En un nuevo intento, cargado de apuro, por virar la atención de la agenda mediática a otra cosa que no sea las propiedades y préstamos de dudosa procedencia que acumula Manuel Adorni, el gobierno busca retomar el control y se concentra en los próximos pasos legislativos para dar un golpe de timón tras un mes de escándalos. El Ejecutivo intenta mantener un clima de gestión, pero aparece como una agenda muy lejana por la crisis. En el medio, después de la reunión de Gabinete de este lunes, el ministro del Interior, Diego Santilli, retomó sus encuentros bilaterales con gobernadores para tantear apoyos para los proyectos que apuesta por tratar en los próximos días en el Congreso.
Tal como contó este medio días atrás, entre las prioridades del oficialismo están la aprobación del nuevo Código Penal, la Ley de Glaciares, la Ley Hojarasca, la aprobación de los pliegos de jueces que se enviaron en las últimas horas al Senado y no se descarta que dentro de la lista de tareas de abril se sume la aprobación de un ítem clave del acuerdo comercial firmado con Estados Unidos meses atrás. En las últimas horas, en tanto, Adorni anunció también el envío de una nueva ley de Salud Mental, aunque todavía no está confirmado cuándo será enviada al Congreso.
Con este escenario, y todavía sin mayorías fuertes que le permitan manejar a gusto y piaccere las votaciones en el palacio legislativo, el gobierno necesita indefectiblemente del apoyo de gobernadores y aliados para aprobar todas y cada una de sus ambiciones.
Por esto, desde esta semana Santilli retomó los encuentros con los caciques provinciales, a quienes días atrás les habilitó, vía decreto, un adelanto de coparticipación de hasta 400 mil millones de anticipo, según un estudio del estado y situación de cada provincia. El mismo, por ahora, sólo incluye a Catamarca, Chaco, Chubut, Corrientes, La Rioja, Mendoza, Misiones, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Tucumán.
Luego de este guiño, este lunes el ministro recibió en su despacho al gobernador de San Luis, Claudio Poggi. Según dejaron trascender desde ambas terminales, durante el encuentro que se extendió por poco más de 40 minutos, los mandatarios conversaron sobre el paquete de leyes que se comenzará a tratar en los próximos días y sobre la agenda compartida de temas entre la Nación y la Provincia. Más tarde fue el turno del gobernador de Corrientes, Juan Pablo Valdés, quien llegó con el reclamo para avanzar a paso firme con la incorporación de nuevos tipos penales para delitos migratorios. Este miércoles, en tanto, le tocará al gobernador de Jujuy, Carlos Sadir.

La reaparición de Santilli en la gestión, en tanto, acaparó la atención por su llamativo silencio durante varias semanas. El Colo no sólo no participó de la conferencia de prensa de Adorni en Casa Rosada, tampoco se pronunció durante el operativo contención e incluso rechazó todas las propuestas de entrevistas que le llegaron en los últimos días para evitar pronunciarse sobre el caso que atenta directamente contra la imagen de Javier Milei.
Las razones sobre su silencio varían según el despacho en el que se consulte. En los últimos días, cuando las versiones sobre la salida de Adorni estuvieron en su punto cúlmine, el nombre del ex macrista resonó como potencial candidato a reemplazarlo. Desde su círculo se encargaron de negar rotundamente esta posibilidad. La contundencia tiene una razón de ser: Santilli quiere ser gobernador de la Provincia de Buenos Aires, instancia para la que será habilitado si y sólo si Karina lo habilita. Colaborar en la serruchada del piso que todavía sostiene al funcionario preferido de la hermanísima parecería no ser la mejor idea para lograrlo.
Con esta circunstancia ya atrás, al menos por ahora, en el gobierno convalidaron que la única estrategia será montar una normalidad que no existe. Según se reforzó en la reunión de gabinete que tuvo lugar este lunes en Casa Rosada, la intención del gobierno es dar vuelta la página y demostrar una hiperactividad apalancada en actos de gestión. Por eso, no se descarta que en los próximos días haya más presentaciones de proyectos de ley con los que buscarán dominar la agenda y continuar apuntando contra la prensa, a quien, desde ahora, también decidieron arrinconar en Casa Rosada.
TS/CM






