Hubo un tiempo en el que las primeras marcas de ropa publicitaban sus productos con personas de todos los talles: del xs al xxxl. Un reflejo de la época en la que los feminismos ganaban espacio en la agenda pública, las marcas mostraban la diversidad corporal. También lo hacían las empresas de cosméticos. En las redes sociales proliferaban los reels y los posteos de aceptación del cuerpo, incluso de personas que cumplían con los parámetros de belleza hegemónicos. Fue un tiempo en el que el Congreso sancionó la Ley de Talles y un camión del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) recorrió el país con un escáner 3D para crear una tabla de medidas corporales que se ajustara a la realidad. Todo pasó en menos de una década.
Los aires cambiaron. Ahora las tendencias dominantes van por el carril de los cuerpos delgadísimos y las figuras imposibles de alcanzar. El algoritmo prefiere mostrar dietas, inyecciones que quitan el apetito y operaciones para encajar. Exigencias que tienen consecuencias físicas, pero también un gran impacto en la salud mental ¿En qué quedó el Body Positive?, ¿Qué pasó con la Ley de Talles?

En Argentina, una mujer promedio mide 87 centímetros de cintura y 100 de cadera. Sin embargo, si esa mujer promedio quisiera comprarse un vestido, un pantalón o una falda debería buscar las opciones dentro de los talles extra grandes. Los resultados del estudio antropométrico que se publicaron en 2022 –en cumplimiento de la ley– dejaron dos datos claves: las medidas de las y los argentinos, y el desfasaje de las tablas que usan las marcas. “Ser promedio en Argentina implica vestirse como si se estuviera fuera de la norma”, sostiene Luli Pareti, creadora de El Ropero Off, una cuenta de Instagram que habla de modas y de cuerpos.
Si una argentina promedio quisiera comprarse un vestido, un pantalón o una falda debería buscar las opciones dentro de los talles extra grandes.
En años en los que los ultraconservadores avanzaron en Argentina y en otros países del mundo, las conquistas de las mujeres y diversidades están siendo atacadas. Eso impacta en el Body Positive o en los movimientos por la diversidad corporal. “Cuando hay retrocesos en derechos, el cuerpo femenino vuelve a ocupar un lugar central como territorio de control. En ese contexto, resurgen discursos que miden el ´valor´ de las mujeres en términos de edad, apariencia, sexualidad o rol reproductivo. No es casual: ordenar a las mujeres implica también ordenar sus cuerpos”, dice Pareti a La Pluma.
Volver a los ‘90
Julieta Fantini es licenciada en Psicología (MP: 48.277), psicoanalista feminista, fundadora de @cuestionartearg y cuenta que en las sesiones de terapia se volvió a escuchar mucho la preocupación extrema por el cuerpo y por bajar de peso. “Realmente ha avanzado muchísimo en el último tiempo y cada vez lo escuchamos más, incluso como motivos de consultas para iniciar terapia. Hay una preocupación tremenda porque no pueden bajar de peso y eso les conlleva todo el día de pensarlo”, contó Fantini.
La Encuesta Nacional de Talles 2024 que realiza cada año la organización AnyBody Argentina muestra que un 61 % de las personas siente tristeza porque su cuerpo no entra en la ropa que le gusta, y casi la mitad admite enojarse con las marcas por no ofrecer alternativas.
La Encuesta Nacional de Talles que cada año hace AnyBody Argentina muestra que en 2024 un 61 % de las personas siente tristeza porque su cuerpo no entra en la ropa que le gusta.
En la última década, el movimiento feminista puso en el debate público la idea de que todos los cuerpos son válidos y las personas tienen derecho a vestirse de la manera que deseen. “Ahora hay una contrapropuesta que dice que los cuerpos gordos están mal”, alerta Fantini y agrega: “Lo que estamos viendo son cuerpos muy de los 2000. Con formas que son sumamente inalcanzables o alcanzables a través de rituales que son sumamente exigentes y patológicos, que requieren de muchísimo sufrimiento a costa de obtener un cuerpo delgado”.
El Ozempic parece estar dentro de esa categoría. Tan promocionando como las anfetaminas en la década del ‘90, el medicamento para la diabetes que se usa para bajar de peso abre un portal hacia la delgadez con un pinchazo. “La presión estética nunca desapareció, solo cambió de forma. Y cuando aparece una solución rápida, eficaz y socialmente validada, esa presión encuentra una nueva vía de expresión. Más que decir que ´volvimos´ a los cuerpos flaquísimos, diría que nunca dejaron de ser el horizonte”, dice Pareti.
El discurso de la ultraderecha
Para la directora de AnyBody Argentina, Mercedes Estruch, “todos los discursos que pondera la derecha ponen el acento en todo aquello que viene de la mano del mega consumo, las redes sociales, los filtros”. Y agrega: “Todo lo que se pueda vender se fomenta para que se venda más y va a ser más cruel y más individualista. Está llegando a puntos muy preocupantes que afectan a las personas en su desarrollo de sociabilidad y en cómo su cuerpo es parte de la valoración social”.
Además de la avanzada de la ultra, se suma otro factor que potencia esta vuelta a los cuerpos únicos y tiene que ver con la comunicación en las redes sociales. “Hoy masifican e intensifican no solo en la necesidad de consumo…Lo que nos pasaba a fines de los 90 era que lo veíamos en las revistas o en la tele; hoy está a mano, en el celular, las 24 horas. Los modelos de éxito de la sociedad vienen de la mano de mucho consumo, entre ellos, la modificación corporal. Se busca un cuerpo que se considera bello como impulsor, muchas veces, de ascender socialmente o ser aceptado socialmente, explica Estruch a La Pluma.
Lo que nos pasaba a fines de los ’90 era que lo veíamos en las revistas o en la tele; hoy está a mano, en el celular, las 24 horas.
La Ley de Talles nunca fue implementada
Otro de los datos preocupantes del informe de AnyBody es que el 54 % de las personas tiene dificultades para encontrar ropa de su talle. Un promedio que sube casi 30 puntos si se trata de jeans y pantalones (82 %). La Ley de Talles, sancionada durante el gobierno de Alberto Fernández, atacaba ese problema y promovía la creación de un sistema único de talles que refleje las medidas de los cuerpos argentinos. Sin embargo, la Ley 27.521 no está vigente porque nunca fue implementada.
En 2021 se había comenzado con la reglamentación que planteaba la creación de un consejo técnico consultivo que se tenía que encargar del Sistema Único Normalizado de Identificación de Talles de Indumentaria (SUNITI), pero todo se frenó. Pareti hizo varios pedidos de Acceso a la Información Pública para saber en qué quedó ese consejo. Pudo saber que entre 2021 y diciembre de 2023 tuvo algunas sesiones, pero poco se sabe sobre los avances o lo tratado en esas instancias.

En febrero de 2024, la Ley de Talles fue incluida dentro del paquete de leyes que derogó Javier Milei a través de la Resolución 51/24, pero como no estaba detallada en el anexo su derogación no se hizo efectiva. Es decir, está vigente, pero sin aplicación.
El cuerpo está en disputa en la “batalla cultural», en la imposición de la delgadez como forma de encajar, de adecuarse a la norma. Julieta Fantini advierte una cuestión central: “En tanto nos mantengan ocupadas con nuestros cuerpos no estamos pensando en lo que ocurre en nuestro país y lo que ocurre en el resto del mundo con este avance de las ultraderechas. Como movimiento nos tendría que convocar a seguir pensando porque se están llevando puestos nuestras vidas y nuestros derechos”.
CDB/VDM






