La confianza en el gobierno de Javier Milei repuntó en agosto, aunque el dato está lejos de representar una recuperación sostenida. El Índice de Confianza en el Gobierno (ICG) elaborado por la Escuela de Gobierno de la Universidad Torcuato Di Tella se ubicó en 2,06 puntos sobre una escala de 0 a 5, con una mejora del 6,4% respecto de julio.
Se trata de la segunda suba mensual en lo que va de 2026, después del incremento registrado en junio. El comportamiento del índice durante el año, sin embargo, estuvo marcado mayormente por retrocesos: cayó 2,8% en enero, 0,6% en febrero, 3,5% en marzo, 12,1% en abril y 1,6% en mayo. Luego subió 3,9% en junio, volvió a caer 6,5% en julio y finalmente rebotó 6,4% en agosto.
El contraste aparece con mayor claridad cuando se observa la evolución desde fines de 2025. Pese a la mejora de agosto, el ICG acumula una caída del 16,5% respecto de diciembre del año pasado, mientras que en la comparación interanual el indicador se encuentra 2,8% por debajo del nivel de agosto de 2025.

El promedio de Milei, en su nivel más bajo
El dato que expone con mayor claridad el deterioro de la confianza es el promedio acumulado durante la gestión. El ICG promedio de la presidencia de Milei descendió a 2,36 puntos, su registro más bajo desde el comienzo del mandato.
De esta manera, el repunte puntual de agosto convive con una tendencia de fondo menos favorable para el Gobierno. La mejora de un mes no logró compensar las caídas acumuladas durante buena parte de 2026 y dejó al promedio de la gestión en su piso.
La comparación con el comienzo de la administración también muestra la magnitud del cambio. En diciembre de 2023, cuando Milei asumió la Presidencia, el ICG había alcanzado 2,86 puntos, frente a los 2,06 registrados ahora.
Qué componentes explicaron la mejora
El avance de agosto estuvo impulsado por cuatro de los cinco componentes que integran el índice. El mayor incremento correspondió a la preocupación por el interés general, que llegó a 1,71 puntos y subió 12,8%. La eficiencia alcanzó 2,02 puntos, con un incremento de 12,6%, mientras que la evaluación general del Gobierno avanzó 7,6%, hasta 1,76 puntos.
También mejoró la percepción sobre la honestidad, que llegó a 2,52 puntos, un 2,7% más que en julio y el valor más elevado entre los cinco componentes.
El único indicador que prácticamente no se modificó fue la capacidad para resolver problemas, que se ubicó en 2,29 puntos, con una variación positiva de apenas 0,3%.

La confianza es mayor en el interior que en el AMBA
El relevamiento también muestra diferencias importantes según la zona de residencia. El interior del país registró el mayor nivel de confianza, con 2,25 puntos, luego de crecer 7,7% en el mes.
En cambio, el resultado fue considerablemente menor en el Gran Buenos Aires, donde el índice llegó a 1,72 puntos, pese a una mejora mensual de 5,2%. En la Ciudad de Buenos Aires, el indicador prácticamente no se movió y quedó en 1,92 puntos, con una variación de apenas 0,1%.
También se registró una marcada diferencia por edades. El grupo de 18 a 29 años mostró el mayor incremento, con un ICG de 2,80 puntos y una suba de 66,3%. La propia medición advierte, no obstante, que ese salto debe interpretarse con cautela debido al mayor margen de error asociado al reducido número de casos de ese segmento.
Un rebote que todavía no cambia la tendencia
La medición de agosto revela un escenario de contrastes para la gestión de Milei. La confianza logró recuperarse después del fuerte retroceso de julio, pero el rebote todavía no alcanza para modificar el deterioro acumulado durante el año.
El dato mensual de 2,06 puntos puede leerse como una recuperación respecto del piso inmediato de julio, pero el promedio de 2,36 puntos muestra que, en una perspectiva más amplia, la confianza en el Gobierno atraviesa su momento más débil desde el inicio de la actual gestión.
El estudio fue realizado por Poliarquía Consultores entre el 4 y el 13 de agosto, sobre una muestra de 1.000 casos distribuidos en 39 localidades de más de 10.000 habitantes de todo el país. Un justificativo más para que el líder libertario los desestime. Cabe recordar que la última vez que una entidad analizó 1.000 casos como muestra, el Presidente no perdió oportunidad para criticar y burlarse del estudio realizado por CAME.
RM/EO










