Para los mosquitos, la sangre humana es más tentadora. La prefieren antes que al resto de las opciones comestibles en su hábitat. Ese es el resultado de una investigación que se hizo en Brasil, que demuestra que a medida que la presencia humana expulsa a los animales de sus hábitats, los mosquitos cambian sus hábitos y se acercan a los seres humanos, cuya sangre comen por conveniencia. Una situación que genera muchos más riesgos de transmisión de enfermedades, como dengue, chikungunya y zika.
El estudio realizado por científicos brasileños publicado en la revista Frontiers in Ecology and Evolution sostiene que a medida que el ser humano ocupa la naturaleza también cambia el comportamiento de los mosquitos. “Las especies que capturamos en los restos de la mata atlántica tienen una clara preferencia por alimentarse de humanos”, indicó Jerónimo Alencar, del Instituto Oswaldo Cruz de Río de Janeiro, en declaraciones reproducidas por la agencia EFE.
La investigación se hizo en la Mata Atlántica, la segunda mayor zona de bosque húmedo del mundo que abarca 17 estados brasileños, incluidos Río de Janeiro y San Pablo. Sin embargo, debido a la expansión humana, solo un tercio de su superficie original permanece intacta, indica el estudio. Los mosquitos, entonces, cambian sus hábitos y hábitats, y se acercan a los seres humanos, de los que acaban alimentándose por conveniencia. Es que la construcción de viviendas y la instalación de humanos no animales, espanta a los animales nativos. A los mosquitos no les queda otra.
De un total de 1.714 mosquitos capturados pertenecientes a 52 especies, 145 hembras estaban hinchadas de sangre. Se pudieron identificar las “comidas de sangre” consumidas por 24 ejemplares, que procedían de 18 humanos, un anfibio, seis aves, un cánido y un ratón, mientras que algunas procedían de múltiples fuentes.
A esa información se llegó después de separar en el laboratorio a las hembras de mosquitos saciadas. Les hicieron muestras de ADN de la sangre y utilizaron su secuenciación para analizar un gen específico que funciona como un código de barras único para cada especie de vertebrado. Al compararlo con una base de datos, pudieron determinar de qué animal se había alimentado el mosquito.
Una de las hipótesis de por qué la preferencia por los humanos tiene que ver con la cercanía. “Aunque algunas especies de mosquitos pueden tener preferencias innatas, pero la disponibilidad y la proximidad del huésped son factores extremadamente influyentes”, indicó Alencar.
Pero la picadura de un mosquito, además de incómoda puede ser peligrosa porque aumenta el riesgo de transmisión de enfermedades. “Saber que los mosquitos de una zona tienen una fuerte preferencia por los seres humanos sirve como alerta del riesgo de transmisión», afirmó Sergio Machado, de la Universidad Federal de Río de Janeiro. Y agregó que si bien es un estudio de un lugar específico en Brasil y que falta más información, sirve para desarrollar políticas públicas para controlar los mosquitos portadores de enfermedades, y ayudar a predecir y prevenir futuros brotes.
MN






