Juan Zabaleta fue intendente de Hurlingham durante ocho años y ministro de Desarrollo Social en el gobierno de Alberto Fernández. Hoy es concejal en su distrito, después de haber roto con el kirchnerismo local que gobierna Hurlingham desde 2023, y se convirtió en uno de los dirigentes que con más insistencia sale a militar públicamente la candidatura de Axel Kicillof de cara a 2027, en medio de la interna abierta que atraviesa el peronismo entre el gobernador bonaerense y el sector de Máximo Kirchner. En esta entrevista con La Pluma, Zabaleta fue especialmente duro con la conducción de La Cámpora, a la que responsabilizó de «fracasar» en su intento de manejar el PJ bonaerense, defendió a Kicillof como «un tipo honesto» y advirtió que, si el Gobierno logra eliminar las PASO, el peronismo corre «mucho riesgo» de partirse en dos.
-¿Cómo ve la gestión del gobierno de Milei?
-A ver, la Argentina camina hacia Perú. Milei está disolviendo la clase media argentina y quiere transformar a la Argentina en ese Perú en donde los presidentes de los bancos centrales siguen, y ahora los va a consolidar con esta nueva Carta Orgánica, y va a haber más pobres que ricos, y va a haber una clase media que hoy está prácticamente desapareciendo con esta política económica que él afirma que no va a cambiar. Y veo también, porque me tocó desayunar con doce centros de jubilados de Hurlingham, que hay una mordaza, que la agenda de los jubilados no es la agenda de la política. No funciona el PAMI, no pueden pagar los remedios, no alcanza la plata, si no tienen hijos no pueden pagar el alquiler, cosas muy importantes. Entonces yo estoy esperando que el peronismo, ampliándose, pueda proponer otra salida a la Argentina.
-Cuando habla de ampliarse, se refiere a qué horizontes, porque hoy en el peronismo se ven muchos nombres distintos como Sergio Massa, Axel Kicillof, Máximo y Cristina Kirchner, hasta hay algunos gobernadores y ex gobernadores con intenciones de ser candidatos, y también figuras como Daniel Hadad, que aparece en el radar con Jorge Brito dentro de los «outsiders».
-De todo lo que nombraste se ve lo mismo. Hago un párrafo aparte con el gobernador de la provincia de Buenos Aires. Pero con todo respeto, si las reuniones como las que se hicieron en un hotel en la Capital Federal son para discutir solamente que haya o no haya PASO, que si bien es importante, pero no tiene demasiado sentido, porque la sociedad espera otra cosa.
Va a haber primarias. No se va a resolver un candidato opositor a Milei encerrado en cuatro paredes, con el dedo de alguien, a los empujones y haciendo operaciones políticas. Se va a resolver de abajo para arriba. En el medio de este batifondo, donde la gente está muy mal, tiene que entender que si quiere un buen gobierno tiene que tener, dentro de un mismo espacio político, alternativas. Y yo entiendo que hoy se cruzan muchas diferencias que se resuelven con el voto de la gente.
-¿Y si se eliminaran o suspendiesen las PASO, qué alternativa hay?
–Ahí hay riesgo de que el peronismo se quiebre, hay mucho riesgo de que el peronismo se pueda romper, porque la experiencia del 2019, con un gobierno con dificultades que perdió la elección con Milei, y después perdió en el 2021, está al alcance de la mano. Lo que se plantea es lo mismo, porque la rosca va para ese lado y eso fracasó. Hay que animarse. Esto es lo que yo planteo, con todo respeto, al gobernador de la provincia: estoy convencido que tiene que ser el candidato, porque es el perfil, porque le está diciendo más o menos a los argentinos hacia dónde los va a llevar, es la construcción de autoridad política.
Yo soy muy crítico, no voy a dejar de ser crítico: fui parte de un gobierno que salió mal. En un gobierno que sale mal, no hay ministros buenos, porque vos flotás, y en definitiva eso no se puede volver a repetir, y aparecer los mismos personajes.
Yo a veces digo, hasta con todo respeto, y que Máximo (Kirchner) me disculpe, pero fracasó en la provincia de Buenos Aires, fracasó queriendo tomar el Partido Justicialista de la provincia de Buenos Aires de prepo, eso claramente nos dividió, dividió a muchos. Y hay roles hacia adelante. Yo creo que tiene que buscarse la gobernación de su provincia, de Santa Cruz. Creo que cada dirigente tiene roles, y hay que entender que tiene un rol que no es en la provincia de Buenos Aires, porque la divide, porque hay dirigentes que no, muchos que no estamos como para resolver situaciones de unidad con ese tipo de metodología que no funciona. Por eso sería importante que podamos tener la posibilidad de ofrecer la alternativa en una primaria de verdad, sana, abierta y obligatoria a los bonaerenses, a los argentinos y a los vecinos de Hurlingham también. Creo que ese es el camino. No va a ser un aporte político, porque el 2019 está muy fresco en la memoria de la gente.
