Este sábado las delegaciones de Estados Unidos e Irán se reunirán para empezar a buscar un acuerdo y encontrar una salida diplomática a la guerra en Medio Oriente que comenzó hace ya más de un mes. Las negociaciones sucederán en Pakistán, un país clave ya que está actuando como el mediador entre las partes. Días atrás, la diplomacia de Islamabad fue la responsable de lograr un alto al fuego de dos semanas, cuando el presidente norteamericano Donald Trump había amenazado con extinguir a toda la civilización persa.
Mientras que la delegación estadounidense estará encabezada por el vicepresidente James David Vance, la de la República Islámica será liderado por el presidente del Parlamento, Mohamad Baqer Qalibaf. De esta manera, será la primera vez que se encuentren cara a cara funcionarios de ambos países desde 1979, cuando sucedió la Revolución iraní y se impuso el gobierno de los ayatolás.

La República Islámica de Irán presentó esta semana un documento con una lista de diez exigencias mínimas para que Teherán considere viable el fin de las hostilidades. Entre los más importantes, se encuentran que Washington debe reconocer el derecho persa al enriquecimiento de uranio, el retiro de las tropas norteamericanas en Medio Oriente, que se termine la guerra en el Líbano, reparaciones económicas por parte de Estados Unidos e Israel y el control total del estrecho de Ormuz.
Desde la Casa Blanca, la secretaria de prensa Karoline Leavitt aseguró que la gestión de Trump presentaría una propuesta de paz de quince puntos, siempre y cuando Irán garantice la apertura total del estrecho de Ormuz, una ruta marítima por la cual pasa alrededor del 20% de la producción mundial de petróleo y gas natural licuado (GNL).

Horas antes de comenzar la reunión, el vicepresidente iraní, Mohamad Reza Aref, advirtió que si priman los intereses israelíes durante las negociaciones «no habrá acuerdo» y «el mundo enfrentará mayores consecuencias». Estas declaraciones sucedieron en el contexto de que Israel sostuvo esta semana que el conflicto en Líbano no formará parte de las discusiones para el fin de las hostilidades en la región, algo que para los persas resulta clave por su alianza con Hezbolá. De hecho, el Estado judío realizó un ataque brutal en Beirut horas después del anuncio del alto al fuego, el pasado martes, en el que murieron más de 200 civiles en diez minutos tras un intenso bombardeo.
Mientras las delegaciones norteamericanas e iraníes mantienen su primer encuentro cara a cara en Islamabad, Israel volvió a atacar el sur del Líbano y al menos unas 13 personas resultaron muertas. Se espera que este martes las delegaciones de Beirut y Tel Aviv tengan su primera reunión de paz en Washington, donde el eje estará en el desarme de Hezbolá.
Las 10 exigencias de Irán para terminar la guerra
Según el documento publicado días atrás por la República Islámica de Irán, Teherán exige diez puntos para finalizar las hostilidades en Medio Oriente. El primero de ellos es una garantía de no agresión que asegure el cese permanente de cualquier agresión por parte de Estados Unidos.
Otro punto clave para el régimen islámico es que Washington reconozca su control total del estrecho de Ormuz. Esto significa un verdadero desafío para la Casa Blanca, ya que esta demanda afecta directamente sus intereses en materia energética y la de sus países aliados en el Golfo.

La República Islámica reclamó la finalización de todos los conflictos regionales, incluido cualquier acción militar contra su aliado Hezbolá en el Líbano y los hutíes de Yemen. Además, Estados Unidos debería abandonar todas sus bases militares en Medio Oriente, reconocerle a Irán su derecho a enriquecer uranio y que repare económicamente a Teherán por los bombardeos iniciados el pasado 28 de febrero junto a Israel.
Por otra parte, el gobierno de los ayatolás exige que se levanten todas las sanciones económicas, tanto primas, como secundarias, en su contra y que se cancelen todas las resoluciones adoptadas por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OEIA) que señalan incumplimentos en sus obligaciones para la no proliferación nuclear.
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