El Gobierno dio un nuevo paso en su estrategia de impulsar el crédito en dólares dentro de la economía. A través de la Comunicación «A» 8446/2026, publicada en el Boletín Oficial, el Banco Central (BCRA) flexibilizó las condiciones para acceder a préstamos en moneda estadounidense y amplió el universo de empresas que podrán recibir ese financiamiento. La reglamentación previa había sido creada junto a una batería de medidas después de la crisis de 2001 para evitar que un evento de tal magnitud se repita.
La nueva normativa permite que compañías que no generan ingresos propios en dólares puedan tomar créditos en esa moneda siempre que presenten una garantía directa otorgada por una empresa exportadora. De esta manera, ya no será requisito que los vencimientos del préstamo estén alineados con los ingresos del tomador en la misma moneda.

Hasta ahora, el acceso a los créditos en dólares financiados con depósitos de ahorristas estaba limitado principalmente a exportadores y a empresas vinculadas a su cadena de proveedores. El objetivo era evitar los denominados «descalces de moneda», es decir, que una firma con ingresos en pesos asumiera obligaciones en dólares que luego no pudiera afrontar ante una devaluación.
Con la modificación, las entidades financieras podrán extender préstamos a compañías que no exportan, siempre que cuenten con el respaldo de una firma que demuestre ingresos genuinos en dólares provenientes del comercio exterior. En caso de incumplimiento por parte del deudor, el banco podrá reclamar directamente al garante.
Desde el Banco Central, que conduce Santiago Bausili, señalaron que la medida busca orientar «recursos ociosos en moneda extranjera hacia otros sujetos sin afectar la capacidad de repago de los depósitos captados en dólares».
La restricción modificada era una normativa aprobada tras la crisis de 2001: el artículo 23 del Decreto 905/2002 había limitado el uso de los depósitos en dólares como garantía. De esta manera se evitaban descalces de moneda entre bancos y deudores.
Más crédito para una economía que busca financiamiento
La decisión llega en un contexto en el que los préstamos en dólares son el segmento más dinámico del sistema financiero. Aunque durante junio muestran una desaceleración respecto de meses anteriores, continúan siendo la principal fuente de expansión del crédito.
Según los últimos datos oficiales, los bancos ya transformaron en préstamos cerca del 60% de los depósitos en dólares del sector privado, la proporción más alta de los últimos siete años. Sobre un total de US$ 39.300 millones depositados en el sistema financiero, unos US$ 23.300 millones ya fueron canalizados hacia distintos tipos de financiamiento.
Sin embargo, la mayor parte de esos recursos continúa concentrada en operaciones vinculadas al comercio exterior. Aproximadamente el 74% de los préstamos en dólares se destina actualmente a la prefinanciación de exportaciones.
Con la flexibilización anunciada este martes, el Gobierno apuesta a ampliar la demanda de crédito en moneda extranjera y a profundizar el uso de esos fondos dentro de la economía real.
Una restricción heredada de la crisis de 2001
La norma modificada tiene su origen en las medidas adoptadas tras el colapso económico y financiero de 2001. Luego del corralito, la pesificación forzada y la crisis bancaria, el gobierno de Eduardo Duhalde estableció límites estrictos para el uso de los depósitos en dólares.
El artículo 23 del Decreto 905/2002 dispuso que los dólares captados por los bancos sólo podían prestarse a personas o empresas con ingresos vinculados al comercio exterior, precisamente para evitar que se repitiera uno de los problemas que agravaron la crisis: el endeudamiento en dólares de actores que generaban ingresos en pesos.
Antes de la devaluación de 2002 era habitual que empresas tomaran préstamos en moneda estadounidense atraídas por tasas más bajas. Cuando el peso perdió valor, muchas de esas obligaciones se volvieron impagables y provocaron fuertes pérdidas para el sistema financiero.
Ese esquema fue ratificado años después mediante la Comunicación «A» 5908 de 2016, durante la presidencia de Federico Sturzenegger en el Banco Central. Más recientemente, en febrero de 2025, la gestión de Javier Milei eliminó algunas restricciones mediante la Comunicación «A» 8202, aunque mantuvo vigente la limitación central vinculada al uso de depósitos en dólares.
La nueva disposición representa el cambio más importante sobre ese esquema en más de dos décadas y abre la puerta a que un mayor número de empresas pueda acceder a financiamiento en moneda extranjera, siempre bajo un esquema de garantías que, según el Gobierno, preserva la seguridad de los depósitos de los ahorristas.
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