La política de alineamiento de los precios locales con los valores internacionales deja a los argentinos expuestos directamente a la volatilidad global. Desde que se desató el conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán, los combustibles en los surtidores locales ya acumulan un salto del 9% en lo que va de marzo, según EcoGo.
La suba se cristalizó en las pizarras de las principales operadoras del país. De acuerdo a un relevamiento de precios en la Ciudad de Buenos Aires realizado por Infobae, antes del estallido del conflicto en Medio Oriente, en AXION, la nafta Súper cotizó a $ 1.729, Quantium a $ 2.009, Diesel X10 a $ 1.809 y Quantium Diesel X10 a $ 2.039; en Shell, la Súper se vendió a $ 1.786, V-Power Nafta a $ 1.999, V-Power Diesel a $ 1.998 y GNC a $ 630; en YPF, la Súper marcó $ 1.738, Infinia $ 1.899 e Infinia Diesel $ 1.955.
Una semana más tarde, el relevamiento en las mismas bocas de expendio arrojó nuevas subas en todos los productos. AXION mostró la Súper a $ 1.809, Quantium a $ 2.049, Diesel X10 a $ 1.899 y Quantium Diesel X10 a $ 2.109. En Shell, la Súper se ubicó en $ 1.890, V-Power Nafta en $ 2.069, V-Power Diesel en $ 2.129 y el GNC permaneció en $ 630. YPF exhibió la Súper a $ 1.883, Infinia a $ 1.975 e Infinia Diesel a $ 2.033. Las subas en la semana oscilaron entre 2% y 8,3% según producto y empresa, con un promedio general del 4,8% para el conjunto de combustibles líquidos.
Este incremento es la consecuencia directa de la decisión del Gobierno nacional de sostener la «paridad de importación», un esquema que elimina los amortiguadores internos y traslada el costo del barril de crudo Brent de forma casi automática al bolsillo de los usuarios. Este escenario de dolarización de hecho de los combustibles genera un impacto inmediato en el transporte de cargas y, por ende, en el precio de los alimentos. Al atar los surtidores al mercado internacional, el Gobierno renunció a utilizar el precio de la energía como un ancla distributiva. Por esto, la incertidumbre geopolítica en el Golfo Pérsico sacude el ritmo de la inflación interna.
En las estaciones de servicio, la caída en las ventas ya es una realidad palpable. El alza promedio acumulada del 9% en pocos días forzó a muchos consumidores a migrar de productos premium a súper o directamente a reducir el uso de vehículos particulares ante la pérdida de poder adquisitivo.
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