Con un patrimonio de US$ 7.300 millones, Paolo Rocca, CEO de Techint, se transformó en el argentino más rico del mundo y relegó en el segundo lugar a Marcos Galperin. La noticia en sí llama la atención por dos motivos: el primero es la caída del empresario tecnológico luego de cinco años y el segundo porque le agrega más condimentos al enfrentamiento que mantiene el Presidente de la Nación con el empresario.
El crecimiento de su patrimonio fue especialmente notable en los últimos años. A comienzos de 2023, su fortuna estaba estimada en menos de US$3.000 millones, pero el aumento del valor de las compañías del grupo y el auge del sector energético impulsaron una fuerte revalorización de sus activos. En apenas dos años, su riqueza prácticamente se triplicó, coincidiendo con el período en que comenzó el gobierno del líder libertario.
Sin embargo, la relación entre Rocca y el gobierno de Milei se tensó en los últimos meses tras una licitación para construir parte de un gasoducto vinculado al desarrollo de Vaca Muerta. El contrato para proveer los tubos de acero fue adjudicado finalmente a la empresa india Welspun Living Ltd, cuya oferta fue más económica que la presentada por la empresa Tenaris, perteneciente al grupo Techint. De hecho, en la licitación, el grupo argentino llegó en sexto lugar y aunque hizo otras ofertas, amparándose en la legislación vigente, nunca igualó al conglomerado asiático.
El episodio derivó rápidamente en un fuerte cruce público. El primer mandatario celebró la decisión de adjudicar el contrato a la compañía extranjera y criticó duramente al empresario en redes sociales, donde lo llamó irónicamente “Don Chatarrín de los tubitos caros”, sugiriendo que la oferta de Techint era excesivamente costosa. El conflicto se convirtió en uno de los enfrentamientos más visibles entre el gobierno libertario y el empresariado industrial argentino.
Las críticas de Milei continuaron en otros foros. Durante la apertura de Argentina Week, un encuentro orientado a captar inversiones y fortalecer vínculos con el sector financiero internacional, el libertario volvió a cargar contra el hombre más rico del país y contra Javier Madanes Quintanilla, dueño de Fate y Aluar, a quienes calificó como “empresarios prebendarios”. En su discurso sostuvo que ambos se beneficiaron durante años de un sistema de protección estatal y acusó a ciertos grupos industriales de haber operado en connivencia con la política.
El Presidente defendió además la apertura comercial impulsada por su gobierno y afirmó que las protecciones arancelarias terminan perjudicando a los consumidores. En ese contexto, cuestionó a quienes reclaman políticas de defensa de la industria local y sostuvo que muchos empresarios prefieren “cazar en el zoológico”, una frase con la que buscó criticar a los sectores que dependen de barreras comerciales para competir.
Desde Techint rechazaron esas acusaciones. Rocca incluso respondió con una carta pública en la que defendió la competitividad de su empresa, explicó que el precio ofrecido por Tenaris estaba alineado con los valores internacionales y recordó las inversiones realizadas por el grupo en Argentina en los últimos años. Así, la disputa se transformó en uno de los conflictos más visibles entre el nuevo modelo económico libertario y el histórico entramado industrial argentino, en un momento en el que el empresario alcanza su mayor nivel de riqueza personal.
Desde el Gobierno sostienen que los empresarios vienen beneficiándose hace años de políticas proteccionistas y por eso apuestan por una una política de apertura muy agresiva. En tanto, el líder de Techint advierte sobre los riesgos de abrir la economía sin condiciones de competencia equivalentes. Paradójicamente, en medio de este conflicto político, Rocca alcanzó su mayor nivel de riqueza y se convirtió en el empresario más rico de la Argentina.
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