En medio de la escalada militar entre Estados Unidos, Israel e Irán en Medio Oriente, el escenario internacional comenzó a generar interrogantes sobre sus posibles repercusiones en la Argentina en materia económica y de seguridad. Si bien el Gobierno no reportó amenazas concretas, se han elevado los controles sobre puntos estratégicos. Especialistas y organismos internacionales coinciden en que el contexto exige monitoreo permanente en ambos planos.
El gobierno de Javier Milei ha manifestado en distintas oportunidades su alineamiento político con Washington y Jerusalén, en un contexto global marcado por tensiones crecientes y bombardeos en la región. En ese marco, algunos analistas señalan que ese posicionamiento puede colocar al país dentro de un mapa de atención para actores involucrados en el conflicto como ocurrió en los 90 durante las ‘relaciones carnales’.
El abogado y periodista, autor de numerosas investigaciones sobre los atentados a la AMIA y la Embajada de Israel, Horacio Lutzky advirtió a La Pluma que el país «está inserto en la zona de riesgo de represalia del régimen iraní». Consideró que el tipo de estrategia de respuesta de Irán incluye mecanismos indirectos de confrontación. “Cultiva desde la revolución islámica de 1979 la llamada guerra asimétrica, un concepto que describe estrategias destinadas a compensar desventajas militares convencionales», explico.
“Básicamente consiste en compensar desventajas militares convencionales con ataques terroristas en blancos blandos o fáciles de perforar, y en financiar grupos mercenarios o fundamentalistas en distintas partes del mundo”, señaló Lutzky.
Se pone en consideración del análisis los antecedentes históricos en Argentina vinculados a las tensiones en Medio Oriente. Durante la década de 1990, en el gobierno de Carlos Menem, el país sufrió los dos de los atentados terroristas más graves de su historia.
Para Lutzky, aquellos episodios expusieron debilidades institucionales en materia de inteligencia y prevención. “La ineficacia e incluso complicidad de los servicios de inteligencia y seguridad argentinos hizo posible esas masacres”, sostuvo, al tiempo que advirtió que el actual “sistema de inteligencia especializado en espionaje interno y mandados políticos no ofrece ninguna garantía de seguridad”.

Pese a esas advertencias, especialistas coinciden en que el contexto actual no implica necesariamente una amenaza inmediata, aunque sí refuerzan la importancia de fortalecer los mecanismos de cooperación internacional y prevención en materia de seguridad.
La guerra y la economía
En paralelo, el conflicto también genera preocupación en el plano económico global. Desde el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertaron que una posible ampliación de la guerra en Medio Oriente podría tener efectos significativos en la economía mundial.
La directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, señaló que una extensión del enfrentamiento “tiene un potencial evidente de afectar los precios globales de la energía, la confianza del mercado, el crecimiento y la inflación”.
Georgieva indicó que el conflicto ya comenzó a generar efectos en los mercados internacionales. “Hasta ahora hemos observado perturbaciones en el comercio y la actividad económica, aumentos repentinos de los precios de la energía y volatilidad en los mercados financieros”, afirmó.
La titular del organismo sostuvo además que la situación global continúa siendo incierta. “La situación sigue siendo muy inestable y agrava un entorno económico mundial ya de por sí incierto”, explicó.
Según el FMI, el impacto final dependerá de la magnitud y la duración de las hostilidades. En ese sentido, Georgieva consideró que aún es “prematuro” evaluar plenamente las consecuencias económicas del conflicto, aunque confirmó que ya se registra una “subida vertiginosa” del precio internacional del petróleo y mayor volatilidad financiera.
AL/VDM






