Para César Trejo el cruce entre Argentina e Inglaterra por los cuartos de final de la Copa del Mundo no se trata de un partido más, es la continuidad de los sentimientos que se viven en la sociedad, que se internalizan en las escuelas y que forman parte de la identidad nacioal. Para él, que es excombatiente, sacar ese condimento es “pretender racionalizar los sentimientos con razones mucho más profundas vinculadas a la racionalidad imperial”.
César Trejo estuvo en la guerra y ahora es secretario de la Confederación de Excombatientes de Malvinas y cree que hay una continuidad simbólica entre lo que pasó los años posteriores a la guerra con los comentarios que ve en las redes y canales de noticias por estos días.
“El desapasionamiento que nos piden ahora es el mismo que, apenas terminó la batalla de 1982, propuso la desmalvinización: olvidar quién es el enemigo, olvidar qué es lo que se jugó en esa batalla y olvidar el hundimiento del Belgrano como un crimen de guerra, olvidar todos los crímenes que cometieron a lo largo de su historia los británicos”, dice en diálogo con La Pluma.
Ayer, la Federación “2 de abril” que nuclea a veteranos –un término que incluye a colimbas, pero también a militares – lanzó un comunicado en el que pidió que el fervor futbolístico no se confunda con «revanchismo bélico». “Muchos están diciendo que el partido no es la guerra. Sabemos que no es la guerra, pero el pueblo lo vive como algo singular, nos enfrentamos a aquellos que ocupan gran parte de nuestro territorio y con el que hemos tenido casi dos siglos de relaciones asimétricas”, agrega Trejo.
Para él, las declaraciones de Lionel Scaloni acerca de que “es partido de fútbol y no hay más que eso” se entienden en términos futbolísticos y por su rol como director técnico, pero alertó sobre lo que pasa en el ecosistema de redes y medios de comunicación. “Entiendo que diga yo soy nada más que un técnico del fútbol, no soy el jefe espiritual y político de la Argentina que no lo es, pero lo que no entiendo es después todas las demás operaciones, instando a desapasionar o decir, que es solo un partido de fútbol”.
“Para el pueblo argentino nunca, ni en el 86, ni en el 2026, ni con (Antonio) Rattín antes de la guerra fue un partido más. Siempre fue un símbolo que viene del fondo de la historia argentina”, explica Trejo. Y pide vivirlo con “con la pasión que mueve la conciencia histórica».
“El deporte ha sido la sustitución de la guerra en términos simbólicos. Si lo vemos más abarcativamente, hoy las guerras no son sólo la confrontación armada, sino también las guerras híbridas, las guerras cognitivas, las guerras culturales, y acá se está dando una batalla en ese plano simbólico”, agrega Trejo. Para él, que estuvo en las islas, “no se trata ni de odio ni de nada por el estilo, se trata de la identificación de quien es aquel que nos sojuzga”.
En una carta abierta publicada ayer, desde la Confederación indicaron que “la identidad nacional no se suspende durante noventa minutos; vive en cada símbolo, en cada recuerdo y en cada expresión legítima de amor a la Patria” y alertaron sobre las nuevas formas de dominación, que no se ejercen sólo mediante las armas. “Existen mecanismos más silenciosos y eficaces que buscan debilitar la conciencia colectiva, relativizar la historia y vaciar de contenido nuestros símbolos. Ese poder blando pretende convencer a los pueblos de que el patriotismo es un exceso y que la memoria constituye un obstáculo para la convivencia”, indicaron.
“Yo no me puedo olvidar que la mayoría de los jugadores salieron del potrero y son de los sectores populares humildes, y más allá de lo que diga Scaloni en su rol de técnico, estoy convencido de que para Leonel Messi este no es un partido más. Para Lautaro Martínez este no es un partido, ni para Enzo Fernández, ni para cada uno de los jugadores no es un partido más, es el partido de sus vidas probablemente”, cierra.
CDB / VDM










