La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán volvió a sacudir al mercado energético mundial y encendió alarmas sobre el impacto que podría tener en el precio de los combustibles. Tras los ataques estadounidenses que terminaron con la vida del líder iraní Alí Jamenei, Irán cerró de facto el Estrecho de Ormuz, un paso clave por donde circula buena parte del petróleo que abastece al mundo.
El estrecho conecta a los principales productores de crudo de Medio Oriente con mercados estratégicos de Asia-Pacífico, Europa y América del Norte. Se trata de un punto crítico del comercio energético global: cerca del 20% de la oferta mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL) atraviesa diariamente ese corredor marítimo. Ante la posibilidad de interrupciones en el suministro, los mercados reaccionan con subas en el precio internacional del crudo.
En Argentina, aunque el país produce parte del petróleo que consume, el valor de la nafta no está aislado de las turbulencias internacionales. En diálogo con La Pluma Diario, el diputado nacional Pablo Todero explicó que el precio del crudo representa aproximadamente el 45% del valor final del combustible. “No debería tener un impacto ya”, sostuvo, al señalar que las empresas cuentan con herramientas para absorber los aumentos de costos en el corto plazo.
Sin embargo, el panorama podría cambiar si el conflicto se prolonga. Según Todero, si la ofensiva impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, se extiende durante varias semanas, el aumento del barril de petróleo podría terminar trasladándose a los surtidores y luego a toda la economía, encareciendo bienes y servicios.
Desde el sector empresario también reconocieronn que el impacto dependerá del tiempo que duren los precios altos del petróleo. El presidente de YPF, Horacio Marín, en declaraciones a Radio Mitre, explicó que la compañía aplica un sistema de “promedios móviles” para evitar trasladar aumentos bruscos al consumidor. “Lo que tratamos de evitar es pasar al consumidor precios de manera muy rápida”, afirmó. Aun así admitió que si los valores del crudo se mantienen elevados durante meses el impacto en los surtidores será inevitable.
En tanto, el economista Pablo Tigani, sostuvo que en el corto plazo no hay señales de un salto abrupto en el precio de los combustibles. Según explicó, hoy existe un excedente de petróleo venezolano que grandes compradores como China y Rusia no están adquiriendo, lo que podría moderar las subas. “Hay que esperar el desarrollo del conflicto y seguir la evolución de los precios día a día”, señaló.
El conflicto que plantea la Ley de Bases
Mientras el escenario internacional se vuelve cada vez más incierto, el rumbo económico elegido por el Gobierno argentino podría ver mermar su capacidad de respuesta. Con la reglamentación del capítulo de energía de la Ley Bases 27.742, el Estado se limita a sí mismo a la hora de regular precios o priorizar el abastecimiento interno.
Pablo González, ex presidente de YPF, remarcó que “el cambio de la Ley de Bases prohíbe que haya un barril criollo”. Cabe recordar que la reforma introducida por la ley-que modifica el artículo 6 de la Ley de Hidrocarburos 17.319-establece que el Poder Ejecutivo no podrá intervenir ni fijar precios en el mercado interno de hidrocarburos. Además, habilita a permisionarios, concesionarios, refinadores y comercializadores a exportar petróleo y derivados libremente, siempre que no exista una objeción formal de la Secretaría de Energía.
Por este motivo, González aseguró que “la nafta va a ser más cara a medida que el barril siga subiendo de precio. El conflicto en Medio Oriente tiene un impacto lineal y directo en la suba de la nafta”.
Mientras las tensiones geopolíticas amenazan con encarecer el petróleo en todo el mundo, Argentina enfrenta el riesgo de quedarse sin herramientas para amortiguar el impacto en el precio de los combustibles y, en consecuencia, en el costo de vida de millones de personas.
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