Las criptomonedas volvieron a ocupar el centro del debate público luego de que el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, atribuyera parte de su patrimonio a inversiones en Bitcoin realizadas entre 2013 y 2018. En la documentación presentada ante organismos de control, el funcionario declaró más de US$ 500.000 vinculados a activos digitales y explicó que parte de esas tenencias permanecieron durante años almacenadas en billeteras frías o «cold wallets».
Se trata de dispositivos o mecanismos de almacenamiento que permiten guardar criptomonedas sin conexión permanente a internet, reduciendo considerablemente el riesgo de ataques informáticos. A diferencia de las billeteras calientes («hot wallets»), que están conectadas de manera permanente a internet mediante aplicaciones o plataformas de intercambio, las billeteras frías funcionan de manera aislada y sólo se conectan cuando el usuario necesita realizar una operación.
La clave privada es el elemento más importante de una billetera digital, ya que permite acceder y disponer de los fondos. Por ese motivo, mantenerla desconectada de internet es considerado uno de los métodos más seguros para resguardar activos digitales.
Utilizarlas es tan sencillo como generar un código QR con el dispositivo y enviar las criptomonedas compradas a través del mismo. Sus valores oscilan entre los 149 a 289 dólares. El dispositivo se compra por única vez, no hace falta renovarlo, y lo que cambia entre modelos es la capacidad de almacenamiento y algunas herramientas extras como bluetooth. Pero para un usuario cripto promedio, cualquiera cumple con sus necesidades.

Los distintos tipos de billeteras frías
Actualmente, las billeteras frías suelen presentarse como dispositivos físicos similares a un pendrive que se conectan a una computadora mediante USB. Sin embargo, durante los primeros años de Bitcoin existían otros formatos más rudimentarios.
Uno de ellos es la denominada «paper wallet» o billetera de papel, que consiste en imprimir las claves públicas y privadas en una hoja física. De acuerdo con lo mostrado por Adorni durante una entrevista televisiva, parte de sus activos habrían sido almacenados bajo esta modalidad, muy popular entre los primeros usuarios de Bitcoin.
En este sistema, la clave privada no queda guardada en ningún dispositivo electrónico conectado a internet, sino únicamente en formato físico, lo que disminuye las posibilidades de hackeo remoto.
Ventajas y riesgos
La principal ventaja de las billeteras frías es la seguridad. Al permanecer desconectadas de internet, son menos vulnerables a ciberataques, robos de credenciales o vulneraciones de plataformas de intercambio. Por esa razón suelen ser utilizadas por inversores que planean conservar sus criptomonedas durante largos períodos sin realizar movimientos frecuentes.
Sin embargo, también presentan riesgos. Si el usuario pierde el dispositivo físico, la hoja donde están impresas las claves o las frases de recuperación, puede perder definitivamente el acceso a sus fondos. Además, resultan menos prácticas para quienes realizan operaciones cotidianas con criptomonedas.
RM/EO






