El presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Claudio “Chiqui” Tapia, atravesó otra semana intensa que combinó el regreso de la fecha después del paro, su situación judicial y la agenda política del fútbol. Presencia en Tribunales y rosca con los clubes.
Tapia se presentó el jueves en el fuero Penal Económico para declarar ante el juez Diego Amarante en el marco de la investigación iniciada tras por la denuncia de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA). El expediente busca determinar si la AFA retuvo tributos y aportes de la seguridad social sin ingresarlos al fisco dentro de los plazos legales. Según la acusación, el monto supera los 19.000 millones de pesos y corresponde a obligaciones acumuladas entre marzo de 2024 y septiembre de 2025.
“Cumplimos con lo que quería el juez”. La del jueves fue su primera presencia en Comodoro Py desde que Tapia se puso bajo la mira oficial. Permaneció poco más de una hora y al igual que el tesorero de la AFA, Pablo Toviggino, que había declarado el día anterior, presentó un escrito y no respondió las preguntas del juez. Pidió su sobreseimiento y reiteró el pedido para poder salir del país.
Tras la audiencia judicial, encabezó en el predio de la AFA de Ezeiza un almuerzo protocolar con 25 dirigentes del fútbol argentino. El encuentro buscó mostrar respaldo institucional en medio del avance de la investigación judicial. Y tras el contundente respaldo a la AFA de los clubes que ejecutaron un paro que paralizó hasta a los amistosos a puertas cerradas.
Entre los presentes estuvieron dirigentes como Luciano Nakis, presidente de Deportivo Armenio y prosecretario de la AFA; el exarquero y actual dirigente Agustín Orión, hoy presidente de Midland; además de representantes de otros clubes del ascenso y autoridades del organismo.
La reunión fue interpretada en el ambiente del fútbol como un gesto de unidad de la dirigencia frente al escenario judicial que atraviesa la conducción de la AFA.
También hubo lugar para un mano a mano con el titular de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), Alejandro Domínguez, para analizar el futuro de la Finalissima entre Argentina y España. El partido que enfrentará al campeón de América con el de Europa.
Inicialmente programado para disputarse en Qatar, el encuentro quedó envuelto en incertidumbre debido a la escalada bélica en Medio Oriente, que obligó a reconsiderar la sede y alteró las precisiones del mundo entero.
En ese contexto, surgió con fuerza la posibilidad de que el partido se juegue en el Estadio Santiago Bernabéu de Madrid, algo que no cayó bien en la dirigencia argentina. Tapia expresó públicamente su deseo de que el partido se dispute en el Estadio Monumental de Buenos Aires.
Sin embargo, la decisión final depende de la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA), que tiene la potestad de elegir la sede en la edición de 2026 del torneo organizado junto a la Conmebol.
A tan sólo dos semanas de la fecha prevista para el partido, la sede aún no está confirmada y las negociaciones continúan. Mientras tanto, Tapia intenta sostener el control del frente interno del fútbol argentino, en medio de la avanzada judicial que involucra a la conducción de la AFA y sus movimientos económicos.
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