El desafío, sostuvo Sofía Caram, “es enorme” y apuntó a la transformación de los nuevos mandatos sobre “cómo criar con respeto y cómo poner límites con amor, pero en el medio de una presión material muy importante”. La crianza no es ajena al mercado, la hiperconectividad y el marketing. De eso también habla Sitchel, que introduce componentes propios de la lógica de las redes sociales para analizar la forma de estar con las infancias. “Todavía hoy el mercado y las redes sociales, que en un 90% le hablan a las mujeres con discursos en torno a las madres. Una cosa es el acceso a la información y la democratización a la información, nadie en esta mesa se va a oponer, pero otra cosa es el imperativo moral. A mí lo que más me preocupa es eso, la bajada de línea moral, este exceso de pedagogización sobre todo a las madres con esta idea de ´yo te voy a enseñar cómo hay que hacerlo´. Hay situaciones en las que uno se encuentra criando con mucha soledad, que es también es otra señal de esta época”, explicó.
“Antes le preguntabas al médico de la familia, ahora abrís el celular y tenés a 600 especialistas opinando con metáforas, con bajada de línea, con lineamientos universales. Y ahí la pregunta que yo me hago es: ¿Y quién no quiere lo mejor para su hijo?. Si te agarra ahí medio débil, probablemente te sientas muy mal”, agregó la filósofa.
Ante este escenario, surge también la idea de frustración de las infancias y de la capacidad de sobrellevarla. Sin embargo, los tres analistas coinciden en que también hay que revisar ese sentimiento en quienes crían. “Esa es la pregunta que yo siempre me hago cuando me consultan por las pantallas y los chicos. ¿Y vos cómo te estás manejando con eso?. Muchas veces estos problemas de crianza tienen que ver con lo poco que nos observamos como adultos. Más que obsesionarnos con las infancias, tenemos que repensar nuestras propias prácticas. ¿Cómo te relacionas con el otro?, ¿Cómo te relacionas con el vecino? Porque tu hijo, en el fondo, te está viendo”, agregó Sitchel.
CDB