-Además del cónclave peronista, antes de eso, Máximo salía a decir que las diferencias no eran ideológicas con el gobernador Kicillof. ¿Es una disputa por el nombre o por el modelo entonces?
-No entiendo, me parece que es una disputa dañina, es muy dañina. Cuando vos gobernás, y cuando te toca gobernar la provincia más grande de la Argentina, la más complicada de la Argentina, desfinanciada a propósito por el gobierno de Milei, lo que tenés que hacer es, sin que te tiemble la voz, y también, en función de las diferencias, incluirlas en otro ámbito. Los bonaerenses y los vecinos del conurbano, fundamentalmente, esperan que haya políticas de seguridad que los cuiden, que les brinden la posibilidad de vivir tranquilos. La verdad, esto no se hace mandando tuits pegándole al gobernador desde Quilmes, o desde Lanús, o desde La Cámpora, eso tiene que ver con otro debate.

Pero a mí no me extraña, porque esa es la metodología que fracasó. Y está claro que el camino que están transitando desde ese sector, que es el de La Cámpora, también va camino al fracaso. Por eso insisto: No es un «che, miren, este es el camino, ¿les gusta? ¿no les gusta? bueno». Uno presenta la renuncia y se para en la vereda de enfrente. Pero los tenés en el gobierno, te tiran piedras desde ahí adentro, abrís la puerta del baño y tenés uno que te pega una piña, no funciona más. Porque hay millones de bonaerenses mirando y diciendo «che, loco, córtenla, párenla, terminénla».
Miren lo que pasó en el gobierno de Alberto (Fernández) y de Cristina (Kirchner): era la carta para acá, la carta para allá, un presidente que no terminaba de tomar la decisión, una rebelión en el día en donde renunció prácticamente la mitad del gabinete y todo pasó como si nada. Y en el medio, no acertándola con la política pública: no bajaban la inflación, los salarios que vos mejorabas un poquito te los comía la inflación, no había políticas sociales que fueran directamente vinculadas a la sociedad, sino que tenías intermediarios, tenías quilombos adentro, te cortaban las calles. A todo eso la sociedad no quiere volver.
A tal punto de que tenés un presidente que está impactando en la matriz productiva de la Argentina, rompiendo el 80% del PBI, que son las pymes, y así todo lo tenés parado discutiendo una reelección, porque yo creo que es más fuerte mirar por el retrovisor hacia atrás, no queriendo volver al gobierno de Alberto y de Cristina. Y lo digo bien, porque fue así, porque hay que decirlo, y porque en algunos momentos, de buena leche, pedí disculpas.
Todo sigue, hacés un cónclave como si no hubiese pasado nada, como si la sociedad no tuviera memoria. Porque en definitiva creo que el peronismo perdió la capilaridad, creo que el peronismo perdió entender qué es lo que pasa en una casa, en un centro de jubilados, en un club de barrio. Digo, hay otra cosa que está más vinculada a los problemas de los dirigentes que a lo que necesita la sociedad. ¿Alcanza con «Cristina libre»? No, no alcanza, no alcanza. Hay algo más que hay que decirle a cada vecino de Hurlingham, a cada vecino de la provincia de Buenos Aires, a cada argentino: que va a haber laburo, que va a haber poder de compra, que ese número inflacionario que está bajando se va a poder equilibrar con mejores salarios, con paritarias, con políticas de seguridad, con políticas sanitarias, salud pública, educación pública, con financiamiento de las universidades. ¿Le estamos diciendo algo de eso? No le estamos diciendo nada de eso. Así que con ese elemento no va a alcanzar.

-Si no entiendo mal, ¿está diciendo que el kirchnerismo vendría a ser como un limitante para el peronismo, para ampliarse, para construir algo atractivo para el ciudadano?
-El límite lo va a poner la sociedad, no te lo pone un dirigente político, te lo va a poner la gente. El límite te lo pone la gente cuando vota. La verdad es que perdimos el 2013, perdimos el 2015, perdimos el 2017, ganamos el 2019, perdimos el 2021 y perdimos el 2025. Algo pasó, hubo una oportunidad y se desaprovechó. Se desaprovechó porque no podés armar una lista para ganar una elección, porque a partir de ahora tenés que tener dirigentes que le digan a los argentinos a dónde los van a llevar. Eso en un cónclave político en un hotel, no, no es por ahí.
-Sin embargo la figura de Cristina sigue estando muy presente y no sólo en los dirigentes, sigue teniendo un núcleo duro de votantes que quieren que sea candidata…
-Cristina no puede ser candidata, desgraciadamente no puede ser candidata. Hay un fallo.
-Lo que algunos dirigentes dicen es que no puede ejercer cargos, pero sí ser candidata, ¿qué pasaría si lo fuera?
-No, bueno, eso sería… eso sería hacer daño. ¿La representación política de Cristina alcanza para ganar una elección? no, no alcanza. ¿Tenés un candidato parado en la cancha para poder ganar? Sí, se llama Axel Kicillof. ¿Qué cuesta acompañarlo, che? ¿De dónde viene Kicillof? Yo quiero preguntar cuáles son sus orígenes, yo los conozco: funcionario del gobierno de Cristina, ministro de Economía de Cristina. Entonces, ¿cuál es el problema?

