El jefe de Gabinete, Diego Santilli, aseguró que Javier Milei volvería a ganar las elecciones presidenciales si los comicios se realizaran este domingo, independientemente de que continúen vigentes las PASO. Sin embargo, detrás del optimismo del funcionario sobre el escenario electoral se mantiene una dificultad concreta para el Gobierno: la falta de votos en el Senado para avanzar con la reforma electoral que impulsa el Poder Ejecutivo.
“Con o sin PASO, Milei vuelve a ganar”, sostuvo Santilli durante una entrevista con LN+, en la que defendió la gestión libertaria, cuestionó al gobernador bonaerense Axel Kicillof y anticipó que el oficialismo conseguirá aprobar los cambios al sistema electoral. “Si este domingo hay elecciones, Milei les gana a todos. Les gana a todos. Les vuelve a ganar”, insistió.
Las declaraciones del jefe de Gabinete se produjeron en medio de las negociaciones que lleva adelante la Casa Rosada para reunir los apoyos legislativos necesarios para eliminar o suspender las primarias. Aunque el funcionario manifestó su confianza en que los gobernadores acompañarán la iniciativa, las cuentas que circulan en el Senado muestran un panorama bastante más complejo.

En una de las últimas reuniones de la mesa política del Gobierno, Santilli aseguró que ya tenía los votos para avanzar con la reforma. Sin embargo, cuando uno de los participantes le pidió que detallara los apoyos que consideraba garantizados, el recuento habría terminado en apenas 31 senadores, seis menos de los 37 que necesita para alcanzar la mayoría absoluta.
La diferencia expone uno de los principales problemas de la estrategia oficialista: varios de los respaldos que el Gobierno considera posibles todavía dependen de acuerdos políticos con mandatarios provinciales y de compromisos que no están cerrados.
Santilli intentó presentar la discusión sobre las PASO como una cuestión vinculada con las demandas de la ciudadanía y no como una conveniencia electoral del oficialismo. “La reforma electoral no es una reforma para eliminar las PASO. La reforma electoral es una reforma para los ciudadanos”, afirmó.
En esa línea, cuestionó el costo del calendario electoral y la cantidad de veces que los argentinos deben concurrir a las urnas cuando coinciden elecciones nacionales, provinciales y primarias. Según sostuvo, la sociedad no quiere votar “seis veces en un año” ni destinar “200 millones de dólares para una PASO”.

El jefe de Gabinete también recordó que Milei había planteado la eliminación de las primarias antes de llegar a la Presidencia y destacó la implementación de la boleta única como uno de los compromisos electorales cumplidos por la administración libertaria.
“Dijeron que no iba a poder gobernar y pudo. Dijeron que no iba a salir la Ley Bases y salió como salieron todas. Y la reforma electoral va a salir y los gobernadores la van a apoyar porque ven lo que pide la sociedad”, aseguró.

No obstante, el principal obstáculo se encuentra en la negociación política. Los gobernadores pretenden garantías del Gobierno antes de comprometer los votos de sus representantes en el Congreso. Entre sus demandas figuran acuerdos electorales en sus provincias y respuestas a reclamos políticos y de gestión.
La Casa Rosada, por su parte, busca que los mandatarios provinciales respalden primero la eliminación de las primarias. Esa diferencia de prioridades mantiene abiertas las negociaciones y dificulta convertir las promesas en votos efectivos.
El oficialismo cuenta con los 21 integrantes de su bloque como punto de partida. A ese grupo suma a la neuquina Julieta Corroza y a los santacruceños Natalia Gadano y José María Carambia. Sin embargo, el resto de los apoyos que calcula Santilli está sujeto a distintas dudas y condicionamientos.

La situación de la Unión Cívica Radical es uno de los ejemplos más claros. En el Gobierno consideran que podrían conseguir siete de sus diez senadores, aunque algunos de esos legisladores no garantizaron públicamente su acompañamiento. Entre ellos aparecen Carolina Losada y Eduardo Galaretto, de Santa Fe, mientras que Losada manifestó su rechazo a eliminar las PASO.
También existen interrogantes sobre los senadores vinculados con gobernadores peronistas que mantienen negociaciones con la administración libertaria. Los representantes de Misiones, Salta, Jujuy y Catamarca aparecen entre los nombres que el Gobierno busca sumar, pero sus posiciones podrían modificarse de acuerdo con la evolución de los acuerdos provinciales y la interna del justicialismo.

En ese escenario, la postura de algunos aliados también puede resultar determinante. El gobernador tucumano Osvaldo Jaldo, pese a haber acompañado al oficialismo en otras discusiones legislativas, se manifestó en contra de eliminar las primarias. Sus senadoras, Sandra Mendoza y Beatriz Ávila, representan un obstáculo adicional para las aspiraciones de la Casa Rosada.
A su vez, el PRO aparece en la columna de quienes rechazan la iniciativa, pese a su condición de aliado parlamentario del Gobierno en otros debates. Los senadores de ese espacio son relevantes para una eventual mayoría favorable a la reforma.
AL/CM










