El mercado argentino cerró una nueva jornada marcada por la tensión financiera y volvió a dejar una señal incómoda para el Gobierno de Javier Milei: el riesgo país superó los 600 puntos básicos y alcanzó su nivel más alto en cinco meses. El indicador elaborado por JP Morgan acumuló así diez jornadas consecutivas en alza y sumó 79 puntos durante la semana.
El salto a las 611 unidades se produjo como consecuencia de una nueva caída de los bonos soberanos argentinos, con bajas que llegaron al 2,1% en algunos Bonar y hasta el 3% en determinados títulos Globales. Desde el mínimo de 402 puntos registrado en julio, el riesgo país acumula una suba cercana al 50%, una evolución que expone el deterioro de la percepción del mercado sobre la deuda argentina.
Aunque el escenario internacional también aporta presión —con el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a diez años por encima del 5%—, el comportamiento de los activos argentinos muestra un componente doméstico que preocupa especialmente. La deuda local tuvo un desempeño particularmente débil frente a otros activos de la región, incluso en momentos en los que las tasas internacionales y los bonos de mercados emergentes permanecían relativamente estables.
En ese contexto, aparecen cuestionamientos sobre algunos de los pilares del programa económico de Milei y Luis Caputo. La actividad económica registró en julio un desplome mensual del 2,9%, la mayor caída desde la pandemia, mientras la acumulación de reservas continúa bajo la lupa de los inversores.

La consecuencia concreta es que, con el riesgo país por encima de los 600 puntos, el regreso del Tesoro al mercado internacional de deuda queda cada vez más lejos. Adcap Grupo Financiero señaló que, con los rendimientos actuales, existe poco margen para que el Gobierno vuelva a emitir Bonares, lo que mantiene restringido el acceso a financiamiento en moneda dura. El dato contrasta con la insistencia oficial en que Argentina está en condiciones de afrontar sus compromisos de deuda.
La tensión financiera también se refleja en el resto de los activos argentinos. El S&P Merval cayó 1,5%, mientras las acciones de empresas argentinas que cotizan en Wall Street registraron bajas de hasta el 3%. En paralelo, la presión cambiaria llevó al dólar oficial a rozar los $1.550, en una jornada en la que el mercado volvió a mostrar una elevada sensibilidad frente a las señales económicas y políticas del Gobierno.
El deterioro se produce apenas dos días después de la exposición de Milei ante la Asamblea General de la ONU, discurso que estuvo acompañado por una nueva suba del riesgo país hasta los 557 puntos.
MM/









