Casi diez años después, Paulo Morales recuerda las palabras de la neuróloga sobre su hijo Julián. “Más que un diagnóstico, le dieron una profecía”, cuenta sobre ese día en el que le confirmaron que el nene tenía autismo. El caso resume lo que viven las familias de personas con neuro divergencias, los fantasmas y las realidades.
¿Hay una epidemia de diagnósticos de autismo? ¿Existen más casos que antes? ¿Cómo es la inclusión en las escuelas y en la sociedad en general? Sobre eso trata el nuevo episodio de “Armacabezas”, el streaming de La Pluma conducido por Sofía Caram. En este programa participaron Yoru Jocker, autista, mamá de dos niños con autismo y autora de @cronicasautistas; Paulo Morales, periodista y presidente de la Asociación Civil TEActiva, y Magalí Prado, psicopedagoga y directora de Camino Inclusivo.
En Argentina no hay estadísticas sobre niños y niñas con neuro divergencias. “Necesitamos una medición, podés ir a las escuelas y ver que los números crecieron”, dijo Paulo Morales. «Los otros padres te ven como un problema, la escuela te ve como un problema y estamos viendo al niño como un problema. Realmente es una catástrofe lo que estamos haciendo. El niño jamás es el problema, en todo caso, el problema es el entorno y sobre eso hay que trabajar”.
Por su parte, Magalí Prado enfatizó en los apoyos que debe tener una persona con autismo. “No hay que resumir todo a cómo lo llamamos sino cómo apoyamos, porque ahí uno hace la diferencia. Las familias, mayormente, cuando reciben el diagnóstico llegan con muchos fantasmas. Y para acompañar esto es dejar en claro que con apoyos, tu hijo puede”, dijo la psicopedagoga y directora de Camino Inclusivo.
Otro de los temas fueron las diferencias entre las escuelas públicas y privadas. Todos coincidieron en que en las últimas hay menor cantidad de niños con neuro divergencias y discapacidades. “Las privadas no están pensadas para integrar en su génesis”, explicó Paulo Morales. Por su parte, Yoru Jocker describió lo que vive su hijo en una privada: “Mi nene va a una escuela de CABA, premiada, de los 36 mejores pedagógicamente. Fue ahí todo el jardín y al día de hoy, en primer grado, es tremenda la falta de acompañamiento del gabinete pedagógico y de la dirección. No saben cómo y no quieren. No quieren ni siquiera hablar ni de discapacidad, ni de autismo, ni de neuro divergencia”, explicó. Además, indicó que propuso dar charlas en el colegio y “no quieren”.
CDB










