Diego Santilli entró el domingo a la Quinta de Olivos hablando por teléfono. Los medios que cubrían el momento registraron que en la pantalla de su celular, en letras blancas bien grandes, se leía: «Mauri». Pocos minutos después, Mauricio Macri publicó en X que había hablado con él «previo a su reunión con el presidente» y que «celebraba la decisión». La respuesta de Javier Milei fue ningunear la injerencia de Macri en la designación, insistiendo en que todas las decisiones del gobierno son suyas. La escena resume con precisión dónde queda parado el PRO con la llegada del «Colo» a la Jefatura de Gabinete: adentro del gobierno, pero sin que nadie se lo retribuya del todo.
Hoy hablé con @diegosantilli previo a su reunión con el presidente. Me dijo que iba a ser designado como nuevo jefe de Gabinete. Celebro esa decisión. Confío en que ayude a fortalecer el cambio, a recuperar un poco de la tranquilidad que necesita el país y a permitir que las…
— Mauricio Macri (@mauriciomacri) June 28, 2026
La designación de Santilli como sucesor de Adorni es, en primer lugar, el resultado de una semana en la que el PRO tuvo un papel paradójico. Fue uno de los partidos aliados que más cuestionaban públicamente al jefe de Gabinete —comunicados duros, Macri diciendo que había que llegar a los cargos «por antecedentes, no por lealtad ciega», Goerling Lara anunciando que acompañarían la moción de censura— y al mismo tiempo el que le dio más vida en el Congreso: no bajó al recinto el martes en Diputados para avanzar con la interpelación, no se sentó en el Senado el jueves. Adorni se terminó yendo cuando ya no le quedaba margen político. Y el sucesor es del PRO. Otro ministro más con pasado y presente amarillo.
Luis Caputo fue ministro de Finanzas de Macri. Federico Sturzenegger presidió el Banco Central en esa gestión. Ignacio Devitt empezó su carrera en el macrismo porteño. Santiago Bausilli fue subsecretario de Financiamiento con Macri. Patricia Bullrich —exPRO— conduce el bloque oficialista en el Senado. El nuevo secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, fue vocero de Néstor Grindetti y de María Eugenia Vidal. Son al menos 12 los exfuncionarios macristas que hoy integran distintos estamentos del gobierno libertario.
Santilli mismo lo reconoció en sus primeras declaraciones tras la designación, aunque con cuidado: «Tomé una decisión hace dos años, para más allá de los colores partidarios acompañar una visión de país. A mí no me importa desde qué lugar, yo acompaño». Y sobre Macri y Milei fue explícito en fijar su pertenencia: «El liderazgo hoy, claramente y contundentemente, es de Javier Milei«. Sobre el estado de su relación con el expresidente dijo que llevaba tiempo sin hablar, aunque la pantalla del celular camino a Olivos sugería lo contrario. Respecto de Adorni fue generoso: «Trabajó hasta el último día. Estaba anímicamente destruido». Y descartó haber presionado por su salida: «El que decide es el Presidente. Yo digo mi visión en el lugar en el que la tengo que decir».
Los planes de un Ritondo que festeja
Dentro del PRO, quien más cómodo quedó con la designación es Cristian Ritondo. El jefe del bloque en Diputados fue el arquitecto silencioso de toda la semana: negoció con Martín Menem la convocatoria a la comisión del 30 para que el PRO tuviera coartada y no bajara el martes; no bajó; y ahora festeja. «Es una acertada decisión del Gobierno terminar con esto. Permite encarar una agenda en serio. Con este tema el Congreso estaba casi frenado», dijo en Radio Mitre. Y agregó que su amigo Santilli «tiene capacidad de gestión, experiencia, conoce el funcionamiento del sistema político y tiene buena relación con los gobernadores».

Lo que Ritondo no dijo en esa misma radio es que el PRO —su bloque— había sido determinante para que Adorni ganara días en el Congreso. Y que ese mismo Santilli, el hombre que ahora elogia, fue el que Ritondo lleva impulsando como candidato a gobernador bonaerense desde que se cristalizó el acuerdo con LLA. Ambos empujan esa candidatura desde 2025, cuando «el Colo» encabezó la lista bonaerense y ganó. La Jefatura de Gabinete es, para esa lectura, un trampolín hacia la gobernación —o al menos una forma de consolidar la figura en el único distrito que puede definir la elección de 2027.
Macri celebra, Milei lo ignora
Macri siguió la designación de cerca. En el entorno del expresidente sostienen que estuvo informado todo el fin de semana por emisarios. Después vino el llamado minutos antes de que entrara a Olivos. En X fue entusiasta: «Confío en que ayude a fortalecer el cambio». Pero Milei salió casi de inmediato a desinflar la narrativa de que el PRO ganó algo. Según fuentes cercanas al Presidente, la decisión fue exclusivamente suya y de Karina.
La tensión entre ambos viene de lejos. Desde el PRO piensan que Macri quiso ayudar en su momento y «le negaron esa colaboración». Que no hay más relación ni diálogo entre ambos. Que el último canal de comunicación fue Guillermo Francos, y que su salida terminó de cortar ese vínculo. El acto de Mar del Plata del viernes con Ritondo, Fernando De Andreis, Martín Yeza y Vidal en el panel, cuarteto en la previa y AC/DC en la entrada de Macri fue otra cosa: el PRO construyendo su propia narrativa hacia 2027, con nueva imagen visual y la consigna de «El Próximo Paso», sin nombrar candidato a gobernador pero con Santilli como el nombre cada vez más anunciado.

El dilema de Santilli: el PRO en el gobierno de otro
El perfil de Santilli es el de alguien que si bien pertenece al PRO, tendió puentes entre Karina Milei y Santiago Caputo, tiene vínculos con todo el sistema —gobernadores, aliados, UCR— y que llega al cargo más desgastante del gabinete en el momento más delicado de la gestión. Su primera declaración pública apuntó a recuperar la agenda económica «que con todo lo que pasó quedó tapada» y a preparar el terreno para la reelección de Milei. «Estoy convencido de que tiene que ser el primer Presidente no peronista que reelija«, dijo.
Esa frase también encierra una definición sobre su propio lugar: Santilli trabaja para Milei, no para Macri. Sigue afiliado al PRO, pero responde al Presidente. El Colo empezó en el menemismo, junto a Ritondo, siguió en el duhaldismo, pasó por el PRO, fue vicejefe de gobierno porteño con Larreta y encabezó una lista de LLA. Hoy es jefe de Gabinete de un gobierno que no es el suyo. Y Macri, que lo formó y lo celebra desde afuera, sabe que lo que ganó esta semana no fue un aliado dentro del gobierno sino un candidato con mejor plataforma para 2027. Si eso alcanza para seguir impulsando «El Próximo Paso» del PRO, está por verse.
JD/CM






