Hoy se conmemora una nuevo Día Internacional de la Mujer trabajadora y en Argentina se da en un contexto de regresión de derechos inusitada, que tiene en la Reforma Laboral a una de sus máximas expresiones. En ese marco, el movimiento feminista y transfeminista se movilizará el lunes 9 de marzo desde el Congreso hacia Plaza de Mayo contra las políticas “esclavistas de Milei y el FMI”. Desde el bloque sindical, que organiza la movilización, alertaron sobre el impacto de las medidas económicas de La Libertad Avanza: “En nuestros barrios campea la muerte, es literal”.
A diferencia de otros años, este 8M está marcado por un hecho clave: la institucionalización del quiebre de derechos laborales con la ley de modernización libertaria y el impacto más profundo que eso tendrá en mujeres y diversidades. “No es cualquier día, nos han quitado absolutamente todos los derechos. Y no es que las mujeres retrocedimos 100 años, hemos retrocedido 200 años porque ya veníamos de perder por la brecha, la violencia y con un gobierno que ha desmantelado todas las políticas públicas con perspectiva de género”, le dijo a La Pluma Leonor Cruz, secretaria de Géneros y Diversidades de la CTA Autónoma e integrante del bloque sindical que organiza la marcha.
Leonor Cruz vive en Villa Muñecas, un barrio pobre de Tucumán y contó que la movilización también es por todo lo que pasa allí. “Son barrios inundados por la droga, con nuestros pibes perdiendo presente y futuro. La realidad de Tucumán es la realidad de compañeras llamándote porque no tienen 2.000 pesos para comprar un kilo de pan, compañeras a las que se le mueren las hijas y no tienen para comprar un cajón”, dijo. La radiografía que hace Leonor Cruz es contundente: “Cada vez más, nuestros barrios son cárceles a cielo abierto. Es literal que campea la muerte. Nuestros pibes y nuestras pibas, nuestras familias están destrozadas”.
Si bien el 8 de marzo es domingo, la movilización se hará el lunes a partir de las 16.30. Fue una decisión que se tomó en las asambleas abiertas que se hicieron durante febrero y marzo y que tiene que ver con garantizar la mayor convocatoria posible y también con darle sentido al paro internacional de mujeres que se hace cada año. En las distintas provincias esa fue la opción que resultó mayoritaria en consonancia con lo que sucede también a nivel internacional. “Tiene que ver también con un ánimo de confrontación con el gobierno de Javier Milei, que va en línea con un plan de lucha que incluye la Reforma Laboral y la Ley de Glaciares y que se viene sosteniendo en las provincias”, dijo la referente de Ni Una Menos Luci Cavallero a este diario. “Estamos en una situación de pluriempleo y pluri deuda, con jornadas laborales largas. La situación es mucho peor, el ajuste permanente se consolidó en nuevas relaciones de explotación”, agregó Cavallero.
En un conferencia de prensa que se hizo ayer en la sede del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (Sipreba), las representantes del bloque sindical –CGT, CTA, CTA -A, UTEP y CCC – resaltaron la importancia de salir a las calles “en un contexto de desindustrialización, miseria planificada, saqueo y entrega de soberanía, crisis y retrocesos en materia de derechos laborales y sociales, plasmados en la reforma laboral inconstitucional. Además, pedirán por la entrega de los útiles escolares y alimentos a los merenderos y comedores, “reincorporación de lxs despedidxs, políticas públicas inclusivas y el cese de la violencia institucional, económica y laboral que golpea con más fuerza a mujeres y diversidades”.
La realidad de las trabajadoras de la economía popular también es grave. “Hoy también vemos a muchas mujeres atravesando largas noches sin dormir por las deudas, que muchas veces toman para poder comprar comida para sus hijos, endeudándose con prestamistas o con redes vinculadas al narcotráfico que se aprovechan de la desesperación de las familias”, contó Norma Morales, secretaria Adjunta de la UTEP, a La Pluma.
En los barrios populares, la crisis recaen siempre con mayor fuerza sobre las espaldas de las mujeres, la triple jornada laboral –que incluye el trabajo doméstico y de cuidado, el remunerado y el comunitario– acumula cuotas de cansancio interminables. “Cuando todo se profundiza somos nosotras quienes volvemos a asumir un rol central: organizar la solidaridad, sostener los espacios comunitarios y cuidar a nuestras comunidades”, agregó Morales.
La referenta social también habló del impacto que eso tiene en las infancias. “Marchamos también por esas niñeces que hoy están perdiendo su derecho a ser niños. En muchos barrios el hermano mayor tiene que cuidar a sus hermanitos más pequeños porque sus padres trabajan jornadas interminables para poder llevar un plato de comida a la mesa. Ese niño aprende a madurar a los golpes, aprende demasiado temprano lo que significa la responsabilidad. No tiene tiempo para jugar ni para soñar, porque la vida lo empujó a una carga que no le corresponde”.
La movilización por el 8M será un espacio de reclamo y denuncia, pero también de rebelión. Así se planteó en las asambleas. “Desde el movimiento feminista y transfeminista convocamos a decirles no a las reformas esclavistas de Milei, pero también llamamos a una rebelión feminista, que solamente este movimiento puede ser capaz de convocarlo. Este Gobierno viene tratando de instalar que nuestro pueblo se desmovilizó, pero nosotras estamos organizadas y vamos a salir a la calle”, dijo Cruz.
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