El mensaje difundido por el Gobierno por los 50 años del Golpe de Estado no pasó inadvertido. Lejos de instalarse sin resistencia, la narrativa de la “memoria completa” activó una rápida reacción en distintos sectores de la oposición, que salieron a cuestionar el intento oficial de revisar el consenso histórico construido en torno al “Nunca Más”.
Con matices, pero con un punto en común, dirigentes políticos, espacios militantes y referentes públicos coincidieron en marcar que el video difundido desde Casa Rosada forma parte de una estrategia para reinterpretar el pasado reciente. En paralelo, otros actores optaron por no confrontar directamente, aunque fijaron posición con mensajes propios en defensa de la Memoria, Verdad y Justicia.
Una de las respuestas más directas llegó desde el Frente de Izquierda. La diputada Myriam Bregman fue contundente y vinculó el mensaje oficial con una continuidad del encubrimiento: “No son ‘exgenocidas’; al día de hoy siguen renovando sus crímenes: continúan sin decirnos dónde están”. Y remató: “No hay video ni provocación que tape esto. Son 30.000. Fue un genocidio”.
No son «exgenocidas»; al día de hoy siguen renovando sus crímenes: continúan sin decirnos dónde están, ocultando el destino de los detenidos desaparecidos y manteniendo apropiados y sin conocer su identidad a cientos de niños y niñas que secuestraron en la dictadura.
No hay video…— Myriam Bregman (@myriambregman) March 24, 2026
Desde un lugar distinto dentro del arco opositor, el senador radical Martín Lousteau también cruzó al Gobierno con una crítica que combinó memoria y presente: “¿Cómo sería hoy ir a un bar, a un recital, twittear contra el gobierno? Hace 50 años en Argentina no había que imaginarlo. Era la realidad”. Y agregó: “No es casualidad que un gobierno que golpea jubilados tenga una postura negacionista (…) lo que está en disputa (…) es la protección del futuro”.
No es casualidad que un gobierno que golpea jubilados tenga una postura negacionista. Hoy lo que está en disputa, mas allá de la interpretación del pasado, es la protección del futuro. Nunca Más. pic.twitter.com/UniYGsr9ig
— Martín Lousteau (@GugaLusto) March 23, 2026
Las declaraciones sintetizan una línea discursiva que atravesó a distintos sectores: la idea de que el oficialismo busca disputar el sentido histórico del terrorismo de Estado y, al mismo tiempo, proyectar esa discusión sobre el presente.
Más indirecto, pero igualmente crítico, fue el posicionamiento del diputado Miguel Ángel Pichetto. Sin mencionar el video oficial, el dirigente peronista no kirchnerista vinculó el recuerdo del golpe con advertencias económicas e institucionales: “Recordar el golpe de 1976 es denunciar la violación de derechos humanos, pero también las políticas de esa etapa que culminaron en el quiebre económico y el aislamiento internacional que aún hoy nos condicionan. Cuando se repiten esquemas económicos de apertura sin estrategia productiva, atraso cambiario y retroceso industrial, en un marco de debilitamiento de las instituciones y del debate público, el país se vuelve más frágil».
Recordar el golpe de 1976 es denunciar la violación de derechos humanos, pero también las políticas de esa etapa que culminaron en el quiebre económico y el aislamiento internacional que aún hoy nos condicionan.
Cuando se repiten esquemas económicos de apertura sin estrategia…
— Miguel Ángel Pichetto (@MiguelPichetto) March 24, 2026
No todos los dirigentes eligieron confrontar directamente con el Gobierno. El gobernador bonaerense Axel Kicillof, por ejemplo, evitó responder al video pero publicó un mensaje con fuerte contenido político. Allí definió al Golpe como “un proyecto económico” orientado a “disciplinar a la sociedad” y “desarmar las capacidades productivas”, y reivindicó la cifra de “30 mil desaparecidos”.
En la misma línea, desde La Cámpora tampoco hubo una respuesta directa al mensaje oficial. La agrupación había difundido previamente una convocatoria a marchar desde la ex ESMA a Plaza de Mayo, con eje en la memoria militante y el legado de las Madres y Abuelas. La ausencia de una réplica explícita fue leída, en algunos sectores, como una decisión de no amplificar el discurso del Gobierno.
Esa combinación de críticas abiertas y silencios selectivos expuso una estrategia dual en la oposición: confrontar el contenido del mensaje oficial sin necesariamente entrar en una discusión directa que le dé mayor centralidad.
Apoyos oficialistas y la “memoria completa”
Del lado del oficialismo, en cambio, hubo una defensa cerrada del enfoque impulsado por Casa Rosada. La diputada libertaria Karen Reichardt incluso presentó un proyecto para cambiar la denominación del feriado al “Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa”.
🇦🇷📝 | HISTORIA COMPLETA: Presente un proyecto para modificar la denominación del feriado del 24 de marzo:
“Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia Completa”
Porque la forma en que el Estado nombra la historia importa. No hay memoria posible sobre relatos… pic.twitter.com/OvA5FeOiHL
— Karen Reichardt1 (@KarenReichardt1) March 24, 2026
“Necesitamos una mirada completa, sin silencios y con respeto por todas las víctimas”, argumentó.
En sintonía, su par Juliana Santillán sostuvo que “el dolor no tuvo un solo rostro” y defendió la inclusión de testimonios de víctimas de organizaciones armadas. “La memoria no es un patrimonio ideológico”, planteó, en línea con el eje discursivo del Gobierno.
Memoria, Verdad y Justicia Completa: A 50 años del 24 de marzo de 1976. No se trata solo de mirar hacia atrás, sino de hacerlo con la libertad necesaria para entender que el dolor no tuvo un solo rostro. La verdadera enseñanza nace de la verdad sin omisiones. Escuchar a Miriam… pic.twitter.com/DLuZuywftb
— Juliana Santillán Juárez Brahím (@SantilanJuli223) March 24, 2026
Más allá de la polarización política, el contenido del video también generó dudas en el ámbito periodístico. Ceferino Reato consideró que el Gobierno “no termina de definir su postura sobre el pasado”, una lectura que fue compartida por otros periodistas que señalaron cierta ambigüedad en el mensaje oficial, teniendo en cuenta que el año pasado los videos fueron grabados con Agustín Laje y un discurso con otra retórica.
Ese diagnóstico abrió otro interrogante: si la apuesta por la “memoria completa” busca instalar un nuevo consenso o, por el contrario, profundiza una grieta en torno a uno de los pocos acuerdos transversales de la democracia argentina.
JD/VDM





