Argentina atraviesa un período de deterioro económico que se ve reflejado en la caída del poder adquisitivo, la pérdida de trabajo y el cierre de empresas. En paralelo, emerge un mercado disponible únicamente para los más ricos que son, hoy por hoy, los que más ven crecer su economía: el de los autos de lujo.
Y es que este año los coches de alta gama -valuados entre US$ 50 y 100 mil– experimentaron un boom de ventas por una baja de impuestos direccionada, al igual que el RIGI y los beneficios impositivos, a los sectores más pudientes. De esa forma, alcanzaron un crecimiento de ventas hasta 80% interanual en mayo.
En marzo de este año, el presidente Javier Milei decidió eliminar el impuesto a los autos de lujo, lo que generó una baja de entre 20% y 30% en los precios. Entre enero y mayo se vendieron 56,6% más vehículos que en igual período del 2025. Asimismo, este mercado «premium» representa menos del 2% del mercado total de autos.
En detalle, se puede observar impactantes subas: la venta de Porsche subió 271% en lo que va del año; el BMW un 87,3%; el Mercedes Benz un 59,5% interanual y el Audi un 21,3%.
Mientras tanto, en lo que va del año las ventas de autos comunes cayeron 9,7% interanual. Y esperan que el semestre termine con una baja de ventas de más del 10%, según ACARA. En ese sentido, marcas de autos base como Fiat y Volskwagen perdieron ventas por casi el 30 %.

Esta tendencia delata una clara dinámica social, en la que la brecha entre ricos y pobres se agranda cada vez más. Así lo mostró el reciente informe del Indec sobre los niveles de ingresos. La desigualdad aumentó en el primer trimestre, con los ingresos de los ricos que crecieron más que el de los pobres. La diferencia de ingresos es 15 veces mayor para el primer grupo.
Mientras los más pobres ganaban hasta marzo $ 143.300 como mediana per cápita familiar, los más opulentos cobran $ 2.081.317. La bracha se incrementó, puesto que todo el año pasado la distancia era de 13 veces más.
Un argentino necesita superar los $ 1.500.000 mensuales para meterse dentro del 10% de los hogares con mayores ingresos del país. Dentro de ese segmento, los ingresos muestran una dispersión significativa. Arrancan en ese umbral y pueden trepar hasta los $ 23.160.000 por mes. En promedio, en este grupo perciben $ 2.435.937.
Además, mientras los millonarios compran autos de lujo, los argentinos de a pie apenas pueden comprar leche. Según el informe del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), entre enero y abril de 2026, las ventas al mercado interno retrocedieron 1,5% en volumen respecto al mismo período de 2025. La medición en litros de leche equivalentes marca una disminución del 2,1%.

Lo mismo ocurre con la carne. Según estimaciones del Instituto para el Desarrollo Agroindustrial Argentino (IDAA), el consumo de carne vacuna continúa en retroceso y se ubica en niveles históricamente bajos, en torno a los 47 kilos por habitante anualizado, uno de los registros más débiles de las últimas dos décadas. Sin embargo, experimentó un gran crecimiento en sus ventas a Estados Unidos en 2026. Con ventas de US$ 86 millones por 11.000 toneladas, el sector logró un crecimiento interanual del 369%. Este volumen equivale que se había enviado durante los primeros ocho meses de 2025.
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