Mientras la Cámara de Diputados concentraba toda la atención política con el debate por la reforma de la Ley de Glaciares, en el Senado se desarrolló, a la misma hora, una discusión que pasó inadvertida, pero que implicó el regreso de «El Coloso» a las arenas legislativas de confrontación. Asi lo llama el presidente Javier Milei al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger. El extitular del Banco Central durante la era de Cambiemos, expuso y se peleó durante más de cuatro horas en defensa del proyecto de inviolabilidad de la propiedad privada. El texto encierra duras definiciones ideológicas y una reafirmación para la administración libertaria. Su defensa en el Senado terminó envuelto en duros cruces con el bloque peronista.
El plenario de las comisiones de Asuntos Constitucionales y Legislación General, que continuará la próxima semana, combinó una exposición técnica del funcionario con cuestionamientos políticos, reclamos por la integración de la comisión y una escalada de acusaciones personales que tensaron el clima desde el inicio.
Cruces, reproches y pases de factura
El momento más caliente se dio cuando los senadores de Unión por la Patria apuntaron directamente contra la trayectoria de Sturzenegger y lo responsabilizaron por distintas crisis económicas.
El jefe del interbloque peronista, José Mayans, trazó un repaso de su recorrido y lo vinculó con los principales episodios de endeudamiento del país: “Sturzenegger participó del megacanje de los 40 mil millones de dólares… Ese programa terminó en 2001 con un desastre y el 100% del PBI de endeudamiento”, lanzó.
En la misma línea, el rionegrino Martín Soria endureció el tono y lo cruzó con una acusación directa: “El ministro de Desregulación todo lo que toca lo destruye, por eso tiene una motosierra. Yo lo bauticé ‘Destruyenegger’”, disparó, en medio de una intervención en la que también cuestionó el rumbo económico del Gobierno y la situación productiva.

Soria insistió además con el impacto ambiental de las reformas y apuntó contra posibles cambios en la normativa sobre bosques: “¿Van a modificar la ley de bosques para habilitar la tala y el desmonte?”, preguntó, sin obtener una respuesta directa del ministro.
Lejos de esquivar la confrontación, Sturzenegger respondió con ironía y contraataques políticos: “¿Ustedes se preguntan por qué perdieron las elecciones?”, retrucó, y elevó la tensión al agregar: “Los que tienen funcionarios presos son ustedes”.
También buscó correrse de las acusaciones sobre su pasado en la gestión económica: “Soria me asigna en gobiernos en los que no estaba… por suerte no me pusiste en la crisis de Massa”, ironizó.
El intercambio dejó en evidencia que el proyecto será uno de los ejes de disputa política en el Senado, más allá de su contenido técnico.
La misión de Sturzenegger
Más allá de la tensión política, el ministro centró su exposición en defender el proyecto como una pieza central del programa económico del Gobierno, vinculado al equilibrio fiscal y la libertad económica.
Según planteó, la falta de garantías sobre la propiedad privada es uno de los principales obstáculos para el desarrollo: “Argentina tiene recursos, pero nadie vino a explotarlos porque no hay certezas”, sostuvo.
En ese marco, defendió cambios sobre distintas leyes, entre ellas la de Tierras, la de Manejo del Fuego y el régimen de barrios populares. Uno de los puntos más sensibles es la propuesta de eliminar el límite del 15% a la propiedad extranjera de tierras rurales para inversores privados, algo que calificó como “flagrantemente inconstitucional”.
También cuestionó regulaciones ambientales y urbanas vigentes, al considerar que generan restricciones excesivas sobre el uso de la propiedad y afectan la inversión.
El debate, sin embargo, dejó en claro que el proyecto no avanzará sin conflicto. La oposición ya pidió ampliar la lista de expositores y anticipó objeciones tanto políticas como sociales, mientras el oficialismo busca firmar dictamen en las próximas semanas.
En un Congreso atravesado por otras discusiones de alto voltaje, la exposición de Sturzenegger pasó casi fuera de foco. Pero el tono del plenario anticipó que la ley de propiedad privada será otro frente de disputa abierto en el Senado, donde el Gobierno jugará fuerte para que salga. Por eso mandaron a Sturze en persona. Al exfuncionario macrista este tipo de exposiciones públicas le sirve porque ofrenda nuevas muestras de lealtad a Milei con los temas que el presidente consume.
La pelea por la comisión y el reglamento
Antes incluso de entrar de lleno en el debate de fondo, el plenario ya estaba atravesado por otro conflicto: la integración de la comisión.
Mayans abrió la discusión con un cuestionamiento directo: “Esta comisión está mal constituida. Ustedes la conforman a su antojo y lo que salga de acá es nulo”, advirtió, al reclamar mayor representación para su bloque.
Desde el oficialismo, el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, rechazó la acusación: “Les corresponden cinco. Cuando manden los nombres, esta casa les dará el lugar que corresponde”, respondió.
El planteo fue acompañado por otros senadores peronistas. Anabel Fernández Sagasti denunció que “nos están robando una representación”, mientras que Pablo Bensusán apuntó a la falta de definiciones desde la presidencia de la Cámara, Victoria Villarruel. «Es ahí donde se deben definir estas cuestiones de las comisiones».
JD/CM






