Que «no se les pasa una», que el nuevo tribunal «es duro». Ese fue, en los últimos días, el comentario que fue y vino entre querellas y defensas. En la primera audiencia del Maradona II -el nuevo juicio por la muerte del futbolista- tres nuevos jueces ocupan el estrado de la sala de audiencias de los Tribunales de San Isidro. El más joven ostenta un récord. A otro, una serie de denuncias no le impidieron hacer carrera. Y el tercero, escribió una frase motivacional en su CV digital.
Los magistrados Alberto Gaig, Alberto Ortolani y Pablo Rolón conforman el Tribunal Oral en lo Criminal N°7. Serán ellos los que definirán el destino de las siete personas señaladas como responsables por la muerte de Diego Maradona. Los acusados son ocho, pero la enfermera Gisella Dahiana Madrid será juzgada aparte, en un juicio por jurados. La imputación que cae sobre ellos es homicidio simple con dolo eventual, que implica una pena de entre 8 y 25 años de cárcel.
En una audiencia preliminar, Alberto Gaig -presidente del tribunal- se cruzó con Francisco Oneto, nuevo integrante en el equipo de abogados que defiende a Leopoldo Luque, el médico neurocirujano y amigo de confianza de Maradona. Fue una discusión acalorada en la que Gaig se impuso ante Oneto, abogado mediático, ex candidato a vicegobernador en la Provincia de Buenos Aires por La Libertad Avanza.
Un dato curioso: Gaig, 56 años, fue nombrado juez de San Isidro en 2016, mismo año y mismo departamento que Julieta Makintach, quien fuera vocal del juicio anterior, debate que anulado por haberse probado que la jueza participaba de un documental sobre el proceso en el que tenía voz y voto. La abogada fue destituida.

Antes de ocupar el estrado, Gaig trabajó en el Ministerio Público. Intervino en la etapa de instrucción del caso María Marta García Belsunce. En 2007 participó de una inspección ocular a la casa del country Carmel. No hubo obstáculos en la carrera de Gaig, aun cuando pesan sobre él dos denuncias: mal desempeño y violencia laboral. Lejos de desmentirlo, el magistrado dijo que eran «internas».
Alberto Ortolani, otro miembro del tribunal, es el más joven del trío. Lleva 30 años en la Justicia y como en 2008 juró como juez, tiene un récord: el de mayor antigüedad en los Tribunales Orales de San Isidro. Fue parte del tribunal en el juicio por el «Robo del Siglo», el extraordinario saqueo al banco de Río de Acassuso, ocurrido en enero de 2006.
Y también el que condenó en 2011 a los hermanos de María Marta García Belsunce -el periodista Horacio García Belsunce y Jon Hurtig- por encubrimiento. También el que les dictó el sobreseimiento, en 2020, porque no se logró que quedara firme la sentencia. Por lo demás: dos hijos, hincha de Tigre y docente.
El perfil en Linkedin de Pablo Rolón, el último integrante del tribunal, dice: «Los grandes maestros de mi vida me enseñaron que la dignidad no se negocia y que perseguir los sueños es cosa de valientes». Un escalón antes que otro, en 1986 Rolón arrancó como auxiliar de Justicia en el Departamento Judicial San Isidro y después de ocho años, a auxiliar letrado. Asumió como juez hace doce años, luego de ocupar el cargo de secretario -primero en el Ministerio Público Fiscal , luego en el TOC 4- y desempeñarse como fiscal en el TOC N°4.
Rolón organizó el juicio por el crimen de Horacio Conzi, el empresario gastronómico. Confirmó la condena a tres años -en suspenso- del caso conocido como «motochorros VIP», en el que estuvo involucrado el hijo de la conductora Ernestina País y el economista Octavio Laje. Rolón no fue sorteado para el juicio por la muerte de Maradona sino que ocupa el lugar de otro juez que se excusó por razones de salud.
Maradona: qué se juzga
Cuál fue la cadena de mando y las responsabilidades médicas entorno al dispositivo que se armó para rehabilitar a Maradona del consumo de alcohol en el 14 y el 25 de noviembre: eso es lo que se juzga. Los acusados son Leopoldo Luque, neurocirujano; Agustina Cosachov, psiquiatra; Carlos Díaz, psicoanalista; Nancy Forlini, doctora y coordinadora de la empresa de salud privada Swiss Medical; Mariano Perroni, coordinador de enfermeros de Medidom –empresa tercerizada de Swiss Medical para cuidados domiciliarios–; los enfermeros Ricardo Almirón y Gisella Madrid, que pidió ser juzgada aparte, en un juicio por jurados; y Pedro Di Spagna, médico clínico.

Gaig, Ortolani y Rolón escucharán a lo largo de las audiencias a los testigos. Verán videos y fotos, analizarán las pericias. Y serán, si nada detiene a este nuevo juicio, los que dicten veredicto. En el banquillo de los acusados hay médicos, enfermeros, un psicoanalista y una empleada administrativa: todos trabajadores de la salud. Como es obligatorio que presencien los lineamientos, volverán a coincidir en la sala con las querellas: Dalma, Gianinna y Jana, las hijas; y los abogados que representan a Diego Junior y Dieguito Fernando; y a las hermanas de Maradona.
VDM






