La Agencia Nacional de Puertos y Navegación (ANPyN) intervino el Puerto de Ushuaia el 22 de enero. La decisión, que tuvo la venia del Ejecutivo, se formalizó en el Boletín Oficial. El objetivo de la medida fue restituir las condiciones de seguridad y revisar el presupuesto por presuntos desvíos de fondos.
El gobierno de Tierra del Fuego reaccionó. En un comunicado, el gobernador Gustavo Melella rechazó la intervención y destacó el óptimo funcionamiento de la terminal. También mencionó que en las dos semanas previas el puerto batió récors: llegaron, en promedio, 16 embarcaciones internacionales por día. E indicó que se había completado la obra de extensión del muelle, lo que duplica la capacidad de atraque simultáneo.
Aun con las fallas en la seguridad, la terminal siguió operando. Pero a los empleados les prohibieron la entrada. La decisión del Ejecutivo, basada en un informe de la ANPyN, sucedió unos días después de que el presidente Javier Milei consiguiera un espaldarazo económico de parte de los Estados Unidos. La intervención del puerto, entonces, quedó envuelta en sospechas.
La página oficial de Mapa de Puertos Argentinos tiene 98 terminales registradas a lo largo y ancho del país. Solo el de Ushuaia está intervenido y no es «un puerto del montón», sino la puerta de entrada a la Antártida, el segundo más cercano a las Malvinas, terminal de cruceros turísticos de gran porte y buques de inspección militar, y tiene una ubicación estratégica en términos geopolíticos para comercio y logística. Entonces, ¿qué puede haber detrás de la intervención?

El Puerto de Ushuaia, la entrada a la Antártida
«Le pregunté al actual secretario de Malvinas, Andrés Dachary, cuánto faltaba para que embarcaciones norteamericanas o inglesas ingresen por la vía logística principal de ingreso a la Antártida. Me dijo que no mucho», advirtió a La Pluma Moisés Solorza, ex secretario de Energía de Tierra del Fuego.
Ante la consulta de La Pluma, el ex secretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur de la Nación Argentina, Guillermo Carmona, explicó: «Hay que tener en cuenta dos vectores importantes a nivel geopolítico en el Atlántico Sur. Por un lado, Malvinas con la presencia colonial británica, la militarización y el saqueo de recursos naturales argentinos de parte de la potencia colonial. Y por otro, la Antártida«.
El puerto de Ushuaia es la puerta de entrada a la Antártida, terminal de cruceros turísticos de gran porte y buques de inspección militar, y tiene una ubicación estratégica en términos geopolíticos para comercio y logística.
Agregó Carmona: «Una presencia estadounidense en Tierra del Fuego agrava y potencia enormemente la presencia británica en Malvinas». Lo dice en referencia al lazo entre Estados Unidos y Gran Bretaña, aliados estratégicos en el campo político, económico y militar. Hay, según el ex secretario de Malvinas, un «estrechísimo vínculo» a nivel histórico y, actualmente entre el presidente de los Estados Unidos y el primer ministro de Gran Bretaña, Keir Starmer. «Trump ha llegado a decir en su visita a Londres que es una alianza eterna», remarca Carmona.
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La amenaza china
«El contexto en el que se produjo la intervención es uno en el que el presidente Javier Milei ha tenido una predisposición para favorecer el posicionamiento de Estados Unidos en Tierra del Fuego. Esto se vio en las reiteradas visitas de jefes del Comando Sur (N. de la R.: pertenece al Departamento de Defensa de EEUU) a Ushuaia«, suma Carmona.
Si en 2024 y el año pasado, hubo visitas de personas de alto rango del ejército estadounidense, días después de la intervención aterrizó en Ushuaia un avión de la Fuerza Aérea norteamericana. Según el diario local Tiempo Fueguino ese vuelo trajo a «una comitiva bipartidista de legisladores estadounidenses» para hacer una visita «institucional vinculada al análisis de minerales críticos y otros asuntos considerados estratégicos». La embajada de Estados Unidos en Argentina comunicó que «la visita forma parte de una gira más amplia por el país, centrada en recursos estratégicos y cadenas de suministro en el contexto de la transición energética».
La intervención se produjo en el momento en que Javier Milei tuvo predisposición para favorecer el posicionamiento de los Estados Unidos en Tierra del Fuego.
«Primero vino la (generala) Laura Richardson y después el almirante Alvin Holsey. En el caso de Richarson, ella viajó a Ushuaia y, en vez de ser recibida por alguien de su rango, la recibió Milei, que viajó particularmente a Tierra del Fuego», repasa el ex secretario de Malvinas. Esto sucedió en 2024. Milei, anfitrión, pidió entonar el himno estadounidense.
El 12 de agosto se llevó a cabo un ejercicio militar en el que participaron el Cuerpo de Marines de Estados Unidos y la Brigada de Infantería de Marina Austral de la Armada Argentina y recientemente se anunció otro entrenamiento del mismo estilo. Según Carmona, no contaba con la autorización del Congreso necesaria para el ingreso de tropas extranjeras. Las numerosas visitas desde Norteamérica fueron justificadas en el marco de una supuesta amenaza de China sobre la Patagonia Austral.
Por su parte, Milei confirmó su intención de realizar una base naval en conjunto con los Estados Unidos. En aquella ocasión dijo: “Ushuaia es la capital de Tierra del Fuego. ¿Y de qué más? Islas Malvinas, Georgias, Sándwich del Sur y todo el espectro marítimo. Fue el acto de mayor soberanía que se hizo en los últimos 40 años. Es el primer paso para empezar a pensar la recuperación de Malvinas. Dale, que la saquen del ángulo».
“Ushuaia es la capital de Tierra del Fuego. ¿Y de qué más? Islas Malvinas, Georgias, Sándwich del Sur y todo el espectro marítimo. Es el primer paso para empezar a pensar la recuperación de Malvinas. Dale, que la saquen del ángulo», dijo Javier Milei.
Por su parte, Solorza, ex secretario de Energía de Tierra del Fuego, recuerda que la intervención ocurrió días antes de la reunión de Milei con su par estadounidense, Donald Trump, en la cumbre de Davos. Lo considera lejano a una coincidencia, «mucho menos amparados por Peter Lamelas, reciente embajador de EEUU en el país, que dijo abiertamente tener interés y que va a visitar a cada uno de los gobernadores, un claro mensaje de intervencionismo en la Argentina».
«La presencia de un grupo de senadores estadounidenses en Ushuaia a los pocos días de intervención del puerto le dio verosimilitud a esta prevención que tenemos los analistas», afirma Carmona. Desde el Gobierno niegan rotundamente un vínculo entre la decisión de ANPyN y la potencial base militar.
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