-Ahí está el planteo de Máximo Kirchner, que no hay diferencias ideológicas.
-No, pero entonces se tiene que callar la boca. Lo que tenés que decir es «che, vamos a acompañarlo». No está bien, te quedás en la mitad del camino, porque llega un momento en que te das cuenta de que la estrategia de gastarlo no te ha resultado, porque lo que han hecho con Axel es sacudirlo, victimizarlo, me parece. Entonces, como te gustó la estrategia para rayarlo y no pudiste rayarlo porque el tipo está competitivo, ahora decís que no hay diferencias. Bueno, hacé una historia de estos seis meses, de las cosas que han dicho de él y de los palos en la rueda que le han puesto. Dicho esto, ¿por qué no lo acompañamos? ¿Por qué no nos dejamos de joder? Bueno, nos damos cuenta de que es por ahí.
-¿Dónde te gustaría estar en un próximo gobierno peronista?
-Arriba de un colectivo que lo maneje Kicillof. Aunque sea en la baulera, no tengo problema, siempre que me dejen la ventanilla, que no me ahogue. Teniendo la oportunidad de mostrarles a los argentinos que se puede haber construido un país con un Estado que esté al lado de los que invierten, que esté al lado de los que venden, que esté al lado de los que exportan, que esté al lado de los que importan. Un Estado, no un Estado bobo, sino un Estado activo. El Estado bobo perdió, el Estado que ponía plata para cualquier cosa perdió. Tiene que haber un Estado activo, que aquellos que vienen a invertir sientan que los acompaña, ¿no? Que el Estado los acompaña en eso.
-Del otro lado está Milei ya negociando una alianza con el PRO ¿Qué le despierta ver esas posibles alianzas y que hablen de una posible reelección de Milei?
-Eso depende de nosotros. No miro a un gobierno que está rompiendo la Argentina, sino que me preocupa lo que estamos haciendo nosotros. Si después aparece algún candidato, como le llaman ahora, «outsider», que quiere ser parte, bienvenido, todo eso suma, beneficia, amplía. Cuando digo ampliar es eso: ampliar es poder hablar con productores rurales, es poder hablar con dirigentes pymes, eso es ampliar. Ampliar no es meter partidos políticos en un frente para armar una lista, todo eso, insisto, fracasó. Nadie se hace cargo, nadie lo dice, pero no va a tener éxito.

-Pero más allá de los nombres líderes del peronismo, se ha visto a muchos espacios provinciales o hasta gobernadores del PJ apoyar muchas de las iniciativas de Milei en el Congreso ¿Por qué cree que pasa eso dentro del propio espacio?
-Hay distintos peronismos, hay distintas miradas. Te genera algo ver que en el Congreso aprueban estas cosas también, cuando no hay un ordenador, no hay un dirigente, una dirigenta que pueda ordenar este proceso, pasan estas cosas.
Me parece que también cada gobernador mira la lógica de su provincia, y a partir de ahí, la gestión de lo que le conviene a cada una de sus provincias. Yo no voy a ser exégeta de ninguno, todo lo contrario, creo que hay un factor que tiene que ver con los horrores que se cometieron cuando gobernamos la Argentina, donde muchos gobernadores no quieren volver, y tenemos constantemente actitudes expulsivas. Cuando se gestiona, yo he tenido también críticas: yo recuerdo en la Universidad de Hurlingham, el proceso de la Universidad de Hurlingham, que tiene casi 50.000 alumnos, cuando asume Macri aparecieron todas las denuncias, las intervenciones, y un día nos juntamos con Esteban Bullrich, que era el ministro de Educación de la Nación, para poder ordenar una universidad que hoy tiene 50.000 alumnos. Bueno, las críticas de La Cámpora por esa reunión fueron tremendas. Entonces, cuando vos gobernás, gestionás, tenés responsabilidades, y tenés que articular con quien gana las elecciones. Por más que uno lo divida, hay que gestionar, y estos gobernadores hacen eso. Y después tenés sectores que piden permiso, tenés sectores del peronismo federal que vos lo ves más pidiéndole permiso, o que lo ves más enfrentando a Axel. Hay sectores de diputados que hacen un peronismo federal que no lo ves articulando con el gobernador de la provincia. Después tenés grupos de intendentes que están más vinculados a una estrategia que es enfrentar al gobernador de la provincia. Yo creo que Axel tiene una oportunidad de ser algo fresco, algo nuevo, de ser un tipo honesto. No es poco decir que es un tipo honesto, che, no es poco. Aparte de su propia capacidad, que tiene hoy, de gobernar una provincia que Milei la ahoga permanentemente, que la hace pedazos. Pero yo creo que es un tipo honesto, un tipo normal, un tipo simple, un tipo con una mujer y dos hijos, que vos lo ves que es común. Y eso suma muchísimo, viendo todo lo que estamos viendo hoy en la política argentina.
JD/CM










