La crisis laboral sigue profundizándose y ya alcanzó niveles históricamente bajos. El poder adquisitivo del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) volvió a caer en febrero un 2%. Con esto suma una seguidilla de siete meses: enero (-1,0%), diciembre (-0,9%), noviembre (-0,5%), octubre (-2,3%), septiembre (-2,0%), agosto (-0,5%) y julio (-0,5%).
Según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA, el deterioro viene de arrastre. En diciembre de 2023 arrancó un fuerte proceso de depreciación del salario real, con una baja del 15% impulsada por la aceleración inflacionaria, seguida por otro golpe aún más fuerte en enero de 2024, cuando cayó 17%. Si bien después hubo algunos meses de respiro donde los sueldos le empataron a la inflación, entre noviembre de 2023 y febrero de 2026 el salario mínimo real acumuló una caída cercana al 38%, con un retroceso del 9% solo en 2025.
Los números son contundentes: en febrero se ubicó 65% por debajo del pico histórico registrado en la serie, en septiembre de 2011. Además, se encuentra por debajo de los valores de 2001.
En paralelo, el frente del empleo tampoco da señales de recuperación. El trabajo formal encadena ocho meses consecutivos de caída, según el informe realizado por la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA.
En términos concretos, el empleo asalariado formal registraba en diciembre de 2025 una pérdida de 109 mil puestos de trabajo (-1,1%) frente al mismo mes de 2024. Si la comparación se hace contra noviembre de 2023, la destrucción asciende a 289 mil empleos (-2,8%).
La dinámica del empleo en los últimos tres años tuvo altibajos. Hubo una caída sostenida desde septiembre de 2023 hasta agosto de 2024, seguida por una etapa de estancamiento con leves subas y bajas hasta abril de 2025. Sin embargo, entre mayo y diciembre del año pasado el empleo se hundió, con un piso marcado en octubre y una leve moderación en los últimos dos meses.
A nivel territorial, el ajuste fue desigual. El empleo se redujo en 14 provincias y creció en 6. Las caídas más pronunciadas se dieron en San Luis (-0,9%), Chaco (-0,7%) y Catamarca (-0,7%). En términos de incidencia, Buenos Aires y Córdoba concentraron la mayor parte de la pérdida de empleo formal privado, con el 57% y el 18%, respectivamente. Del otro lado, los mayores incrementos se registraron en Corrientes (+0,8%), Neuquén (+0,5%) y Formosa (+0,5%), aunque no alcanzan a compensar la tendencia general a la baja.
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