China, uno de los principales exportadores de combustible a nivel mundial, prohibió de forma inmediata la venta de combustible refinado al exterior. Con esta medida, el país asiático busca prevenir una posible escasez interna a raíz del conflicto en Medio Oriente. Una decisión radicalmente opuesta a la adoptada por el Gobierno argentino que, bajo la Ley de Bases, incentiva a la exportación.
De acuerdo con lo trascendido, la medida impuesta por la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma incluye los envíos de nafta, diésel y combustible de aviación. La suspensión se aplica a los cargamentos que aún no habían pasado por la aduana a fecha de 11 de marzo.
No es la primera acción de este tipo que toman las autoridades chinas, en los primeros días de marzo cuando comenzaba la guerra de Estados Unidos contra Irán, se instó a las refinerías a no aceptar nuevas exportaciones y a intentar cancelar los envíos que ya habían comprometido. De momento, el combustible para aviones destinado al repostaje no está incluido en la prohibición.
La decisión de prohibir las exportaciones tiene su contracara en el aspecto económico. Antes de que estallara el conflicto, las grandes petroleras chinas habían planeado aumentar las exportaciones de combustible para beneficiarse de los mayores márgenes ante una pausa estacional en la demanda interna durante el período de festivos del Año Nuevo Lunar
Operadores pronosticaron que las exportaciones de combustible en marzo serían de entre 2,2 y 2,3 millones de toneladas de gasolina y diésel, sin incluir los volúmenes para el abastecimiento de combustible para aviones, lo que supone un aumento de entre 300.000 y 400.000 toneladas con respecto a las estimaciones de febrero.
Sin embargo, según datos de rastreadores de buques y fuentes comerciales, China sólo envió hasta 50.000 toneladas métricas de gasolina (422.500 barriles), 300.000 toneladas de diésel (2,24 millones de barriles).
De esta manera, el país lleva acumulado ingresos por US$ 32 millones, cuando lo proyectado era de US$ 1.718 millones. Con el fin de garantizar el suministro interno, China resignó ganancias por más de US$ 1.600 millones.
Mientras tanto, Argentina, como resultado de un acuerdo alcanzado con Chile, se comprometió a venderle al país trasandino 32.000 barriles diarios de petróleo de Vaca Muerta hasta 2033.






