La industria vuelve a sufrir un duro golpe en medio de un contexto de por sí crítico. La planta Tenaris-SIAT de Valentín Alsina, perteneciente al Grupo Techint, inició un proceso de despidos que alcanza a 150 trabajadores especializados, casi la mitad del personal contratado bajo la modalidad de plazo fijo. El ajuste se produce en una fábrica estratégica para la producción de tubos destinados a proyectos energéticos como Vaca Muerta y se suma a un escenario de creciente deterioro del empleo industrial.
De acuerdo con la información brindada por los representantes gremiales, la planta cuenta con unos 140 trabajadores efectivos y alrededor de 200 contratados a término. Los empleados afectados pertenecen a este último grupo y, en muchos casos, acumulaban más de cuatro años de antigüedad mediante renovaciones sucesivas de sus contratos. «Nos informaron oficialmente que serán 150 los trabajadores que quedarán en la calle a partir del miércoles», confirmó a La Pluma Diario José Villa, integrante de la comisión interna de la UOM en Tenaris SIAT.
Según explicó el delegado, el deterioro de la actividad comenzó a principios de este año, cuando Techint perdió una de las principales licitaciones vinculadas al desarrollo de Vaca Muerta. «Arrancamos mal el año porque el grupo perdió una licitación muy importante para fabricar el tipo de producto que hacemos en esta planta, que son los tubos. A partir de eso también surgieron las controversias entre el Presidente y el CEO del grupo, y eso impactó en los niveles de producción que necesitábamos para un proyecto de esa magnitud. Después aparecieron otros proyectos, pero de menor escala», señaló.

Tras conocerse la decisión, los trabajadores presentaron un petitorio a la dirección de la empresa para mantener el actual esquema de suspensiones hasta fin de año como alternativa para evitar los despidos. La expectativa del personal es que durante el segundo semestre se adjudiquen nuevos proyectos vinculados a Vaca Muerta que permitan recuperar carga de trabajo. «Nosotros venimos planteando mantener la continuidad laboral de todos los trabajadores a la espera de nuevos proyectos. Por eso propusimos un acuerdo de suspensiones, como ya ocurrió en otras oportunidades, para sostener los puestos de trabajo durante los próximos seis meses», explicó Villa.
Sin embargo, aseguró que la empresa rechazó esa alternativa. «La respuesta de la empresa fue avanzar con la desvinculación de estos trabajadores. Nosotros seguimos insistiendo para abrir una mesa de diálogo, pero hasta ahora no hubo ningún cambio de postura», aseveró.
Como respuesta, los once delegados y los más de 350 trabajadores que continúan en la planta resolvieron en asamblea intensificar las gestiones con la Unión Obrera Metalúrgica y dar visibilidad pública al conflicto. «Lo primero que decidimos fue darle difusión al conflicto y seguir insistiendo para abrir una mesa de diálogo con la empresa. También recibimos el respaldo de la UOM, tanto de la seccional Avellaneda-Lanús como de la conducción nacional», indicó.
Los representantes gremiales advierten que el ajuste podría no terminar con esta primera tanda de despidos. Según Villa, durante las reuniones mantenidas con la empresa también aparecieron propuestas para modificar las condiciones laborales. «La empresa quiere avanzar sobre distintas cuestiones vinculadas con los puestos de trabajo y con la reforma laboral. No se trata solamente de los despidos», sostuvo.
El dirigente también destacó que los trabajadores afectados cuentan con una alta especialización. «Muchos de los compañeros tienen más de cuatro años de antigüedad y participaron de la fabricación de los caños para la primera etapa del Gasoducto Néstor Kirchner. Es personal con experiencia y conocimiento que hoy queda afuera.»

Techint, Vaca Muerta y la tensión con el Gobierno
El conflicto tiene además un fuerte componente político. Techint fue uno de los grupos empresarios que respaldó buena parte de la agenda económica impulsada por el Gobierno de Javier Milei. Sin embargo, la relación comenzó a tensarse cuando la compañía perdió la licitación para proveer los caños del gasoducto Vaca Muerta-Río Negro frente a la empresa india Welspun, que presentó una oferta cerca de 200 millones de dólares inferior.
Desde entonces crecieron las diferencias entre el oficialismo y el grupo encabezado por Paolo Rocca, al tiempo que comenzaron a circular versiones sobre una reorganización productiva en la planta de Valentín Alsina.
Un caso que refleja la crisis industrial
Para Villa, lo que ocurre en Tenaris SIAT no constituye un episodio aislado. «Lo que vemos todos los días es que no solamente hay despidos. También estamos viendo cierres de empresas. Es una situación que se está repitiendo en distintos sectores de la industria.»
Los datos muestran que el diagnóstico trasciende el caso de la planta de Valentín Alsina. Según el Monitor de Empresas elaborado por Fundar sobre la base de registros de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), desde la asunción de Javier Milei hasta marzo de 2026 desaparecieron más de 26.000 empresas empleadoras en el país, equivalente a una caída del 5,2% del entramado productivo formal. El informe también señala que ya se acumulan 18 meses consecutivos de retroceso en la cantidad de firmas registradas.
El empleo formal también continúa mostrando señales de deterioro. La pérdida de empresas se concentra principalmente en pequeñas y medianas firmas, aunque el fenómeno ya alcanza a compañías de mayor tamaño y a sectores estratégicos de la industria, afectados por la caída de la demanda, el elevado costo del financiamiento y el freno de la inversión productiva.

En ese contexto, los 150 despidos anunciados en Tenaris SIAT adquieren una dimensión que trasciende el conflicto puntual. La planta concentra mano de obra altamente calificada, conocimiento industrial acumulado y capacidades tecnológicas desarrolladas durante décadas. La pérdida de ese capital humano no solo impacta sobre las familias afectadas, sino también sobre una cadena de proveedores, comercios y servicios que dependen de la actividad manufacturera del Conurbano Sur.
Mientras el Gobierno apuesta a que grandes proyectos como Vaca Muerta impulsen una nueva etapa de crecimiento, la economía real continúa exhibiendo señales de fragilidad. El caso de Tenaris SIAT refleja esa tensión: una planta estratégica para el desarrollo energético del país reduce personal especializado en un momento en que la inversión prometida aún no logra traducirse en una mayor demanda de empleo industrial.
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